domingo, 20 de abril de 2014

«La Misa en si menor de Bach»... Música armónica para celebrar la Pascua

La música de Johann Sebastian Bach (nació el 21 de marzo de 1685, el mismo año que Georg Friedrich Händel y Domenico Scarlatti y murió en 1750) habla siempre de un mundo que es armonía, de un mundo que se sumerge en Dios.   La Misa en si menor, BWV 232 es una obra póstuma de Bach que aparece en el catálogo como «Gran Misa  Católica» y es la pieza culminante del Barroco (El fin del Barroco en la música, se identifica en el mismo momento de la muerte de Bach). 

Según los investigadores, buena parte de sus 25 piezas son «parodias» (en el sentido antiguo aplicado a este término, se refiere a un material original del propio autor reutilizado en una obra nueva).

La cronología de esta no está muy clara, pero ciertos estudiosos proponen el año 1724 para la terminación del «Sanctus» como obra independiente, 1733 para la composición de la «Misa» (que constaría del «Kyrie» y «Gloria») y hacia 1748 composición del «Symbolum Nicenum» (Credo); desde ese año continuó la ampliación de la obra con la escritura del «Sanctus», composición y escritura de los restantes movimientos desde «Hosanna» hasta el «Dona nobis pacem» y encuadernación conjunta de todas las partituras. En los últimos años de su vida, Bach amplió los movimientos que había escrito hasta completar la misa. De tal manera que hablamos de casi 25 años de composición.

En la lectura del testamento de Bach, el manuscrito original fue a parar a manos de C. P. Emanuel Bach y adquirido más tarde por Nägeli. La primera interpretación pública tuvo lugar entre 1834 y 1835 por la Berliner Singakademie dirigida por Rundhagen; el primer proyecto de edición data de 1816 por parte del editor Wesley.

No existe mucha claridad en torno al porqué Bach compuso esta pieza musical. Lo que sí queda absolutamente claro, es que esta pieza no fue un encargo, y por lo tanto, Bach no recibió retribución económica alguna. Es necesario tomar en cuenta que Bach compuso casi todas sus obras por obligación interna. De esta manera podemos inferir que Bach creó la Misa en Si menor como inspiración para sí mismo. Bach siempre compuso cada una de sus partituras a la mayor gloria de Dios. Hasta su música instrumental que carece de cualquier letra religiosa, la consideró una forma de alabar a Dios. Era un hombre profundísimamente religioso. Alabar al Creador con su música era lo que daba sentido a su trabajo. Eso siempre lo dejó muy claro en la intimidad a su familia, a sus hijos. Y parece que Dios le recompensó.  La Misa en Si menor, está cargada de todos estos detalles y posee una perfecta armonía entre el texto y la música. Obra de abismal complejidad en el contrapunto y cargada de simbolismos y numerología. 

Como dato interesante de esta obra es que el compositor nunca escuchó la ejecución de esta obra maestra. Nunca, mientras estuvo con vida, tuvo la oportunidad ni siquiera de ensayarla con algún ensamble (la Misa en Si menor se estrenó públicamente en 1835, ochenta y cinco años después de la muerte de Bach). 

Y quizá, tampoco quiso hacerlo, recordemos que Bach no era católico, aunque muchas de sus obras son interpretadas en la Iglesia Católica, como la . Sólo la escuchó en su corazón y en su mente. Ahí, en la tranquilidad de su estudio, con su órgano y sus apuntes, tuvo el enorme privilegio de crear la más maravillosa pieza religiosa jamás compuesta y guardarla en sí mismo, para su propia satisfacción. Me gustaría pensar que la compuso para la generación venidera. Para el futuro. Para nosotros.

Al escuchar esta y otras obras de Bach, se nota que fue fiel al que le encargó su obra. Y para El compuso la mejor y más profunda música de la historia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario