domingo, 20 de mayo de 2012

AURA... Una novela pequeña de Carlos Fuentes

Esta semana falleció el escritor mexicano Carlos Fuentes. El martes 15 de mayo en el hospital de los Ángeles del Pedregal en donde se encontraba internado, el autor dejó este mundo y las más de 20 novelas que escribió entre las que se encuentra «AURA», de la que hoy quiero hablar, haciendo al mismo tiempo la invitación a leerla. Esta obra es una de las primeras novelas del escritor mexicano durante el llamado Boom Latinoamericano, y aún forma parte de las lecturas recomendadas en algunas escuelas de educación pública básica, junto con otros títulos como Batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco, y Likus Kikus, de Elena Poniatowska.

Además de Aura, Fuentes escribió otras obras importantes como "La muerte de Artemio Cruz", "La región más transparente" y "Terra Nostra", haciéndose merecedor del Premio Rómulo Gallegos en 1977, el Cervantes en 1987, el premio Príncipe de Asturias en 1994 y en 2009 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. En agosto del 2001 fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua y recibió los doctorados Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y por la Universidad Autónoma de Veracruz.

Carlos Fuentes murió a los 83 años en la ciudad de México. Él, respecto a su edad, simplemente decía que había que escribir para seguir siendo joven. Viajero incansable, llevó sus letras y el nombre de México a muchos países y su obra literaria es una gran aportación a las letras universales. Crítico con los sucesos políticos del mundo y de nuestro país, su voz era indispensable en estos tiempos difíciles. Apenas unas horas de su partida y ya nos hace falta en este México nuestro.

El mejor homenaje que le podemos hacer, luego de su muerte, puede ser, sin duda, el releer sus novelas; yo empecé por «AURA», esta novela que apenas roza las 60 páginas, pero que condensa en ella su gran talento.

Aura es un texto sencillo en cuanto a los escenarios que lo constituyen, los oscuros cuartos de una vieja casa ubicada en el Centro Histórico de Ciudad de México, a la que el joven historiador Felipe Montero llega por un anuncio de trabajo en el periódico. En la casa vive una anciana, junto a su sobrina Aura, cuyos ojos verdes cautivan a Felipe, a quien le es encargada una compilación de las memorias del difunto esposo de la tía. Durante su estancia en ese lugar, el protagonista comienza a vivir experiencias entre la fantasía y la realidad. Las descripciones con las que Fuentes juega con los sentidos del lector —las baldosas llenas de musgo, los olores, los sonidos de los gatos y las ratas— han encantado a generaciones.

Esta novela es, por mucho, una obra verdaderamente fascinante en la cual la idea del amor sobrepasa cualquier límite temporal y corpóreo. Los diversos elementos narrativos utilizados para descifrar —en lo posible— los fantásticos acontecimientos, se van dando de manera sutil y velada (son tan sólo indicios), aunque la lógica no aplique a esta obra en la cual lo onírico y fantástico se confunden con la tan probable como improbable realidad de una dimensión distinta. Es sin duda una historia electrizante donde el suspenso parece estar en cada detalle de la casa, en cada movimiento de los personajes y en un estilo que te envuelve y te mantiene en el centro de la acción. Descanse en paz Carlos Fuentes y disfruten de esta novela corta de misterio y ciencia ficción que no tiene nada que envidiar a otras grandes obras de escritores como Azimov o Bradbury.


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