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domingo, 10 de abril de 2016

«Missa Omnium Sanctorum, ZWV. 21»... La última Missa compuesta por Zelenka

Hoy tengo para ustedes la «Missa Omnium Sanctorum, ZWV. 21», del compositor barroco checo Jan Dismas Zelenka, quien nació el 16 de octubre de 1679 en Lunovice, un pequeño pueblo al suroeste de Praga en la República Checa y murió en 1745.

Aunque no se conoce mucho de la infancia y juventud de este compositor, probablemente fue su padre, profesor y organista de esta ciudad, quien lo introdujo en el mundo de la música. Se cree que pudo haber recibido una educación musical en el colegio jesuita de Praga, llamado Clementinum. Se sabe también que estudió junto con Antonio Lotti Alessandro Scarlatti en Italia. En 1719 fijó su residencia definitiva en Dresde, donde fue nombrado en 1721 vicemaestro de capilla en la corte de Augusto II de Polonia, convirtiéndose en ayudante del gran compositor Johann David Heinichen. En 1729 recibió el cargo de director de música de la Iglesia. Permaneció en esta ciudad hasta su muerte, en 1745.

Zelenka compuso música instrumental y vocal, aunque la mayor parte de su obra está dedicada a la música religiosa. Su música es poco convencional y de gran originalidad. A pesar de ello y debido a que Zelenka era considerado un compositor demasiado conservador en su tiempo (al igual que Johann Sebastian Bach), la mayor parte de su obra quedó en el olvido después de su muerte, y no fue sino hasta finales del siglo XX cuando algunas de sus obras volvieron a interpretarse.

La mayor parte de su música religiosa fue escrita para la corte de Dresde, que se había convertido al catolicismo por cuestiones políticas. En ésta, el compositor une las técnicas de composición arcaicas, basadas sobre todo en un contrapunto muy estricto, con los elementos más modernos de su época, logrando así obras de gran expresividad. Se conocen de él cerca de 20 misas, fragmentos de misa, responsorios, 4 Requiems, 2 Magnificats, uno de ellos en re mayor, que Johann Sebastian Bach hizo copiar para su hijo Wilhelm Friedemann, numerosos salmos, responsorios a capella, elogiados por Telemann, y 3 oratorios: Gesù al Calvario, Il Serpente de bronzo e I penitente al Sepolcro.

El número de composiciones vocales profanas es muy reducido. Entre éstas destaca la ópera latina Sub olea pacis et palma virtutis. En su música instrumental introduce Zelenka elementos de la música popular checa. Entre sus obras instrumentales se encuentran: 6 sonatas de cámara, 5 capriccios para orquesta, una sinfonía, una suite-obertura, una obertura de programa, Hipochondria, y un concierto para orquesta en sol mayor.

Zelenka se muestra próximo a los grandes maestros del Barroco tardío. Su originalidad en la invención de temas, en las progresiones armónicas, en el uso constante de cromatismo y en la búsqueda de nuevas sonoridades, al igual que su escritura de gran virtuosismo, son muy apreciadas actualmente y lo acercan notablemente a Johann Sebastian Bach, quien lo consideraba un excelente compositor.

Unos cuantos años antes de morir, Zelenka se dedicó a componer un ciclo de media docena de misas de los cuales esta, «Missa Omnium Sanctorum, ZWV. 21» es la última. Es una obra de gran escala con movimientos para coro e instrumentos y algunas arias muy bien llevadas. Lamentablemente él nunca la escuchó en vida, pues se había decretado que las misas no podían durar más de 45 minutos. Es una fina pieza de música en una magnífica escala. Disfruten esta bellísima Missa (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei):

domingo, 19 de enero de 2014

«Missa Omnium Sanctorum, ZWV. 21»... una obra de Zelenka, un compositor no muy conocido

Este domingo he pensado en compartir música de un compositor muy poco conocido, que no por eso deja de ser admirable en su obra. Se trata de Jan Dismas Zelenka, compositor checo nacido en 1679 en Lunovice

Aunque Es muy poco lo que se conoce de la infancia y juventud de este hombre amante de la música, probablemente su padre, quien era profesor y organista, fue quien lo introdujo en el mundo de la música. Se piensa que pudo haber recibido una educación musical en el colegio jesuita de Praga, llamado Clementinum.

En 1709 fue contrabajo de la capilla del Conde J.L. von Hartig en Praga y en 1710 de la Capilla Real Sajona de Dresde. Estudió un tiempo en Viena y luego en Italia con Antonio Lotti y Alessandro Scarlatti. En 1719 fijó su residencia definitiva en Dresde, donde fue nombrado vicemaestro de capilla en la corte de Augusto II de Polonia, convirtiéndose en ayudante del compositor Johann David Heinichen. En 1729, fue nombrado director de música de la Iglesia. Permaneció en esta ciudad hasta su muerte, en 1745.

Una de sus óperas «Sub Olea Pacis» está considerada como uno de los mejores frutos de la música barroca, pero con su música pasó algo especial, porque Zelenka trabajó como compositor de música sacra en la Corte de Dresde hasta el final de su vida y su obra se guardó en el archivo como propiedad del monarca, de manera que no era posible copiarla o editarla. 

La versatilidad compositiva de Jan Dismas Zelenka es amplia y muy apreciada en la actualidad. Encontramos entre sus obras piezas de cámara, orquestales, conciertos, pero principalmente música sacra: salmos, letanías, motetes, ofertorios y sobre todo misas, de las que compuso alrededor de 20.

En los últimos años de su vida, Zelenka se dedicó a componer un ciclo de media docena de misas de la que una, la «Missa Omnium Sanctorum ZWV 21» fue la última. Es una obra de gran escala con diversos movimientos para coro e instrumentos y algunas arias muy bien pensadas. 

Lamentablemente Zelenka no pudo ni interpretar ni escuchar esta obra maravillosa, debido a que que el nuevo régimen en la corte de Dresde decretó que las misas no podían durar más de 45 minutos, pero nosotros sí la podemos escuchar ahora. Es una fina pieza de música en una escala magnífica. 

Zelenka se muestra próximo a los grandes maestros del Barroco tardío. Su originalidad en la invención de temas, en las progresiones armónicas, en el uso constante de cromatismo y en la búsqueda de nuevas sonoridades, al igual que su escritura de gran virtuosismo, son muy apreciadas actualmente y lo acercan notablemente a Johann Sebastian Bach, quien lo consideraba un excelente compositor.

Les invito ahora a escuchar la «Missa Omnium Sanctorum, ZWV. 21» en dos versiones:


domingo, 19 de junio de 2016

«OFFICIUM DEFUNCTORUM ZWV 47 REQUIEM IN D ZWV 46»... Esplendor de Zelenka y de finales del Barroco

La música de Jan Dismas Zelenka —de quien ya he hablado en otra ocasión— para las exequias de Augusto II el Fuerte, revela la faz más impresionante del repertorio fúnebre del Barroco y es de una belleza extraordinaria. La sombría atmósfera del invitatorium, que se caracteriza por una exposición alterna de las lecciones con los responsorios y el contrapunto estricto del canto gregoriano, contrasta fuertemente con el esplendor y la variedad del Réquiem. 

En esta obra, Zelenka pulsa a fondo las posibilidades de la orquesta de la corte generando un mimbre único tocado por el peculiar sonido del chalumeau y de las flautas traveseras entre la noble sonoridad de trompas y trompetas. Por todo ello cabe tildar esta impecable grabación del Collegium 1704 y Václav Luks como un auténtico acontecimiento que vale la pena disfrutar. La interpretación que realizan Luks y el Collegium 1704 se adecua perfectamente al espíritu de unas obras que, no por fúnebres, carecen de esplendor.

Ya con anterioridad había comentado que es relativamente muy poco lo que se conoce de la vida de este compositor bohemio inscrito contextualmente en el Barroco tardío. Esencialmente consagrado a las composiciones religiosas, y bajo la adscripción de su superior en Dresde, Johann David Heinichen, Zelenka alumbró obras en que lo popular, lo virtuoso, lo innovador y el rigor compositivo (todo ello en un curioso oxímoron) fueron siempre regla dominante, hasta el punto de ser encomiado fervorosamente por Bach.

El Officium Defunctorum se inicia con un “Invitatorium” muy poco festivo que sugiere sentimientos decididamente luctuosos. Pero hay que decir que en especial el Réquiem es de un esplendor que ensalza y sobrecoge al tiempo, en una mezcla de desmesura y precisión, de “pompa y circunstancia”, que enamora desde la primera escucha. ¡Estoy seguro de que no se arrepentirán de atender a esta obra!


El Cd es este:

domingo, 14 de octubre de 2018

La «Missa Votiva» (ZWV 18), del compositor checo-alemán Jan Dismas Zelenka...

La «Missa Votiva» es una misa compuesta en Dresde por el compositor checo barroco Jan Dismas Zelenka (1679–1745) en el año de 1739. Esta composición tiene una duración aproximada de setenta minutos, y sus veinte partes van desde cuarenta y cinco segundos hasta más de siete minutos de duración.

Esta es una obra tardía del compositor y al igual que el Cuarteto de Cuerdas No. 15 en la menor, op. 132, de Beethoven, es compuesta como una oración de acción de gracias después de recuperarse de una enfermedad grave. Es considerada una verdadera obra maestra entre sus otras misas y la compone después de un largo silencio causado, como digo, por una larga y grave enfermedad que Zelenka no esperaba superar. Missa votiva es considerada como una composición de acción de gracias que demuestra una profunda creencia y una vida espiritual rica sin perder una gran pasión. A veces parecería presagiar a Mozart.

La mayor parte de la obra es muy festiva, y se toca con vivacidad, el último movimiento se ajusta al tono de la primera y muchas de las otras arias están en una clave importante. Zelenka realizó este trabajo para una orquesta barroca de cuerdas, instrumentos de viento y metales, con las partes corales cantadas por un coro con varios solistas que hacen sus propias arias además de las partes para todo el coro. A pesar de ser una misa, el trabajo es considerado como una composición musical muy compleja, con formalidad polifónica y expresión operística. El desfile de eventos en la misa es apasionante, ya que el texto rara vez se ha establecido de manera tan personal y vívida. ¡Hay que escucharla para vivirla!