jueves, 11 de septiembre de 2014

Cápsula Bíblica 1300


En la Biblia los profetas se distinguieron por la denuncia constante de la injusticia social. Denuncian la opresión a que el rico somete al pobre, la vida de lujos a costa de los más necesitados, los crímenes de sangre cometidos por despojar a los desvalidos de lo poco que tienen (Am 2, 6-8; 8, 4-6; 3, 10; 5, 11-13); el profeta Isaías denuncia la hipocresía de los principales de Judá, tan cumplidores de los ritos, pero sin escrúpulos para explotar al necesitado y derramar su sangre (Is 1, 10-16; 3, 11-15). De igual forma se expresa Jeremías, quien anuncia el castigo, la destrucción de Jerusalén, la deportación y el fin de su rey que será enterrado como un asno (Jr 7; 22). En el Nuevo Testamento, lo primero que se pone de presente es que el Evangelio es la Buena Nueva para los pobres (Mt 11, 5; Lc 4, 18). Los escritos neotestamentarios no cesan de exhortar a la caridad y al socorro de los más necesitados.

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