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domingo, 20 de septiembre de 2020

«Aída»... Bellísima ópera de Giuseppe Verdi

«Aída» (a veces escrito Aïda; del árabe عايدة, nombre femenino que significa "visitante" o "que regresa") es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi (1813 - 1901) y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni basado en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette. 

La historia nos cuenta que Verdi recibió del Jedive de Egipto, Ismail Pachá, el encargo de componer una ópera, de ambiente egipcio, para que su estreno coincidiera con los fastos de la inauguración del Canal de Suéz. Sin embargo, nuestro compositor declinó la petición arguyendo que no escribía «piezas ocasionales». La apertura del Canal tuvo lugar el 17 de noviembre de 1869 y se presentó la ópera, también de Verdi, Rigoletto (1851). Sin embargo, como vulgarmente se dice, a Verdi le quedó el gusanito y compuso «Aida»

Aída fue estrenada, sin la presencia de su autor, en el Teatro de la Ópera del Cairo, un año mas tarde, el 24 de diciembre de 1871. La representación fue grandiosa, como detalle citaremos que la corona que ceñía Amneris era de oro macizo y las armas de Radamés de plata. Fueron sus protagonistas Antonietta Pozzoni (Aída), Pietro Mongini (Radamés), Eleonora Grossi (Amneris), Francesco Steller (Amonastro), el foso estaba dirigido por Giovanni Bottesini.

Dos meses mas tarde se estrenó, con la presencia de su autor, en el Teatro de la Scala de Milán, el 8 de febrero de 1872. El papel de Aída fue cantado por Teresa Stolz (1834 – 1902) que tanta influencia tendría a lo largo de la vida de Verdi. Constituyó un éxito clamoroso y el maestro tuvo que salir a saludar 32 veces. En esta versión de la Scala, que ha quedado como definitiva, Verdi le añadió la famosa aria para soprano O patria mia.

La acción de la ópera tiene lugar en Menfis y en Tebas en tiempo del poder de los faraones del Imperio Nuevo de la dinastía XIX o XX y el argumento es sencillo: Aída, una princesa etíope, es capturada y llevada a Egipto como esclava. Un comandante militar, Radamés, lucha al dividirse entre su amor por ella y su lealtad al Faraón. Para complicar la historia aún más, Radamés es objeto del amor de la hija del Faraón, Amneris, aunque él no corresponde a sus sentimientos.

Esta ópera se ha adaptado para el cine en diversas ocasiones, destacando una producción de 1953 que protagonizaron Lois Maxwell y Sophia Loren, y una producción sueca de 1987. En ambos casos, los actores protagonistas hacían play-back con grabaciones de verdaderos cantantes de ópera. La historia de la ópera, aunque no su música, se usó como base de un musical del mismo nombre de 1998 escrita por Elton John y Tim Rice.

La «Marcha triunfal» (la parte más reconocible de la ópera, que es parte del segundo acto) es una de las músicas más utilizadas por las «aficiones» —en fútbol y otros deportes— para corear a sus equipos. De esta parte, se han creado innumerables versiones, algunas con nuevas tecnologías (percusiones electrónicas) fieles a la original, pero con sonidos del siglo XXI, actualmente utilizado para ceremonias de graduación de estudiantes.

domingo, 12 de julio de 2020

«La bella Helena»... Una ópera de Jacques Offenbach

«La bella Helena» (título original en francés, La belle Hélène) es una opéra bouffe en tres actos con música de Jacques Offenbach (Colonia, 20 de junio de 1819 – París, 5 de octubre de 1880) y libreto en francés de Henri Meilhac y Ludovic Halévy. La opereta parodia la historia de la huida de Helena con Paris, hecho que desencadena la Guerra de Troya. La ópera fue estrenada en el Théâtre des Variétés de París, el 17 de diciembre de 1864.

Jacques Offenbach, aunque de origen alemán, se nacionalizó francés. Su apellido original era Eberst, pero su padre lo cambió por el de la ciudad donde había nacido Offenbach am Main. Considerado como el creador de la opereta moderna y de la comedia musical, y uno de los compositores más influyentes de la música popular europea del siglo XIX.

La acción de esta ópera en tres actos se desarrolla en Esparta, poco antes de la partida de los griegos para la guerra de Troya. Comparto el comentario de cada uno de los actos porque en Internet no la encontré con traducción al español. La obra está en francés con subtítulos en alemán.

ACTO I
En Esparta, mientras el Gran Augur de Júpiter, Calcas, se queja de la decadencia de los sacrificios a los dioses, la reina Helena, que languidece en su matrimonio con el débil rey Menelao, se interesa por los rumores sobre un concurso de belleza entre las diosas celebrado en el Monte Ida. Paris, hijo del rey de Troya Príamo, llega a continuación disfrazado de pastor, y le revela a Calcas que ha sido él, en efecto, quien obligado a emitir un juicio, le concedió la manzana del triunfo a Venus; la diosa agradecida, le ha prometido a la mujer más bella del mundo, que no es otra que Helena. Después de una alocada irrupción de Orestes, hijo de Agamenón y sobrino por tanto de Helena y Menelao, se presentan los reyes de Grecia para celebrar la fiesta de Adonis. Una charada en forma de adivinanza ha de revelar al hombre más inteligente; tras el fracaso del ardiente Aquiles y los dos Ayax, es el falso pastor quien se adelanta y da con la solución. Helena, que ya se había sentido fatalmente atraída por el joven al verle antes de la prueba, corona transida de amor al vencedor, que confiesa a todos entonces su verdadera personalidad. En medio del júbilo general, un oráculo amañado por Calcas bajo el dictado de Venus obliga al apático Menelao a marcharse a Creta, dejando sola en Esparta a su bella esposa.

ACTO II
A pesar de las cuatro semanas de soledad y abstinencia, Helena se resiste a la fatalidad amorosa que (inspirada por Venus) le esta empujando a ceder al asedio del hermoso Paris, muy contrariado por sus negativas. Mientras el séquito de Agamenón se entrega al juego y al alcohol, Helena sueña con su amor imposible por el joven. Pero el sueño se hace realidad, y cuando ella y Paris están a punto de alcanzar el éxtasis, se presenta Menelao en la alcoba. A la indignación del marido se suman las fantasías guerreras de Agamenón beodo, el disimulo de Paris y la protesta semi-inocente de Helena. Pero con la precipitada marcha del príncipe troyano se evitará de momento, la tragedia.

ACTO III
En el retiro veraniego de Nauplia la corte vive en un desenfreno instigado por Venus, que quiere vengarse del fracaso de sus planes de premiar a Paris con Helena. Agamanón y el sacerdote Calcas ruegan a Menelao que se sacrifique cediendo a los designios de la diosa y cediendo a su esposa, que sigue proclamando su fidelidad. Pero Menelao tiene otra solución: ha pedido el consejo del augur de Venus, que resolverá el dilema. Ante la ira de Calcas, que resiente la competencia, llega un barco de Citerea, y en él su Gran Augur, que no es otro que Paris disfrazado. Después de predicar la alegría al pueblo, dictamina: la reina ha de embarcar para la isla de Citerea, custodiada por él mismo y haciendo sacrificios a la diosa. La propuesta es muy bien recibida por todos excepto por Helena, que sólo al saber quien se esconde detrás del disfraz acepta. El barco zarpa con los enamorados, pero pronto el engaño es advertido, y Agamenón y Menelao se disponen al combate. La guerra de Troya está al llegar.

¡Vale la pena verla y sobre todo escucharla!

domingo, 7 de junio de 2020

«Xerxes»... Una ópera de Händel

También conocida por el nombre de «Serse» o «Jerjes» (HWV 40), esta es una ópera seria de Georg Friedrich Händel (1685greg. - 14 de abril de 1759) en tres actos que fue estrenada en Londres el 15 de abril de 1738.

El libreto de la ópera está en italiano y fue adaptado por mano desconocida del que Silvio Stampiglia hizo para una anterior ópera del mismo nombre de Giovanni Bononcini en 1694. El libreto de Stampiglia se basó a su vez, en uno de Nicolò Minato que fue musicado por Francesco Cavalli en 1654.

La ópera se ambienta en Persia (actual Irán) en el año 480 a. C. y se fundamenta, muy vagamente, en Jerjes I de Persia, aunque hay poco, en el libreto o en la música, que sea relevante para esa ambientación. Serse, originalmente cantado por un castrato soprano, actualmente lo suele interpretar una soprano (o mezzosoprano) y sopranista.

El aria que da inicio a esta obra, “Ombra mai fu“, cantada por Xerxes, es una de las melodías más conocidas de Haendel, y generalmente es interpretada en arreglos de orquesta. Es  conocido también por el nombre de “El Largo de Haendel” (a pesar de que el tempo que marca la partitura es “larghetto”).

domingo, 10 de mayo de 2020

«Carmen»... La última ópera de Bizet

«Carmen» es una ópera dramática en cuatro actos con música de Georges Bizet (París, 25 de octubre de 1838-Bougival, 3 de junio de 1875) y libreto en francés de Ludovic Halévy y Henri Meilhac.

La ópera está basada en la novela Carmen, de Prosper Mérimée, publicada por vez primera en 1845, la cual a su vez posiblemente estuviera influida por el poema narrativo Los gitanos (1824) de Aleksandr Pushkin.​ Mérimée había leído el poema en ruso en 1840 y lo tradujo al francés en 1852.​

Esta famosa ópera se estrenó en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875, recibiendo valoraciones negativas de la mayoría de los críticos.​ Estuvo a punto de retirarse casi después de su cuarta o quinta representación, y aunque esto se evitó y al final llegó a las 48 representaciones en su primera temporada, hizo poco para subir los decaídos ingresos de la Opéra-Comique. Cerca del final de su temporada, el teatro regalaba entradas para incrementar la audiencia.

Bizet murió de un ataque al corazón, a los 36 años de edad, el 3 de junio de 1875, sin llegar a saber nunca cuán popular iba a ser «Carmen» en el futuro. En octubre de 1875 fue producida en Viena, con éxito de público y crítica, lo que marcó el inicio de su popularidad mundial.​ No se representó de nuevo en la Opéra-Comique hasta 1883.

Esta última ópera de Bizet no solo transformó el género de la opéra-comique, que había permanecido estático a lo largo de medio siglo, sino que virtualmente puso fin al mismo. En unos pocos años, desapareció la tradicional distinción entre la ópera (seria, heroica y declamatoria) y opéra-comique (ligera, burguesa y con diálogos hablados).

La historia de Carmen está ambientada en Sevilla alrededor de 1820, y la protagoniza una bella gitana de temperamento fiero. Carmen, libre con su amor, seduce al cabo don José, un soldado inexperto. La relación de Carmen con el cabo motiva que este rechace su anterior amor, se amotine contra su superior y como desertor se una a un grupo de contrabandistas. Finalmente, cuando ella vuelca su amor en el torero Escamillo, los celos impulsan a don José a asesinarla.

domingo, 19 de enero de 2020

«La Bohème»... Una opera de Giacomo Puccini.

«La Bohème» es una ópera de cuatro actos basada en un libreto de los italianos Giuseppe Giacosa y Luigi Illicia y que está inspirado en la novela del literato francés Henri Murger «La vie de Bohème. Scènes de la bohème» y de su correspondiente adaptación teatral «La vie de Bohème».

La ópera se estrenó en el Teatro Regio de Milán el 1 de febrero de 1896, bajo la batuta de Arturo Toscanini. La colaboración con los libretistas Giacosa e Illicia define la gran trayectoria de éxitos de Puccini, iniciada en 1893 con Manon Lescaut, el primero de ellos. Tras este, vendrían La Bohème en 1896, Tosca en 1900 y Madame Butterfly en 1904.

En su estreno, la obra tuvo una acogida más bien fría, tanto por parte del público como de la crítica. Pero, desde hace muchos años, «La Bohème» es una de las óperas más destacadas del repertorio operístico estándar y a mi juicio la más bonita de las obras de Puccini. En 1946, cincuenta años después de su estreno, el propio Toscanini dirigió nuevamente una representación, esta vez con la Orquesta Sinfónica de la NBC, versión que luego se publicó en disco y en disco compacto y que es la única grabación de una ópera de Puccini realizada por su director original.

Al igual que la novela en la que se basa, «La Bohème» relata un corto pasaje de la vida de cuatro jóvenes artistas en el París de 1830. Naturalmente, la ópera se centra en torno a la historia de amor de Mimi y Rodolphe, pero esta constituye solo una excusa para plasmar una imagen naturalista de la atmósfera que impregnaba el París bohemio de las primeras décadas del siglo XIX.

Probablemente, según se dice, Puccini quedó seducido por el tema de la vida bohemia por motivos autobiográficos, ya que la primera etapa de su vida estuvo marcada por una acuciante escasez de medios económicos. Incluso llegó a rechazar un puesto de profesor de conservatorio para volcarse en la composición de óperas, prueba de cuán desapegado estaba de la vida acomodada.

Hay que tener en cuenta que en «La Bohème», la ciudad de París aparece por primera vez representada de manera moderna: el barrio latino, Montmartre, el café Momus, los colectivos de pintores, etc. Es precisamente este aspecto novedoso uno de los principales ingredientes del éxito que después fue teniendo esta ópera.

Disfruten:

domingo, 15 de diciembre de 2019

«Libuše»... una ópera de fiesta

Libuše es una «ópera de fiesta» en tres actos con música de Bedřich Smetana (2 de marzo de 1824 - 12 de mayo de 1884) y libreto escrito originalmente en alemán por Josef Wenzig, y traducido luego al checo por Ervin Špindler.

La ópera fue compuesta en 1871-1872 para la coronación de Francisco José como rey checo. Por motivos políticos la coronación no llegó a realizarse y Smetana guardó Libuše para la inauguración del Teatro Nacional de Praga, lo que ocurrió nueve años después.

Después de la destrucción del teatro Nacional en un incendio, la misma ópera inauguró el teatro reconstruido en 1883.

La obra se estrenó en el Teatro Nacional en Praga el 11 de junio de 1881. Esta ópera rara vez se representa en la actualidad, siendo la segunda de Smetana. Libuše ha pasado a la historia de la ópera como la «ópera nacional checa», representándose sólo en las grandes conmemoraciones patrióticas.

En el mito histórico checo, Libuše, el rol titular, profetizó la fundación de Praga, pero hoy día se considera que los hechos en los que se basa la historia son de dudosa autenticidad.

En Libuše, Smetana, trata magistralmente la leyenda de la mítica princesa checa y la pelea entre dos hermanos que resulta en la conciliación y la imagen de una profecía del futuro gozoso de la nación checa. Libuše está inseparablemente conectada con la historia checa moderna y la historia del Teatro Nacional, donde fue puesta en escena muchas veces en el pasado como una obra excepcional por su mensaje humanista y social.

domingo, 24 de noviembre de 2019

«El rey de Ys»... Una ópera de Édouard Lalo

Hoy les invito a escuchar ópera. Se trata de «El rey de Ys» (título original en francés, Le roi d'Ys) es una ópera en tres actos y cinco escenas con música de Édouard Lalo (Lille, 27 de enero de 1823-París, 22 de abril de 1892) y libreto de Édouard Blau, basada en la vieja leyenda bretona de la ciudad hundida de Ys, que fue, según la leyenda, la capital del reino de Cornouaille. Se estrenó en la Opéra Comique en París el 7 de mayo de 1888. Aparte de la obertura, la pieza más famosa de la ópera es la alborada del tenor en el Acto III "Vainement, ma bien-aimée" («En vano, amada mía»).
Fuera de territorio francés no suscita el interés que, sin la menor duda, merece. Es una ópera muy poco representada; en las estadísticas de Operabase aparece con sólo 5 representaciones en el período 2005-2010, siendo la primera de Lalo.

Gracias al aria de tenor, una bellísima aubade sita en el acto III, previa a la hecatombe, la ópera mantiene su nombre presente en la memoria musical, con versiones tan celebradas como las de Georges Thill o Beniamino Gigli en el pasado, o más cercanas en el tiempo las de Alfredo Kraus o Marcelo Álvarez. Lalo pone notas a una leyenda bretona, con San Corentin por medio como una especie de Deus ex machina cristiano solucionando los problemas de costumbre, los que pasan por los consabidos desencuentros amorosos que tanto dan de sí en la vida, claro está, y sobre todo en el arte. 

Se estrenó en mayo de 1888, un momento en que en Italia Verdi seguía hablando con su voz propia mientras se iba gestando el Verismo y Francia conocía los primeros éxitos de Massenet. Lalo se muestra fervoroso admirador de Wagner y no sólo lo cita reverente en la magnífica obertura de la obra, recordando nada menos que el coro de peregrinos de Tannhäuser, sino que luego, con la pareja de malvados (Margared, Karnac), realiza una especie de clonación respectiva de la Ortrud y el Telramund lohengrinianos, que como se sabe son a su vez bien deudores de los weberianos Eglantine y Lysiart. Pero el compositor francés tamiza estas influencias teutonas, primero con la sobriedad de su discurso y después añadiendo características innatas, el elegante lirismo, el dramatismo controlado, esas que impregnan las partituras propias de su país y que les dan tanta personalidad y distinción. 

En la sucinta partitura, que no llega a las dos horas de duración, se suceden sin descanso y sin que decaiga la emoción, el interés o el valor expositivos, arias, dúos, conjuntos, excelentes momentos corales, hasta alcanzar el esperanzado remate, cuando todo vuelve a su sitio con la muerte del malvado y el suicidio purificador de Margared. 

¡Qué disfruten!:

domingo, 18 de agosto de 2019

«El Cid»... Una ópera de Jules Massenet

Este domingo es de ópera, porque quiero invitarles a escuchar una de las más hermosas, que es «El Cid», del compositor francés Jules Massenet (1842-1912).

Se trata de una ópera cuyo libreto —de Edouard Blau y Louis Gallet— fue originalmente escrito en 1873 para Georges Bizet, que se ocupó de trabajar en la partitura por los mismos años en que componía Carmen. Sin embargo, diversas contingencias —entre ellas el incendio del Teatro de la Ópera el 29 de octubre de 1873— dieron lugar a que nunca fuera representada. Bizet terminó abandonándola para concentrarse en la obra de «La Cigarrera» y en «L’Arlésienne». Once años después, en 1884, el editor Hartmann obtuvo la autorización para usar el libreto y se lo confió a Massenet, quien, tras las oportunas adaptaciones argumentales de Adolphe-Philippe D’Ennery, acometió la elaboración de la nueva partitura entre el 4 de noviembre de 1884 y el 13 de abril de 1885, fecha en que estuvo definitivamente concluida.

Jules Massenet fue estrenada triunfalmente en el Teatro de la Ópera de París el 30 de noviembre de 1885 en una obra compuesta por cuatro actos y diez cuadros. La acogida del publico fue muy calurosa. En marzo de 1886 sería escenificada de nuevo en la misma sede estando presente Giuseppe Verdi y en 1890 se representó en La Scala de Milán y en el Argentina de Roma, alcanzando igualmente una entusiasta acogida de público y crítica. Curiosamente, unos años más tarde Claude Debussy retomaría el tema de «El Cid» componiendo dos actos de una ópera titulada Rodrigue et Chimène, que nunca llegaría a terminar. El tema heroico de Le Cid, la historicista teatralidad escénica de su argumento, su deslumbrante cuadro final, el amplio despliegue coreográfico que requiere su extenso ballet teñido de exótico colorido español, la seducción de su larga y envolvente fraseología orquestal y la inspiración de algunos de sus más conocidos números la convirtieron por esos años en uno de los títulos más celebrados del autor, con cien representaciones en París hasta el año 1900, quedando inexplicablemente en nuestro siglo fuera del repertorio habitual de todos los grandes coliseos líricos.

La ópera tiene un colorido aspecto español, dado el tema, y éste se manifiesta particularmente en el ballet del segundo cuadro del segundo acto, que transcurre en la gran plaza de Burgos. Su inclusión resultaba obligada para el público parisino, pero no su extensión —unos veinte minutos— ni la riqueza y variedad regional de sus siete números: Castillane, Andalouse, Aragonaise, Aubade, Catalane, Madrilene y Navarraise. De esta parte de la ópera ha surgido una suite de ballet que ahora se interpreta mucho más que la ópera misma. ¡Disfruten!:



Esta otra representación tiene subtítulos en Inglés:


La suite de ballet de «El Cid»:

domingo, 12 de mayo de 2019

«El ocaso de los dioses»... una ópera de Richard Wagner


Wilhelm Richard Wagner (Leipzig, Reino de Sajonia, Confederación del Rin, 22 de mayo de 1813-Venecia, Reino de Italia, 13 de febrero de 1883) es un compositor de esos que no se puede dejar de hablar. Son varias ya las obras que he comentado y recomendado escuchar y ahora me detengo en una más de este trascendental compositor: La ópera «El ocaso de los dioses». Una obra con un prólogo y tres actos  estrenada en el marco del primer Festival de Bayreuth el 17 de agosto de 1876.

Aunque «El ocaso de los dioses» es la cuarta y última de las óperas del Anillo, fue la primera en el orden de concepción. Wagner trabajó de delante hacia atrás planeando la ópera a partir de la muerte de Sigfrido, luego decidiendo que necesitaba otra ópera para narrar la juventud de Sigfrido, y luego decidió que necesitaba contar la historia de la concepción de Sigfrido y de los intentos de Brunilda de salvar a los padres de él, y finalmente decidiendo que también necesitaba un preludio que contara el robo original del oro del Rin y la creación del anillo. No obstante, la escena final de esta ópera se revisó varias veces entre 1856 y 1872. El título de esta última ópera del Ciclo, como ocurre con Sigfrido, probablemente no se fijó hasta 1856.

El compositor no solo estuvo a cargo del libreto y la música, sino que concibió la puesta en escena junto al escenógrafo Joseph Hoffmann, mientras que la dirección musical estuvo a cargo de Hans Ritchter. El reparto estaba encabezado por el tenor Georg Unger como Sigfrido y Amalie Materna como Brunilda. Inicialmente se comentaba que no obtuvo el mismo éxito que sus dos predecesoras, Las Valquirias y Sigfrido, y se comentó, además, que su poco triunfo pudo haberse suscitado por lo precipitado de ponerla en escena con los pocos elementos con los que contaban pero poco a poco se fue representando y sobre todo se fueron seleccionando partes de la música para interpretarla en conciertos junto a otras piezas.

Les dejo ahora una selección de la música de la misma. No me he encontrado la ópera completa, aunque ya comenté algo de ella cuando hablé de «El anillo del Nibelungo», quiero invitarles a escuchar esta bella selección:

domingo, 6 de enero de 2019

«La novia vendida»... Una ópera cómica de Smetana

La novia vendida (título original en checo, Prodaná nevěsta) es una ópera cómica en tres actos con música de Bedřich Smetana (2 de marzo de 1824 - 12 de mayo de 1884) y libreto en checo de Karel Sabina. Fue compuesta durante el período entre 1863 y 1866, y representada por vez primera en el Teatro Provisional de Praga, el 30 de mayo de 1866 en un formato de dos actos. 

Ambientada en un pueblo y con personajes realistas, narra la historia de cómo, después de una última revelación sorpresa, el verdadero amor prevalece sobre los esfuerzos combinados de unos ambiciosos padres y un casamentero intrigante. A su estreno esta ópera no tuvo un éxito inmediato, y fue revisada y ampliada en los siguientes cuatro años. En su versión final, estrenada en 1870, ganó rápida popularidad y con el tiempo se convirtió en un éxito mundial.

Esta ópera es la segunda de un total de ocho óperas que Smetana compuso y formó parte de su búsqueda por crear un género operístico verdaderamente checo. El tratamiento musical de Smetana hace considerable uso de formas de danzas bohemias tradicionales como la polka y el furiant, aunque él en gran medida evita citar directamente canciones folclóricas. A pesar de todo crea música muy parecida al folclore, considerada por los checos como esencialmente checa de espíritu. 

La obertura es a menudo interpretada como pieza de concierto independientemente de la ópera y fue, inusualmente, compuesta antes de casi todo el resto de su música.

Después de una interpretación en la Exposición de Teatro y Música de Viena de 1892, la ópera logró reconocimiento internacional. Fue representada en Chicago en 1893, en Londres en 1895 y llegó a Nueva York en 1909, posteriormente se convirtió en la primera, y durante muchos años la única, ópera checa en el repertorio general. Muchas de estas primeras representaciones internacionales se dieron en alemán, bajo el título Die verkaufte Braut, y la versión en idioma alemán sigue interpretándose y grabándose. Max Ophüls hizo en 1932 una película con la ópera.

¡Disfruten!

domingo, 9 de diciembre de 2018

«La fuerza del destino»... Maravillosa ópera de Verdi

«La fuerza del destino» (en italiano: «La forza del destino») es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) del escritor español Ángel de Saavedra, duque de Rivas, con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue estrenada en 1862 en el Teatro Imperial de San Petesburgo y después de una revisión se reestrenó en 1869 en el Teatro Alla Scalla de Milán.

La fuerza del destino es una ópera representado con frecuencia, y hay una serie de grabaciones completas de la misma. Además, la obertura (de la versión revisada de la ópera) es parte del repertorio estándar para orquestas sinfónicas, a menudo interpretada como una pieza de apertura en conciertos.

Está magnífica obra de Verdi se ubica en España e Italia a mediados del siglo XVIII y su argumento se inicia con la obertura, que contiene en forma de popurrí (aunque con construcción dramática) varias de las más bellas e importantes melodías de la ópera.

En el palacio de Calatrava, el marqués, orgulloso de su linaje, da a su hija Leonora el beso de buenas noches. Pero ésta no se retira a descansar; espera a Álvaro, con quien está decidida a huir esa noche. Sabe muy bien que su padre, que pertenece a una de las familias más nobles de España, jamás permitirá que se case con Álvaro, que procede de una familia mestiza de América. Está dispuesta a huir, pero pide a su amado, que quiere llevarla, un día más de plazo. El padre oye las voces y sorprende a los amantes. Al ordenar a los criados que detengan a Álvaro, éste arroja al suelo su arma para demostrar su respeto por el marqués. Desgraciadamente, se escapa un tiro del arma que hiere mortalmente al anciano. Con sus últimas fuerzas, el marqués maldice a su hija.

Álvaro y Leonora, angustiados, han huido de Sevilla por separado. Leonora se ha puesto ropa de hombre para poder viajar con más facilidad y cree que su amado ha muerto. Entra en una posada, donde se aglomera la gente. En un joven que acaba de llegar, y que finge ser un estudiante de paso, reconoce a su hermano Carlos, que ha partido para vengarse del supuesto asesino de su padre. Llega una procesión de peregrinos y despierta en Leonora un profundo deseo de encontrar paz y protección en un convento, donde expiar además su culpa. Llega a la puerta de un convento de franciscanos. Entre los sonidos de un Leitmotiv que describe de una manera muy plástica el latir angustiado de su corazón, se arrodilla delante de una gran cruz de piedra y dirige una oración íntima al cielo.

Desde el interior del convento parecen responderle con cantos sagrados. Leonora llama a la puerta; aparece el hermano Melitone y poco después, llamado por él, el padre guardián, a quien se confía. Éste la conduce ante los monjes, ante los que Leonora hace voto de silencio. El «hermano desconocido» vivirá en una celda solitaria en medio de las montañas, donde nadie habrá de turbar su oración. El canto de Leonora se calma, por así decirlo, apoyado en las voces de los monjes, que le prometen paz.

Álvaro, que cree que Leonora ha muerto, ha viajado a Italia, donde los españoles y los italianos luchan juntos. Con un nombre falso, ha tenido varias veces actuaciones sobresalientes y ha salvado la vida a un compañero. Cuando lo hieren, confía a su compañero, que se ha convertido en amigo, un pequeño paquete de cartas y le pide que las queme en el caso de que no se recupere. La escena tiene un dúo muy bello (con la combinación poco común de tenor-barítono), en donde se juran fidelidad hasta la muerte los amigos.

Mientras el médico opera a Álvaro, el amigo comienza a dudar: ¿No se puso pálido el criollo cuando él habló de Calatrava? Del paquete cae un retrato. Es Leonora. Entonces se aclara todo. Y cuando Álvaro se recupera, se entera de que su compañero no es otro que Carlos, el hermano de Leonora y su mortal enemigo. Inútilmente trata de explicarle lo que ocurrió realmente. Carlos no cede. Vuelven a encontrarse en otro lugar del campo de batalla. Álvaro no quiere aceptar el reto, pero tiene que defenderse del ataque de Carlos. Cuando lo cree herido o muerto, huye para terminar sus días en un convento.

Coros, danzas en el mercado de Velletri, tiendas en todas partes y en plena actividad, a pesar de las claras huellas de la guerra. Preziosilla canta una tarantela; el punto culminante lo constituye un cómico sermón de Melitone, al que finalmente echan del lugar entre las carcajadas de todos.

El acto cuarto se desarrolla varios años más tarde. Carlos ha seguido las huellas de Álvaro, que lo conducen a España. Allí vive el criollo en un convento como un hermano querido y respetado por todos, sin saber lo cerca que se encuentra de su amada. Es necesario el ataque armado de Carlos para que Álvaro, que hace mucho tiempo que ha renunciado a todo lo terrenal, se vea obligado a empuñar una espada. Hiere gravemente a su contrincante y huye de allí para pedir ayuda.

Leonora está arrodillada frente a su cabaña en una íntima oración. (Verdi compuso para esta ocasión la maravillosa aria «Pace», un grandioso cuadro dramático de profundo sentimiento que no obstante requiere un brillante empleo de la voz.)

Un ruido la asusta. Corre para poner en lugar seguro al herido. Totalmente sorprendidos, ambos hombres reconocen a Leonora. Carlos se levanta y con un último esfuerzo clava el puñal en el corazón de su hermana. En las palabras de consuelo del padre guardián los amantes reconocen que se unirán sólo en el más allá, pero para siempre...


domingo, 2 de diciembre de 2018

«Moses und Aron»... La obra cumbre de Arnold Schönberg

Moisés y Aarón (Moses und Aron, en alemán) es una ópera en dos actos con música de Arnold Schönberg (Viena, 13 de septiembre de 1874 – Los Ángeles, 13 de julio de 1951), el compositor teórico musical y pintor austriaco de origen judío del que ya he compartido algunas otras obras. Desde que emigró a los Estados Unidos, en 1933, adoptó el nombre de Arnold Schoenberg, y así es como suele aparecer en las publicaciones en idioma inglés y en todo el mundo. Junto a Stravinsky, se puede afirmar que fue el compositor más importante del siglo XX.

Es reconocido como uno de los primeros compositores en adentrarse en la composición atonal, y especialmente por la creación de la técnica del dodecafonismo basada en series de doce notas, abriendo la puerta al posterior desarrollo del serialismo de la segunda mitad del s. XX. Además, fue el líder de la denominada Segunda Escuela de Viena. 

Schönberg sufría de triscaidecafobia, es decir, de temor al número 13. Contrajo esta fobia, posiblemente, en 1908, con la composición de las trece canciones del ciclo Das Buch der Hängenden Gärten Op. 15, basadas en poemas de Stefan George. Esta ópera «Moses und Aron» se titulaba originalmente Moses und Aaron (con las dos aes del nombre de Aarón), pero así el título contenía trece letras, por lo que lo modificó. Su naturaleza supersticiosa le llevó a estar convencido de que iba a morir un año que fuera múltiplo de trece. El tercer acto de esta ópera quedó incompleto, por eso se dejó en dos. El libreto, compuesto por él mismo, se basa en el libro del Éxodo de la Biblia y se trata de una obra plenamente dodecafónica. 

A pesar de que quedó inacabada, es ampliamente considerada como la obra maestra de Schönberg. No se sabe por qué Schönberg la dejó inacabada. Parece que siempre quiso acabarla, y de hecho, los dos actos existentes no se interpretaron hasta después de su muerte porque Schönberg siempre pretendió acabar la obra.

Esta composición gira en torno a la oposición entre los dos personajes bíblicos de Moisés y Aarón: Moisés es idealista, el intelectual, el pensamiento puro, que más que cantar habla, usando el Sprechgesang, una declamación entonada, lo que sirve para caracterizar mejor al personaje.; por su parte, Aarón une la acción a la palabra, es el hombre de acción. 

Más que una auténtica ópera, esta creación musical aparece como una obra sinfónico-coral, centrada en la reflexión entre estos dos polos opuestos, más que en la historia dramática que se desarrolla en escena. Se estrenó en 1928 se estrenó como oratorio y luego Schönberg la siguió trabajando hasta hacerla ópera y terminarla entre 1930 y 1932. 

En su libreto, Schönberg modifica y amplía (en definitiva, recrea) los textos bíblicos en que se basa. Los hechos que se suceden en la escena aparecen en los capítulos 3, 4, 7 y 32 del Exodo cantando los miedos, las desventuras, las esperanzas y las locuras del pueblo de Israel en el desierto. La sintaxis, la semántica, la fonética incluso, tienden su lazo hacia los sonidos en uno de los trabajos de planteamientos conceptuales más complejos que cabe encontrar en la historia de la ópera. Schönberg es un músico mental y difícil. No creo haya nadie que pueda tararear dos compases seguidos de su partitura.

Una pieza musical que definitivamente vale la pena escuchar más con los ojos cerrados que ver representada como ópera para gozar plenamente del sonido de la música y la voz.

 

domingo, 10 de junio de 2018

«Fidelio»... Una bellísima ópera de Beethoven

Ludwig van Beethoven (1770​-1827) indudablemente es uno de los compositores más conocidos, admirados e interpretados por las grandes orquestas y compañías de ópera del mundo entero. Con él comienza la desaparición del clasicismo y el principio del romanticismo. Su obra, en líneas generales, muestra constantemente la lucha interior que vive el creativo compositor: la pasión, la dinámica, el contraste... elementos que de por sí no son nuevos, pero que en sus manos se convertirán en pautas a seguir por el nuevo estilo musical.

La obra de Beethoven se divide en tres grandes periodos: por un lado un estilo clásico llamado de «asimilación», que va de 1795 a 1801, en el que el admirable compositor se muestra influenciado directamente por Mozart y Haydn; el segundo periodo abarca de 1802 a 1815 y comprende lo que podemos llamar «el estilo de transición», en el cual nos muestra un cambio de rumbo al considerar el clasicismo como superado, esforzándose para salir del modelo de plasmar en la música una serie de emociones del ser humano, ejemplo de esta etapa será «Fidelio», la ópera que les invito a ver y a escuchar; finalmente el tercer periodo, el último de su vida, va desde 1816 hasta1827, tiempo en el que Ludwig terminará refugiándose en su mundo interior.

«Fidelio» es una ópera con un libreto de Sonnleithner que tiene tres versiones y tres nombres: «Leonore» (para la primer versión); «Leonore, order Der Triumph der echelichen Liebe» —Leonore, o el triunfo del amor conyugal— (para la segunda versión) y «Fidelio» (para la tercera y definitiva versión). La obra relata el intento de Leonore, disfrazada como «Fidelio», de entrar en la prisión para poder salvar a su marido o al menos llevarle un poco de consuelo. Tras una serie de escenas, «Fidelio» encontrará a su amado y lo salvará.

Definitivamente la protagonista vocal indiscutible de la ópera es Leonora, o mejor dicho, Leonora disfrazada de Fidelio, cuya voz debe ser la de una soprano dramática con gran fortaleza vocal (la de soprano es la voz femenina más aguda, y hay distintos tipos: soprano lírica, lírica de coloratura, dramática…, esta última se distingue por poseer un timbre más brillante y lleno, pero menos aguda, generalmente acompañada de mayor caudal o volumen. Este tipo de sopranos aparece cuando surgen los papeles heroicos femeninos y cuando las orquestas crecen en instrumentistas buscando mayor volumen dramático, debiendo entonces romper la voz la barrera sonora entre escena y público.

Un dato básico que hay que tener en cuenta a la hora de acercarnos a esta ópera, es que es un singspiel, es decir, una ópera en alemán con diálogos hablados. Célebres singspiel, además de «Fidelio», son «El rapto en el serrallo» y «La flauta mágica», de Mozart las dos. La palabra singspiel —en alemán— se usaba como sinónimo de ópera, pero durante el reinado del emperador José II, y como consecuencia del deseo de fundar una ópera autóctona alemana, el singspiel comenzó a adquirir el significado más restringido que hoy se le asigna. Lo que ocurre con Fidelio, su aportación básica al singspiel, es que Beethoven logró dotar de energética “intensidad” dramática (de nuevo la intensidad) la ópera en alemán, y por extensión el signspiel, abriendo ya del todo el camino que décadas más tarde culminaría Wagner. En el dramatismo logrado en conjunto por Beethoven en su única ópera al parecer tiene notable influencia un compositor italiano, Luigi Cherubini, el autor de la fundamental Medea, pues Beethoven escribió en los márgenes de la partitura de Fidelio algunos pasajes enteros de composiciones del italiano.

En una ópera de extraordinaria belleza —como toda su música— y en dos actos, Beethoven nos presenta tanto un argumento a la lealtad o a la fidelidad como también a la libertad. ¡Disfruten!

domingo, 6 de mayo de 2018

«El cazador furtivo»... Bellísima ópera de Carl Maria Von Weber

«El cazador furtivo» (en alemán Der Freischütz) es una ópera en tres actos, con música de Carl María von Weber y letra de Friedrich Kind, basado en el Gespennsterbuch (El Libro de los Fantasmas) de Johann August Apel y Friedrich Laun. Esta bellísima ópera es fruto del encargo del superintendente de los teatros reales de Prusia, conde Brühl, de componer una ópera en alemán en oposición a la corriente italianizante imperante en toda Alemania. La obra fue estrenada en Berlín el 18 de junio de 1821.

Todas las virtudes de Weber, que al mismo tiempo son las virtudes del romanticismo, tienen en esta composición su más bella expresión: la melodía vital, entusiasta, tierna, conmovedora, con carácter y noble; la armonía concentrada en puntos de tensión, en el camino que va de Mozart a Wagner, pasando por Beethoven. El estreno de «El cazador furtivo» en Berlín, no sólo significó la indiscutible victoria de Weber, sino una de las fechas más importantes de la historia de la ópera alemana, pues está considerada como la primera ópera romántica así como la iniciadora de la ópera alemana, que constituye un pilar fundamental del género lírico.

El argumento de la ópera está basado en una vieja tradición entre los antiguos cazadores de Alemania, la cual dice que el que vendía su alma a Samiel, el «Diablo Cazador», recibía siete balas mágicas que siempre hacían blanco. Pero a la séptima el cazador tenía que entregar su alma a Samiel, a menos que, entretanto, hubiese encontrado otra víctima para el demonio; por cada nueva víctima que obtenía, su vida se extendía y recibía una nueva dotación de balas. El músico preparó esta composición, basado en la narración contenida en el Libro de los espíritus que mencioné y que Weber leyó recién publicado. Al leer y entusiasmarse con el argumento decidió convertirlo de inmediato en ópera. Pero el plan descansó durante siete años. Tan sólo en febrero de 1817 Weber recurrió al puño y letra de del ex abogado Johann Friedrich Kind, para contar con un libreto sobre el tema que Weber tituló «El cazador furtivo» y en el cuál él también participó. 

El argumento es de extrema simplicidad y de un valor literario menor. Los personajes son igualmente simples, meros estereotipos del bien y el mal. En Der Freischütz, el hombre bueno y la pureza de Agathe están bajo la protección del cielo. El mal, triunfante en la historia de Apel, se quiebra contra la fortaleza de la fe. La historia, más o menos resumida es esta: Ottakar, duque de Bohemia, busca un sustituto para su guarda mayor. Ofrece la plaza al que gane un concurso de tiro al blanco. Entre los aspirantes al premio está Max, que aspira a la mano de Inés, hija del guarda mayor jubilado. En los ensayos que se hacen antes del concurso, Max comete varias faltas y teme perder el premio. Pide consejo a su amigo Gaspar, el cual tiene su alma vendida al Diablo y piensa en el acto sustituirla por la de Max. Lleva a éste al bosque donde el Diablo aparece bajo la figura del mago Zamiet, el cual funde siete balas que tienen la prodigiosa propiedad de dar siempre en el blanco.

Llega la hora del concurso, y Max lleva la delantera porque ya ha hecho siete blancos. El duque, entusiasmado, arroja al aire una paloma para que sirva de blanco final. Max dispara contra la paloma; pero esta vez la bala se desvía y va a dar a Inés, la novia de Max. La guirnalda de flores bendecida que la cubre, la libra del daño. Todos quedan estupefactos: Gaspar acaba por entregar su alma al diablo, porque muere súbitamente. Max, lleno de vergüenza, confiesa la historia de las balas. El duque le impone como castigo un año de penitencia por su grave pecado. Después podrá casarse con Inés, que promete esperar todo ese tiempo.

Su estilo tan genuinamente alemán no impidió que esta obra cruzara rápidamente las fronteras. Se sabe que en 1824 fue representada en Londres nada menos que en nueve teatros a la vez, y hoy en día es incontestable su plaza en el repertorio operístico internacional de todos los teatros del mundo. ¡Disfruten!

domingo, 18 de febrero de 2018

«La sonámbula»... Una de las tres más representadas óperas de Vincenzo Bellini

«La sonámbula» (La sonnambula, en italiano) es una ópera semi-seria en dos actos con música de Vincenzo Bellini (1801-1835) y libreto en italiano de Felice Romani, basada en un guion para una pantomima-ballet de Eugène Scribe y Jean-Pierre Aumer titulada «La somnambule, ou L'arrivée d'un nouveau seigneur». Esta es una de las tres óperas más conocidas de Bellini, junto a Norma y I Puritani aunque la menos reperesentada de las tres. Es considerada una de las cumbres del bel canto romántico italiano.

Cuando uno ve y escucha «La sonámbula» —estrenada en Milán en 1831, y con un éxito inmediato— se da cuenta de que es una obra maestra sobre todo por el bel-canto, del que está plagada. En esta ópera hay al menos cuatro arias —dos de Amina, una de Elvino y otra del Conde— que requieren unas excepcionales cualidades vocales de los intérpretes. Uno queda desarmado ante tanta belleza y pureza canora. Hay también un dúo antológico entre los dos protagonistas. Y varias escenas de conjunto muy bien hiladas destacando las voces por muy encima de la música, que en determinados momentos parece ser más bien pobre.

La trama, como casi en todas las óperas, es sencilla: Amina ama a Elvino y viceversa. Pero Lisa, que es amada por Alessio, no corresponde a este porque ama también a Elvino. Todo marcha bien hasta que Amina aparece en la recámara del Conde, un desconocido viajero y, Amina en concreto, ha sido hallada en su cama. Pero, claro, todo ha sucedido sin que la misma Amina sepa por qué, ya que ella es sonámbula. La proyectada boda entre el rico Elvino y la pobre huérfana Amina se va al garete, tras el cabreo descomunal de Elvino, poco dispuesto a que nadie le convenza de la inocencia de Amina. Un truco teatral montado alrededor del pañuelo de Lisa, encontrado estratégicamente en la casa del Conde, lo aclara todo. Así «La sonámbula» La sonnambula se convierte en un melodrama romántico con todos los ingredientes de intriga amorosa acompañada por algunos elementos oníricos de la época.

Bellini, con sus óperas, significó una verdadera revolución para el bel-canto. Destacó como niño precoz interesado en el piano y la composición, pero murió muy joven en circunstancias misteriosas. En sus primeras obras al igual que Donizetti, estuvo fuertemente influenciado por Rossini. Sus obras fueron consideradas por los críticos coetáneos como «filosóficas» y «románticas» e influenciadas por la estética gótica. Pero fue su predilección por el canto del solista o arias (bel-canto) lo que pronto le diferenció de otros y mostró que Bellini tenía mucho que ofrecer... ¡Disfruten de «La sonámbula» y no se me duerman!

domingo, 5 de noviembre de 2017

«JUANA DE ARCO»... Una ópera de Verdi poco conocida

Hoy quiero hablar de una ópera que rarísima vez se presenta en la actualidad (con sólo unas 14 representaciones en el período 2005-2017)  pero que es un tesoro de la música: «JUANA DE ARCO». Juana de Arco (Giovanna d'Arco) es una ópera dividida en un prólogo y tres actos, con música de Giuseppe Verdi y libreto de Temistocle Solera, quien entre sus obras, escribió los libretos para Nabucco. Esta es la séptima ópera de Verdi.

El personaje histórico de santa Juana De Arco (1412-1431), es un símbolo heroico tardomedieval del contexto de resistencia francesa contra Inglaterra en la Guerra de los 100 Años. Condenada a la hoguera por brujería, en 1920 fue canonizada y, actualmente, es la patrona de Francia. 

La obra representa parcialmente la historia de esta santa y parece estar basada en el drama Die Jungfrau von Orleans de Friedrich von Schiller. Después de haber sido escrita entre el otoño y el invierno de 1844, fue estrenada el 15 de febrero de 1845 en el Teatro de La Scala de Milán. Luego de su estreno tuvo una gran aceptación. Sus notas resonaban en los organillos por las calles milanesas. Pero no alcanzará el éxito esperado por su creador, quien quedó insatisfecho con la producción y observó carencias en el libreto de Temistocle Solera. Tal será la decepción, que el Maestro tardará muchos años en volver a estrenarse en la capital lombarda. Juana De Arco terminaría siendo, con el tiempo, una obra «menor» y casi olvidada.

El argumento de la obra es este: Carlos, rey de Francia, ha sido derrotado varias veces por los ingleses. Debido a esto, se siente desmoralizado. Conducido por una visión encuentra a Juana, hija de un pastor de la zona. Juana desea convertirse en la libertadora de Francia. El padre de Juana teme que su hija haya sido tentada por el diablo y quiera convertirse en la amante del rey. Por eso la repudiará. Bajo el mando de Juana, los ingleses son derrotados. El rey declara su amor a Juana. El padre acusa a su hija ante todo el pueblo de haber hecho un pacto con el diablo. La muchedumbre exige que sea entregada a los ingleses. Una vez cautiva de éstos, Juana renuncia a su amor terrenal y se convierte de nuevo en la salvadora de su patria, al ser liberada por su propio padre. En la última batalla lleva al ejército francés a la victoria y muere herida pero en paz, alabada por cantos celestiales. 



domingo, 15 de octubre de 2017

«Lohengrin»... Ópera de Richard Wagner

«Lohengrin» es una ópera romántica en tres actos con música y libreto en alemán del compositor Richard Wagner de quien ya he comentado algunas de sus composiciones. Esta ópera fue estrenada el 28 de agosto de 1850, y dirigida nada menos que por Franz Liszt.

La obra desarrolla la historia del personaje homónimo tomada de un romance alemán medieval, especialmente el Parzival de Wolfram von Eschenbach y su secuela, Lohengrin, escrita por un autor diferente, a su vez inspirada por la épica de Garin le Loherain. Forma parte de la tradición del Caballero del Cisne, del Canon de Bayreuth.

Esta ópera, escrita durante sus años de exilio político en Suiza, ha inspirado otras obras de arte. Entre aquellos profundamente conmovidos por la ópera de cuento de hadas estuvo el joven rey Luis II de Baviera. Der Märchenkönig («El rey de cuento de hadas») tal como lo llamaron; construyó su castillo ideal como de cuento de hadas y lo llamó «El nuevo cisne de piedra». Fue el mecenazgo del rey Luis lo que proporcionó a Wagner los medios y la oportunidad de componer su ciclo épico «El anillo del nibelungo» que ya comenté y para el que construyó un teatro en el que se pudo representar. Está ópera en particular, es reconocida por ser la pieza musical preferida de Adolf Hitler.

De entre las óperas compuestas por Wagner, ésta es la que se considera la más italiana, incluso se acostumbra a interpretar en concierto escenas y fragmentos de la ópera. Las partes más conocidas son los preludios del primer y tercer acto, el aria final de Lohengrin «In fernem Land» y la marcha y coro nupcial, que tradicionalmente se interpreta en las bodas de la mayoría de los países occidentales.

«Lohengrin» es una historia de amor por una parte y de celos y ambición por otra. Todo aderezado con esos toques fantásticos con que Wagner adornaba sus trabajos: la magia, los poderes sobrenaturales, las visiones…son pinceladas que enseguida se identifican como salidas de la mente del compositor alemán.

Los personajes principales son seis. En primer lugar, Lohengrin, caballero del Grial que se convierte primero en defensor de Elsa y luego en su marido. Elsa, la protagonista femenina, princesa de Brabante y hermana del desaparecido Gottfried y esposa de Lohengrin. El rey Heinrich, con más importancia presencial que musical. Friedrich de Telramund, el enemigo de Lohengrin. Ortrud, la maga y esposa de Friedrich, un rol que tiene la curiosidad de tener que estar en escena sin cantar por espacio de casi una hora, durante el primer acto. El Heraldo real, que transmite los acontecimientos del lugar y la voluntad del rey. Gottfried, el príncipe transformado en cisne por las malas artes de Ortrud, un papel mudo para niño que sólo aparece al final del acto tercero. Hay otros papeles menores como son los de los cuatro nobles, amigos de Friedrich y el coro, que es importantísimo y tiene momentos de mucho lucimiento.

Lohengrin es una ópera bellísma llena de momentos de una gran calidad musical que vale la pena ver y escuchar. ¡Les invito a ver esta versión en alta fidelidad!

domingo, 10 de septiembre de 2017

«Orfeo y Eurídice»... La reforma de la Ópera

Cristobal Wildebardo Gluck figura en la historia de la música como un gran reformador de la ópera, a la que devolvió su carácter dramático, despojándola de los artificios del«bell canto» y de la superficialidad a la que le habían llevado los compositores italianos. Gluck nació en Austria el 2 de septiembre de 1714. Recibió las primeras lecciones de música a los doce años y en Praga aprendió a tocar el violoncello. Tuvo durante su vida muchos éxitos con su reforma operística. En el año de 1779 fue elevado por el Papa a la dignidad de «Caballero e la Espuela de Oro» y recibió muchas otras condecoraciones. Un pequeño ataque de apoplejía lo obligó a interrumpir su labor y pasó sus últimos años en Viena, donde igualmente fue admirado por muchos. Ahí murió el 15 de noviembre de 1787.

Con libreto de Raniero de Calzabigi, basada en el mito de Orfeo, Gluck compuso «Orfeo y Eurídice», ópera estrenada en el Teatro de la Corte de Viena el 5 de octubre de 1762. La obra tiene una estructura sencilla basada sólo en tres personajes, ballet y coro, siendo la primera pieza de esa reforma operística planeada por Gluck.

Gluck se propuso subordinar la música a la poesía con el fin de reforzar la expresión de los sentimientos, despojando a aquella de adornos superfluos. Esta reforma gluckiana, afectó a la estructura de esta ópera, cuestión notable en que no hay recitativos «secos», sino sólo acompañados por la orquesta. Las arias son sencillas y sin la estructura tripartita de la ópera seria (aria da capo) excepto la última, «Che faro senza Euridice», universalmente alabada por su belleza. Pese a su intento de eliminar a los cantantes «de exhibición», Gluck se vio obligado a utilizar al castrato del teatro imperial vienés para el papel principal. Años más tarde, al presentar esta ópera en París, con libreto francés de Pierre-Louis Moline basado en el de Calzabigi, completó la reforma, cambiando el castrato protagonista por un tenor. Esta versión es más completa, porque Gluck redondeó la escena de los Campos Elíseos. El estreno de esta versión, tuvo lugar en París el 2 de agosto de 1774.

La ópera es la más popular de las obras de Gluck y una de las más influyentes en la ópera alemana posterior. Las reformas de Gluck, que empezaron con esta obra, han tenido una influencia significativa a lo largo de la historia de la ópera. Los ideales de Gluck influyeron profundamente en las obras populares de Mozart, Wagner y Weber. Les invito a ver y escuchar «Orfeo y Eurídice».

domingo, 3 de septiembre de 2017

«La Traviata»... la ópera más representada

Junto a «Rigoletto» (compuesta en 1851) y «El Trovador» (completada en 1853), La Traviata conforma una terna de óperas que consagraron a Giusseppe Verdi tras muchos años en los que los encargos de las distintos teatros habían hecho sufrir el talento del compositor. Sólo había que esperar dos años para que «La Traviata» se estrenase en el mismo lugar, donde había cosechado el gran éxito de «Rigoletto»... pero, no resultó así. El estreno fue un fracaso debido al elenco escogido por la dirección del Teatro de la Fenice en Venecia, según cuenta el mismo Verdi. Un año después volvió a la ciudad, pero a otro teatro, el San Benedetto, y ahí es donde llegó el verdadero triunfo de esta ópera emblemática.

«La Traviata» (título original en italiano, que en castellano podría traducirse como La Extraviada o La Perdida) es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) «La dama de las camelias» (1852), aunque no directamente sino a través de una adaptación teatral. Titulada en principio «Violetta» —nombre del personaje principal—, está basada en la vida de una cortesana parisiense de nombre Alphonsine Plessis. Piave y Verdi querían seguir a Dumas dándole a la ópera una ambientación contemporánea, pero las autoridades de La Fenice insistieron en que se ambientara en el pasado, «hacia 1700». No fue hasta la década de 1880 que se respetaron los deseos originales del compositor y del libretista y se representaron producciones «realistas» como se hace incluso hasta el día de hoy. El 24 de mayo de 1856, esta ópera se presentó en la versión revisada en Londres, y le siguió el 3 de diciembre de aquel año en Nueva York. Desde entonces su popularidad ha sido constante y se ha mantenido en el repertorio hasta la actualidad. «La Traviata» sigue siendo muy importante dentro del repertorio operístico estándar, y varias veces ha aparecido como la número uno en la lista elaborada por Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo.

Ésta es una ópera que tiene encanto. Desde la fecha de su estreno, se la ha llevado a los escenarios con cantantes muy diversos. La obra se desarrolla, en sus tres partes, de esta manera:

Parte I: Violetta Valery da una fiesta en su hogar parisino para celebrar su recuperación después de una enfermedad. Gastón, uno de los invitados, ha llevado consigo a su amigo, el joven noble Alfredo Germont, quien anhelaba hacía un año conocer a Violetta y quien, para acercarse a Violetta, primero le expresa su preocupación por su frágil salud y luego le declara su amor. Violetta lo rechaza pero le da una camelia, diciéndole que regrese cuando la flor se haya marchitado. Luego de que los invitados se retiran, Violetta contempla la posibilidad de una relación real, con amor verdadero, pero finalmente rechaza la idea. Necesita libertad para vivir la vida, día y noche, de un placer a otro.
 
Parte II: Un tiempo después, Alfredo y Violetta viven una idílica existencia en una casa del campo, en las afueras de París –Violetta se ha enamorado de Alfredo y ha abandonado completamente su antiguo estilo de vida. Cuando Alfredo descubre, sin embargo, que Violetta ha vendido sus pertenencias para sostener sus vidas en el campo, se apresura para ir a París para rectificar la situación. Durante la ausencia de Alfredo, el padre de éste visita a Violetta y le dice que la relación con su hijo ha destruido el futuro de Alfredo y la fortuna de su hermana (la reputación de Violetta como cortesana ha comprometido el apellido Germont). Con crecientes remordimientos ella escucha las patéticas palabras del anciano Germont y, por medio de su influencia, deja a Alfredo, dándole como explicación un deseo de su antigua y salvaje existencia.

Parte III: Con el fin de vencer su dolor, Violetta se sumerge más profundamente que nunca en su anterior estilo vida. Poco tiempo después, Alfredo confronta a Violetta en una fiesta y la avergüenza delante de los demás invitados al arrojarle dinero – el cual él dice que le debe por los servicios rendidos mientras vivían juntos en el campo. (El no sabe acerca de la visita de su padre y cree que Violetta lo ha dejado por otro hombre). Violetta superando su enfermedad y su pena, se desmaya. Germont entra y reprocha a Alfredo por tratar a una mujer tan irrespetuosamente. El barón Douphol, la escolta de Violetta, reta a Alfredo a un duelo. Violetta se recupera concientemente y declara su amor por Alfredo. Unos pocos meses luego de la fiesta, la tuberculosis ha confinado a Violetta a la cama. El anciano Germont le envía una carta que dice que ha informado a Alfredo del sacrificio que ella ha hecho por él y su hermana. Alfredo (regresando del exilio luego de herir al barón durante su duelo), se apresura por llegar a su lado, entendiendo que Violetta se ha sacrificado por él, y le ruega que lo perdone. Ella muere en sus brazos.

Aquí pueden ver y escuchar dos versiones diferentes:


domingo, 6 de agosto de 2017

«La fábula de Orfeo» de Monteveri... La ópera más antigua, según se sabe

«La fábula de Orfeo» (en italiano: «La favola d'Orfeo») es una ópera compuesta por un prólogo y cinco actos, con música del compositor italiano Claudio Monteverdi (Cremona, bautizado el 15 de mayo de 1567 - Venecia, 29 de noviembre de 1643). El libreto de la obra es de Alessandro Striggio el Joven. Es la primera obras que se cataloga como ópera. Su primera representación fue en la Academia degl’Invaghiti de Mantua en Febrero de 1607 y el 24 de Febrero del mismo año en la Corte teatral de Mantua. Y fue publicada en Venecia en 1609.

Esta composición, conocida también como «el Orfeo», destaca por su poder dramático y su animada orquestación. Monteverdi utilizó una plétora de instrumentos poco usual para aquella época: violas, violines, flautas, oboes, cornos, trompetas, trombones, claves, arpas y dos órganos pequeños. El Orfeo es uno de los primeros ejemplos de la asignación específica de algunos instrumentos a ciertas partes de una obra. Monteverdi junta la monodia acompañada con coros, conjuntos vocales renacentistas y con una orquesta de cuarenta instrumentos.

El prólogo transcurre en la corte del duque de Mantua. Allí anuncia la duquesa, vestida como la Música (o la musa de la música), que contará a todos los presentes una fábula, la leyenda de Orfeo, el poeta mítico cuya música era capaz de conmover a los animales salvajes, a las piedras e incluso a los poderes del mundo subterráneo.

En el primer acto, Orfeo y Eurídice celebran sus bodas rodeados de ninfas y pastores danzando con alegría. Antes de su unión definitiva los dos amantes deben separarse una vez más por un breve tiempo, a fin de pedir la bendición y el auxilio de los dioses.

En el segundo acto, Orfeo recorre Tracia cantando alegremente. Piensa en la época en que allí vivía triste, pues su amada Eurídice todavía no le había dicho que le correspondía. Aparece una mensajera y anuncia que Eurídice ha muerto mordida por una serpiente venenosa mientras recogía flores. Sin vacilar, Orfeo parte para rescatar del mundo subterráneo a su amada, sin la cual no habrá vida para él, o para quedarse junto a ella para siempre en el reino de las sombras. La Esperanza conduce a Orfeo por ese difícil camino.

En el tercer acto, Orfeo ha alcanzado las puertas del tenebroso reino. La Esperanza debe abandonarlo allí: así lo estipulan las leyes. Caronte se niega a transportar a Orfeo por el río de los muertos; sin embargo, no puede resistirse al canto de Orfeo y cae en un ligero sueño. Orfeo empuña los remos y se dirige hacia las regiones vedadas a los mortales.

En el cuarto acto, Orfeo se encuentra frente a Plutón, soberano del mundo subterráneo. Proserpina, la esposa de Plutón, le ruega a éste que le conceda al poeta lo que pide. Plutón consiente en el regreso de ambos amantes a la superficie. Solamente pone una condición: Orfeo no debe mirar a Eurídice en ningún momento durante el regreso. Su firmeza debe sufrir difíciles pruebas; las Furias rodean a la pareja y amenazan a Eurídice. Desesperado, Orfeo se vuelve para mirarla, entonces la figura de Eurídice desaparece en la niebla y se pierde para siempre.

El quinto acto nos muestra a Orfeo todo consternado, que vive otra vez en Tracia, cuyo espíritu recuerda incansablemente a Eurídice en medio de un salvaje dolor. Por último, Apolo se apiada de él y lo convierte en una estrella que brilla para siempre en el cielo. Conmovidos, los pastores alaban su amor fiel y su arte inolvidable.

Esta y las demás óperas de Monteverdi, se han catalogado como barrocas tempranas, o pre-barrocas. Por aquel entonces, la música del norte de Italia transitaba entre el estilo renacentista tardío y el barroco temprano, y los compositores vanguardistas como Monteverdi, combinaban las tendencias estilísticas que se utilizaban en los círculos musicales más importantes como Florencia, Venecia o Ferrara.

«La fábula de Orfeo» puede considerarse como una obra maestra de la historia de la música, porque consolida la ópera, que se desarrollaría mucho más durante el Barroco. Como digo, es una de las óperas más antiguas del repertorio, aunque no está entre las más representadas. ¡Disfrútenla!