domingo, 11 de diciembre de 2011

Cápsula Bíblica 300

Los estudiosos de la Biblia nos hablan de los diversos sentidos que un texto bíblico puede tener: Sentido literal (el que intentó directamente el autor inspirado), el sentido pleno (que se descubre en las palabras de la Escritura cuando éstas son estudiadas a la luz de la revelación), sentido típico (prefigura cosas futuras y es simbólico). Cada vez que leemos, meditamos y estudiamos la Biblia, traducimos la palabra del pasado al pensar actual y buscamos transformar con la Palabra de Dios el mundo actual celebrando la dicha del pasado, trayendo el mensaje de Dios al presente y fecundar así pautas para vivir el futuro. Al leer, meditar y estudiar la Biblia el único interés es encontrar en ella las cosas de la vida y en la vida las cosas de la Biblia. Y es que la Biblia no se nos ha dado para satisfacer una simple curiosidad o para tener material de estudio, sino para que alcancemos la sabiduría que conduce a la salvación mediante la fe. La Sagrada Escritura no es un enigma que se debe descifrar con ingenio, sino un misterio de salvación que debemos vivir con amor.

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