domingo, 15 de junio de 2014

Cápsula Bíblica 1214

Cuando una persona lee la Biblia, debe recordar que no lee un libro cualquiera, sino que se halla ante Dios. Al leer la Sagrada Escritura hay que ponerse en actitud de fe y recogimiento en su presencia, sintiéndose ignorante ante la sabiduría y misterio de Dios, y clamando con humildad: "Habla, Señor, que tu siervo escucha" (1 S 3,10), "enséñame tu camino para que siga tu verdad, mantén mi corazón entero en el temor de tu nombre" (Sal 86,11), "para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero" (Sal 119,105). 

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