domingo, 14 de julio de 2013

Brahms «Cello Sonata No 2»... Una fusión camerística del compositor hamburgues

La Sonata para Cello N º 2 en fa mayor, op. 99, fue escrita por JohannesBrahms en 1886, más de veinte años después de terminar su Sonata N º 1. Publicada por primera vez en 1887, fue escrita, dedicada y estrenada por el chelista Robert Hausmann en Viena, con el compositor al piano. La obra fue culminada casi al tiempo que la Sonata para violín n° 3 y el Trío con piano n° 3 a orillas del lago suizo de Thun en 1887. La obra está realizada con un arte muy cuidado.

Hace poco dí con ella nuevamente y la pude escuchar con calma, entendiendo más por qué la crítica de la época quedó sorprendida y por eso la quiero ahora compartir.

Brahms —de quien ya he comentado algo otras veces— es sencillamente increíble en esta obra. Él es un compositor que insiste en la renovación de la forma clásica por antonomasia —la sonata—, siendo, por lo mismo, un músico a contracorrientes, en principio muy atento a la forma conservadora, pero al mismo tiempo componiendo una obra mucho más variada y rompedora, más progresista y original de lo que se había creado durante años. 

En esta obra encontramos una ternura y un lirismo de fondo, una fusión camerística que contrasta excelentemente con el tono y atmósfera legendaria de las leyendas nórdicas, que el músico, teniendo en cuenta su origen, llevaba también muy dentro. Brahms era un hombre sano, un poco campesino, amigo de bromas y retruécanos; por eso en la música brahmsiana encontramos siempre destellos de su nobleza, de su resolución, de la esencial limpidez de su generosa naturaleza. 

Creo que en este sentido no hay ningún otro músico que pueda disputarle su derecho a ocupar la suprema posición ganada por la habilidad de saber combinar el amor por la belleza formal con el completo y 
raro equilibrio entre la ciencia y la inspiración. En verdad, al lado de Beethoven no hay probablemente ningún otro creador —ni siquiera Haydn y Mozart— que haya alcanzado un dominio, una concentración y una altura formal y expresiva similares en el campo de la música de cámara con esa forma clara y esa ternura exquisita que combina con el gusto por las formaciones inéditas o inusitadas para la época en esta Sonata.

La Sonata tiene 4 movimientos:

1. Allegro vivace
2. Adagio affettuoso in F-sharp major
3. Allegro passionato in F minor
4. Allegro molto

Con lo que esta Sonata ofrece, hay más que suficiente para dar una idea cabal de la importancia de la obra del compositor hamburgués. 

¡Disfruten! 


Movimientos 1 (Allegro vivace) y 2. Adagio affettuoso:


Tercer movimiento, Allegro passionato:


Cuarto Movimiento, Allegro molto:

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