jueves, 12 de abril de 2012

Cápsula Bíblica 423


La importancia de la resurrección de Jesús es resumida en la Sagrada Escritura por san Pablo: “Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación. Vana nuestra fe. Seremos falsos testigos de Dios porque contra Dios testificamos que ha resucitado a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, ni Cristo resucitó; y si cristo no resucitó, vana es nuestra fe, aún están en sus pecados” (1 Corintios 15,14-17). Jesús murió para limpiar nuestros pecados. Pero nosotros no sabríamos que él hizo esto a menos que supiéramos que él se levantó de la tumba; puesto que uno que no tuviera poder para conquistar la muerte no tendría poder para perdonar pecados. Solamente a la luz de la tumba vacía la cruz tiene significado. Además, la resurrección de Jesús demuestra la seguridad de nuestra resurrección. Si él pudo conquistar la muerte por sí mismo, él también puede resucitar a sus discípulos. La esperanza de la vida eterna de los cristianos está inseparablemente ligada a la resurrección de Jesús.

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