domingo, 3 de julio de 2016

«AMERINDIA»... La Sinfonía No. 10 de Heitor Villa-Lobos

La Décima Sinfonía de Heitor Villa-Lobos, de quien ya hemos compartido algo de música, es la pieza musical que esta semana me permito invitarles a escuchar.

Con un tiempo de reproducción de 01:00:46, «AMERINDIA» esta compuesta —según indicaciones del propio compositor— como un oratorio en cinco partes. De ellas, solamente la primera "A terra e os sêres" (La Tierra y sus criaturas) es enteramente instrumental, sin el apoyo de ningún texto. La segunda parte "War Cry" (Grito de Guerra), cuenta con un coro femenino prácticamente a boca cerrada, para continuar el bajo solista con un breve pasaje en lengua tupí en el que aparece el nombre de los indígenas daban  al litoral del Brasil, Pindorama o "Región de las Palmeras". En la tercera parte aparecen textos más amplios en tupí, el primero interpretado por un coro femenino bajo el epígrafe de "Indias", hace referencia al comportamiento de los Iuripichuna o monos de boca negra, el siguiente, interpretado por un coro masculino , se titula "Indios", y el tercero, es interpretado por un coro mixto. En la cuarta parte de la Sinfonía aparece José de Anchieta (misionero jesuita español del siglo XVI) En el quinto movimiento se empieza con un pasaje de "Gloria en el cielo y Paz en la Tierra" con toda la potencia del Coro.

La Sinfonía No. 10, «AMERINDIA» (Sume, Padre de los Padres)

1. Parte I: La tierra y sus criaturas 00:08:25

2. Parte II: War Cry (Bajo, La Voz de la Tierra) 00:08:39

3. Parte III: Iurupichuna (nativos de la India, La Voz de la Tierra) 00:06:23

4. Parte IV: La Voz de la Tierra y la aparición de Padre Anchieta (La Amerindio, La Voz de la Tierra, los nativos de la India, Anchieta) 00:25:04

5. Parte V: Gloria en el cielo, y paz en la tierra! - Finale (Coro) 00:12:15

Esta Sinfonía fue compuesta con motivo del 400 aniversario de la fundación de São Paulo en 1954, pero no se realizó hasta 1957 y es casi una sinfonía en absoluto. El poema intenta una síntesis entre el cristianismo y los mitos de la creación de los pueblos amazónicos, que celebra la rica diversidad del mundo natural. Esta Sinfonía 10 nunca ha sido calificada como uno de los mayores logros de Villa-Lobos, o una de sus sinfonías más convincentes, pero el marcador tiene sus momentos, sobre todo cuando la exuberancia de la escritura y el deleite casi ingenuo en sus efectos orquestales y corales ejercen su propio encanto, difícil de encontrar en otra obra.

¡Disfruten escuchándola!:



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