domingo, 2 de junio de 2013

«EGIPCIO»... Un estupendo concierto para piano y orquesta de Camille Saint-Saëns

Camille Saint-Saëns (París, 9 de octubre de 1835 — Argel, 16 de diciembre de 1921) compuso con impactante facilidad y fecundidad en todos los géneros posibles —sacros y profanos— más de trescientas obras; casi todas dignas, muchas notables (sobre todo las de cámara), otras fascinantes, pero a decir verdad, ninguna realmente inmortal. Sin embargo, de uno u otro modo, de él derivan todos los compositores franceses que le sucedieron. Compuso indistintamente un concierto egipcio, una barcarola portuguesa, una suite argelina, diversas melodías persas y aun una ópera japonesa. Saint-Saëns fue el tipo de músico superdotado. Poseía un oído absoluto y una memoria portentosa con la que se dio el lujo de tocar al piano el Tristán completo, ante el asombro de Wagner, como si tuviese la partitura delante.Su curiosidad por todo  fue tan grande como su memoria. No había rama del arte o de la ciencia que no despertase su interés. En 1905 dictó una conferencia en la Sociedad Astronómica de Francia sobre los fenómenos del espejismo y en 1908 compuso la primera partitura escrita especialmente para un film: El asesinato del duque de Guisa.

Este genio de la música tuvo siempre una marcada pasión —además de la música obviamente— por el África del norte. Allí pasaba sus vacaciones, paseaba por sus arenas y sobre todo recogía aquí y allá las melodías folklóricas de los pobladores de toda la zona entre los desiertos del Sahara y de Libia, y del Mediterráneo. Tanto amó al África del norte que quiso el destino que allí lo encontrara la muerte, en la ciudad de Argel, uno de sus lugares preferidos, y esta semana en que yo también he pensado mucho en África, quiero invitar a mis 5 seguidores y a todos los demás que gusten de la buena música, a escuchar el Concierto para Piano y Orquesta Nº 5 en Fa Mayor. Op 103 "Egipcio".

Camille compuso a los largo de su vida 5 conciertos para piano, todos bellísimos y con un gran lucimiento del piano:

Concierto para piano y orquesta n.º 1, en Re Mayor op. 17
Concierto para piano y orquesta n.º 2, en Sol menor op. 22.
Concierto para piano y orquesta n.º 3, en Mi bemol Mayor op. 29.
Concierto para piano y orquesta n.º 4, en Do menor op. 44.
Concierto para piano y orquesta n.º 5, en Fa Mayor «Egipcio», op. 103.

En 1896 Camille concibió y realizó el quinto y último de sus conciertos para piano con la idea de interpretarlo él mismo ese año durante las celebraciones de su jubileo como pianista recordando que, en 1846, a la tierna edad de once años, había hecho su debut ante el piano en calidad de auténtico niño prodigio, y que durante el resto de su carrera, aun cuando ya había establecido plenamente su reputación como compositor, se mantuvo muy cerca de un teclado u otro, ya fuera el piano o el órgano. 

Para escribir este concierto, Saint-Saëns aprovechó unas vacaciones invernales que lo llevaron esa vez a la ciudad de Luxor, en Egipto, donde tuvo la oportunidad de ponerse en contacto cercano con paisajes, texturas, sabores, colores, olores y sonidos diversos de las culturas del norte de África. Al parecer, Saint-Saëns asimiló a profundidad muchas de sus experiencias sensoriales en Egipto y, según los entendidos, las volcó hábilmente en este concierto para piano. Se afirma que es posible detectar en esta obra la peculiar luz del amanecer egipcio, así como el croar de las ranas en el valle del Nilo y el canto de los boteros egipcios. Más aún: algunos musicólogos afirman que en el movimiento final del concierto se puede apreciar, en la componente rítmica del molto allegro, la cadencia de la hélice del barco que llevaba a Saint-Saëns por el río Nilo. 

Si bien todo esto bien puede ser producto de la fantasía y, como tal, refutado paso a paso, lo que no parece estar a discusión es el hecho de que el segundo movimiento de esta obra tiene como fundamento melódico una canción de amor escuchada por el compositor a su paso por Nubia, y propiamente esta es la razón por la que se conoce a este concierto con el sobrenombre de «Egipcio». El concierto consta de tres partes: 1. Allegro animato; 2. Andante y 3. Molto allegro

Les invito ahora a escuchar tal vez el menos extrovertido de los conciertos para piano de Saint-Saëns, pero, a mi gusto, el de mayor sustancia musical. Una obra con un toque exótico merecedora de una gran acogida por el público y la crítica en su estreno. ¡Disfrútenlo en cualquiera de estas reproducciones!

1 comentario:

  1. Hoy escuché por primera vez el concierto para piano, que aquí me entero que también se le conoce como "Egipcio", con el gran pianista ruso Sviatoslav Richter (esta demás decir, que en mi opinión, es el más grande pianista que ha existido) y quiero reconocerle su admirable descripción. Gracias!

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