viernes, 27 de marzo de 2015

Cápsula Bíblica 1498

Entre tantas y tantas historias interesantes y llenas de enseñanza, la Biblia nos narra que a la muerte de Salomón, el reino se dividió en dos: Samaria en el norte y Judá en el sur. Yahvé no abandono a ninguno de los dos, y constantemente les envió mensajeros, los profetas, para recordar la fidelidad debida al pacto del Monte Sinaí, y sostener la fe en la espera del Mesías prometido y la espiritualización de las prácticas religiosas. Hoy necesitamos esa espiritualización, pues hay mucha gente, en la Iglesia, que cumple solamente con las prácticas externas, pero su corazón, lo tiene muy lejos de Dios.

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