martes, 10 de noviembre de 2015

Cápsula Bíblica 1726

Leyendo el evangelio de Juan, uno se topa con estas palabras cuando Cristo está crucificado: “Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn 19,26-27). Esta es una prueba evidente de que tenemos un regalo especial de parte de Jesucristo que quiso dejarnos a su Madre santísima como Madre Nuestra.

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