domingo, 27 de noviembre de 2011

La Misa N° 1 en D menor de Bruckner... para empezar el Adviento

Este domingo empezamos el tiempo del Adviento, tiempo privilegiado para los católicos, porque con él comienza el nuevo año litúrgico y durante el cual los creyentes somos exhortados a prepararnos dignamente a celebrar el nacimiento del Niño Dios, de manera que nuestras almas sean moradas adecuadas para recibir al Redentor que viene además a través de la Sagrada Comunión y de la gracia, y es también un tiempo para prepararnos también para la venida final de Jesús como juez al final de los tiempos. Este domingo, aunque lo que recomiendo escuchar no es una Misa de Adviento, les propongo la Misa N° 1 de Bruckner, un ferviente católico de su tiempo.

El compositor austriaco Anton Bruckner, nació en la pequeña ciudad de Ansfelden, el 4 de septiembre de 1824. Su padre, que era maestro de escuela y tocaba el órgano de la iglesia local, imbuyó a su hijo las dos vocaciones a las que dedicaría su actividad profesional: la enseñanza y la interpretación como organista. Sus estudios musicales se extendieron hasta la edad de 40 años, después de los cuales escribió su primera obra madura, precisamente esta Misa en re menor que les invito a escuchar. Después compuso la Misa en mi menor (1866) y la Misa en fa menor (1867). También su primera sinfonía en do menor (1866). Entre los años 1868 y 1892 fue organista de la corte y profesor del conservatorio de Viena. Compuso otras ocho sinfonías, así como obras sacras, orquestales, corales, para órgano y para piano. Falleció el 11 de octubre de 1896 mientras componía su novena sinfonía en re menor.

Esta Misa que podrán escuchar, es una composición para solistas, coro mixto, orquesta y órgano. El estreno de la Misa tuvo lugar en la antigua catedral de Linz el 20 de noviembre 1864 y fue muy exitoso. De manera que muchos comentaron, desde ese mismo día, que aquello era ya una descripción del potencial de Bruckner como compositor sinfónico y calificaron a la Misa en re menor en el escalafón más alto de la música sacra de aquel lugar. Así, aquel sencillo compositor que por unos cuantos fue considerado «un campesino ignorante» que pasaba largo tiempo en la Iglesia y «un hombre medieval puesto de golpe en el siglo XIX», demostró ser un científico de la música y, con ello, dio a conocer su talento y sensibilidad; además, logró obtener, con el tiempo,  los títulos que ninguno de sus colegas contemporáneos consiguió.

Ahora que es Adviento y que recordamos que Cristo habrá de venir nuevamente a este mundo lleno de gloria para juzgar a vivos y muertos, conviene recordar a gente como Anton Bruckner, alguien que nos anima a vivir de una manera comprometida nuestra fe con lo que somos y con lo que hacemos. La historia nos dice que había en Bruckner tanta autenticidad y sinceridad en la práctica de la fe católica y en el anhelo de hacerla vida, que todos los alumnos terminaban adorándolo. Cuando impartía su cátedra y sonaba el Angelus, interrumpía la clase y rezaba. Lo hacía de manera tal que todos se quedaban con la boca abierta.

El disco en el que la he escuchado, está dirigido por el alemán Nicol Matt, nacido en 1970 y miembro de la nueva oleada de compositores alemanes que han retomado el gusto por la música religiosa. Es director del "Chamber Choir of Europe" y en esta ocasión junto al coro dirige a la "Württembergische Philharmonie Reutlingen".


A continuación les dejo un enlace a un programa español de radio en el que se puede conocer más de Bruckner y además escuchar esta Misa en línea en otra versión diferente. ¡Vale la pena!:

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