El compositor Georg Philipp Telemann, nacido en 1681 en Magdeburgo, ciudad situada al oeste de Alemania, fue parte de una familia de sólida tradición protestante, varios de cuyos miembros habían sido pastores. Su primera formación fue humanista y muy amplia: siendo apenas un muchacho, escribía versos en latín, alemán y francés. Su formación musical, en cambio, se asienta desmayadamente en el periodo en que debió asistir a la escuela catedralicia donde atendió a las enseñanzas de un compositor de música eclesiástica y, también, curiosamente, en un curso de teclado que tomó por esas fechas y que duró exactamente catorce días.
A los diez años Georg Philipp tocaba ya con maestría la flauta, el violín y otros instrumentos. Sobre la base del estudio directo de las partituras de los grandes compositores de la época pronto comenzó a componer sus propias piezas.
A lo largo de su vida, el catálogo de composiciones este brillante músico autodidacta adquirirá dimensiones gigantescas, superando ampliamente, por ejemplo, la obra de Vivaldi. Cultivó toda clase de géneros: óperas, cantatas religiosas y salmos, pasiones, oratorios, cantatas profanas, y un largo etcétera, a lo que se suma un gran número de piezas de música vocal e instrumental.
Durante sus últimos años, Telemann se sintió fuertemente atraído por el espíritu de la obra de Cervantes, al punto que le sirvió de inspiración para una ópera y, a partir de ella, una Suite para orquesta de cuerdas y bajo continuo, conocida como «Burlesque de Quixotte», que es la pieza que les invito a escuchar.
La suite, de carácter liviano, casi humorístico, contempla ocho movimientos o secciones: Ouverture, Le reveille de Quixotte (El despertar de don Quijote), Son attaque des moulens a vent (El ataque a los molinos de viento), Les soupirs amoureux apres la Princesse Dulcinèe (Suspiros de amor por Dulcinea), Sanche Panche berné (Sancho Panza decepcionado), Le galop de Rosinante alternat, avec sequent (El galope de Rocinante) y La couché de Quixotte (El sueño de don Quijote).
Georg Philipp Telemann fue el más famoso músico de su época en Alemania. Un hombre con un gran sentido del humor, una personalidad amigable, una tremenda confianza en sí mismo y una productividad increíble desde temprana edad. Telemann fue un compositor prolífico y produjo una enorme cantidad de obras seculares y religiosas. Su catálogo incluye 1043 cantatas religiosas, 46 partituras sobre la Pasión y numerosas óperas. En el terreno instrumental practicó con notable continuidad la suite orquestal conformada por una obertura y una sucesión de movimientos de danza.Tan prolífico que nunca fue capaz de contar el número de sus composiciones, viajó mucho, absorbiendo diferentes estudios musicales e incorporándolos a sus propias composiciones. El libro Guinness de los récords menciona a Telemann como el compositor más prolífico de todos los tiempos, con más de 800 obras acreditadas.3 Estudios recientes, por ejemplo, el catálogo temático de sus obras publicado en la década de 1980, muestra que se conocen más de 3000 composiciones de su autoría, aunque muchas se han perdido.
Autodidacta en música, estudió leyes en la Universidad de Leipzig. Fue contemporáneo de Johann Sebastian Bach y de Georg Friedrich Händel. Consiguió una serie de cargos importantes, culminando con el de director de música de las cinco iglesias más grandes de Hamburgo, desde 1720 hasta su muerte, en 1767. Le sucedió su ahijado Carl Philipp Emanuel Bach.
Entre las obras conocidas de Telemann se encuentran cuarenta óperas, de las cuales la más conocida es la comedia Pimpinone, estrenada en el año 1725 y que ocupa ahora este espacio que quiero compartir con mis 11 seguidores.
Pimpinone (TWV 21:15), es una ópera cómica en 3 partes y 11 números. Su título completo es «Die Ungleiche Heirat zwischen Vespetta und Pimpinone oder Das herrsch-süchtige Camer Mägden» (El matrimonio desigual entre Vespetta y Pimpinone o La dominante camarera). La obra está descrita como un «Intermeso cómico» en tres partes. Telemann retoma el libreto que había musicalizado Tommaso Albinoni casi veinte años antes, a través de una versión en alemán para los recitativos, conservando para las arias el texto en italiano.
Esta ópera tuvo mucho éxito desde su estreno y marcó el camino que seguirían otros intermesos cómicos posteriores, en particular "La serva padrona" de Giovanni Battista Pergolesi.
Esta ópera rara vez se representa en la actualidad y por eso no hay muchos sitios para escucharla o verla. La trama presenta a Vespetta, la camarera que se gana la confianza de su jefe, el viejo Pimpinone para que se case con ella. Una vez que están casados, su naturaleza mordaz (el nombre Vespetta significa "pequeña avispa") domina completamente a su marido.
«Tafelmusik» o "Musique de Table", compuesta en 1733, es tal vez la recopilación más conocida de Georg Philipp Telemann, y la primera que se presentó ante un público moderno, en una edición completa realizada por Max Seiffert en 1927. Para muchos esta obra es como un contrapunto de los Conciertos de Brandenburgo de Bach. En ella Telemann hace alarde de su habilidad en el manejo de diversos géneros e instrumentos. Telemann pasó gran parte de su carrera en el centro comercial y portuario de Hamburgo, una ciudad libre, sin nobleza residente, en la que daba el tono la élite mercantil, muy instruida. A ella acudían viajeros de toda Europa y su música se difundía entre ellos con facilidad. Su sueldo en Hamburgo fue casi tres veces el de Johann Sebastián Bach en Leipzig y ganó dinero extra publicando y vendiendo sus obras a entusiastas de la música.
La música de Telemann, que a veces utilizaba el seudónimo de "Melante", posee una gran naturalidad y simplicidad que le permite llegar fácilmente a un público muy amplio; estaba convencido de que los que como él querían llegar a un auditorio numeroso debían escribir mejor que aquellos que sólo se dirigían a una minoría. Un ejemplo de su éxito está en las colecciones de música instrumental, «Tafelmusik» (música para mesa, para banquetes) tan populares en su tiempo, que estas obras se editaban por "fascículos" para suscriptores de muchos países europeos.
Hoy quiero compartir con ustedes algo de estas «Tafelmusik», una serie de piezas sencillas para interpretarse en el ámbito doméstico. Es curioso que estas obras de Telemann se vendían a domicilio y a través de suscripciones, teniendo pedidos de Copenhague, de Paris y de cualquier lugar de Europa, de ahí el éxito de su empresa. Parece ser que, en la historia de la música, esta iniciativa marcó el inicio de la venta de música de puerta a puerta. Podemos decir que esta «Tafelmusik» viene a ser lo que ahora se conoce como "Música ambiental". El medio que usó para venderse fueel pentagrama. Esos renglones especiales en donde se escriben las notas musicales.
El miércoles pasado (29-09-2012) en el auditorio "Darío Miranda" del Arzobispado de la Ciudad de México, tuve el gran regalo de escuchar a la "Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de la Casa de la Cultura de la Delegación Cuauhtémoc", dirigida y acompañada en el contrabajo por el Maestro Antonio Sánchez Ríos.
Ante el público asistente, integrado en su mayoría por sacerdotes y religiosos —incluido un obispo— casi todos conocedores y amantes de la música clásica, los niños y jovencitos arrancaron plausos y más aplausos que pidieron un encore en reconocimiento a su talento.
En medio de un mundo «caótico», es maravilloso encontrarse con esta singular Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de la Delegación Cuauhtémoc y, además, con la paciencia y dedicación del Maestro Sánchez Ríos, quien, en determinado momento dejó a un lado la batuta para tomar el contrabajo y cambiarlo luego por la flauta, remontándome a aquellas épocas antes de Mozart en que el director de orquesta no utilizaba la batuta..
Los niños y jóvencitos de ambos sexos integrantes de la orquesta dieron una hermosa muestra de su vocación musical al interpretar obras de grandes compositores como Händel, Beethoven, Charpentier, Dowland, Vivaldi y Telemann, a quien repitieron en el encore, por eso destaco en el título de esta entrada a este gran compositor del barroco (Magdeburgo, Alemania, 14 de marzo de 1681 – Hamburgo, Alemania, 25 de junio de 1767).
El talento de Telemann se une a estos pequeños, pues este hombre fue un autodidacta en música de quien realmente se puede decir que siguió a esta como vocación: Telemann estudió leyes en la Universidad de Leipzig y fue contemporáneo de Johann Sebastian Bach y amigo a lo largo de toda su vida de Georg Friedrich Händel, aunque no tuvo nunca la fama de estos y de sus demás amigos compositores.
Telemann fue tan dedicado a la música que resultó tan prolífico que nunca fue capaz de contar el número de sus composiciones. Disfrutó su música y toda la música de su tiempo, viajó mucho, absorbiendo diferentes estudios musicales e incorporándolos a sus propias composiciones. Consiguió una serie de cargos importantes, culminando con el de director de música de las cinco iglesias más grandes de Hamburgo, desde 1720 hasta su muerte, en 1767, en donde le sucedió su ahijado Carl Philipp Emanuel Bach quien aprendió mucho de él. Y es que es importante destacar que, ciertamente, el amor a la música es una vocación, un llamado a darle un lugar especial en la mente y en el corazón y que se cultiva desde pequeños.
Hay niños que desde pequeñitos gustan de silbar, cantar y hacer sonidos con sus dedos sobre la mea, como si tuvieran una flauta, una trompeta o un instrumento de percusión. Hay otros que no se conforman con eso, se apasionan, y quieren aprender para tocar más y mejor algún instrumento en concreto. Ése es el caso de los integrantes de la Orquesta Sinfónica Infantil y de la Juvenil, de la Delegación Cuauhtémoc, en la ciudad de México que llegan, según comenta el Maestro Sánchez Ríos, desde los 6 años de edad cumpliendo los requisitos de saber leer y presentar una copia del acta de nacimiento del niño y de la credencial del IFE del padre o tutor. La Casa de Cultura Santa María la Ribera –ubicada en Jaime Torres Bodet 160, esquina con Salvador Díaz Mirón, en la Colonia Santa María de la Ribera– recibe niños hasta de 14 años de edad. Por su parte, la Orquesta Sinfónica Juvenil está formada por muchachos que tienen entre 15 y 21 años. De tal manera que no hablamos de un conjunto de profesionales, sino de niños y jovencitos amantes de la música que llegan luego a ser profesionales.
El público tuvo especial reconocimiento para los violonchelistas Gloria Salazar Castro y Esteban Amezcua Gómez, quienes ejecutaron diversos movimientos del Concierto para violonchelo, de Antonio Vivaldi con una soltura «contagiante» que me hizo pensar que así saltaron a la fama grandes concertistas como Yo Yo Ma y Sol Gabetta.
Disfrutemos ahora de unos videos de la Mestro Antonio Sánchez Ríos y de música de Telemann.