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domingo, 1 de marzo de 2020

Las dos suites militares de Holst... Música compuesta exclusivamente para banda

Las bandas de música evolucionaron por primera vez en el ejército, con la Royal Artillery Band que se formó en el año de 1557, pero a principios del siglo XX el término «banda militar» se aplicaba a cualquier conjunto que incorporara instrumentos de viento de madera, metales y percusión, incluidas las bandas civiles organizadas por policía local, bomberos e incluso empresas industriales.

La mayoría de la música tocada por las bandas en esta época consistía en música popular y transcripciones orquestales. Todavía no se había compuesto música seria específicamente para el medio de la banda, y no había instrumentación estandarizada. La falta de una instrumentación establecida fue un obstáculo importante para los compositores, además de la creencia generalizada de que un conjunto de instrumentos de viento variados carecía de la cohesión tonal para producir música significativa.

Las dos suites que Gustav Holst (1874-1934) compuso, son dos obras magistrales escritas para una banda militar. Holst era un trombonista formidable, ya que había actuado varias temporadas con la Orquesta Escocesa antes de la composición de la primera suite. Además, mientras todavía estaba en la universidad, actuó durante los veranos con varias bandas junto al mar, y admitió estar insatisfecho con la música que tocaban esos conjuntos. A pesar de que estas experiencias probablemente contribuyeron a la composición de esa primera suite, no existe una comisión registrada por el trabajo, y se desconoce la razón por la que Holst escribió esta suite.

Además de ser un trabajo serio escrito para la banda, la orquestación de la suite fue diseñada para manejar los desafíos inherentes de la banda militar. Como no había instrumentación estandarizada, Holst calificó la suite para 19 instrumentos, con 17 partes restantes etiquetadas «ad lib.», Lo que significa que no eran necesarias para el rendimiento. Como la mayoría de las bandas militares británicas de la época empleaban entre 20 y 30 músicos, se podía esperar razonablemente que las 19 partes requeridas estuvieran cubiertas, y las partes restantes se podían agregar o descartar según fuera necesario sin alterar la integridad del trabajo.

La primera suite en Mi bemol para banda militar , op. 28, N ° 1, es considerada una de las obras maestras de piedra angular en el repertorio de la banda de conciertos . Fue estrenada oficialmente en 1920 en la Royal Military School of Music, el manuscrito se completó originalmente en 1909. Junto con la posterior Segunda Suite en F para Banda Militar , escrita en 1911 y estrenada en 1922, la Primera Suite convenció a muchos otros compositores prominentes de que La música podría ser escrita específicamente para la banda.

La Segunda Suite, escrita en F para Banda Militar (Op. 28, No. 2) es la segunda y última suite de Holst para banda de concierto . Aunque se realiza con menos frecuencia que la Primera, sigue siendo un elemento básico del repertorio de la banda. Esta Segunda Suite está dedicada a James Causley Windram, es más larga que la Primera y se considera más difícil de tocar.

Durante los primeros años de Holst como compositor, se interesó (como lo hicieron muchos compositores en ese momento) en la música popular, y escribió muchas piezas basadas en melodías populares. Proporcionó acompañamientos de piano en 1909 a 16 canciones recopiladas por el Dr. George Barnet Gardiner , para su publicación en Folk Songs from Hampshire , un volumen de la serie Cecil Sharp 's County Songs. Fue llevado con ellos e incorporó varios en esta suite (más tarde hizo arreglos corales de varios, incluidos los que ya había usado en la suite). Su contemporáneo y amigo Ralph Vaughan Williams más tarde basó su propia Suite Folk Song en canciones populares inglesas. Siete melodías tradicionales se comprimen en los cuatro movimientos de esta segunda suite de Holst.

Aquí les dejo las dos composiciones:


domingo, 13 de enero de 2013

LA MÚSICA CLÁSICA EN EL CINE... El cd "Favorite film music"

Acabo de escuchar un cd de la colección Inspiration que se llama "FAVORITE FILM MUSIC" y que más que nada me parece una verdadera «escuela» para que mucha gente aprenda y pruebe el gusto por la música clásica.

El disco contiene obras de Johann Sebastian Bach, Sir Edward Elgar, Gustav Holst, Wolfgang Amadeus Mozart, Giovanni Pergolesi, Giacomo Puccini, Franz Schubert, Francisco Tarrega, Peter Ilyich Tchaikovsky que han aparecido en películas como Un milagro para Lorenzo, El silencio de los inocentes, Billy Elliot, Ace Ventura, Entre copas, Memorias de África, Amadeus, El club de la suerte y la alegría, Elizabeth y otras más.

El cine y la música clásica muchísimas veces se unen, en ocasiones han dado pie a excelentes ambientaciones de películas o han creado conjuntamente escenas míticas y han hecho que mucha gente llegue a conocer las obras de los grandes compositores gracias a una película, cuyo momento, musicalizado por uno de los «grandes» ha quedado grabado en su corazón.

Este disco nos presenta dieciocho obras clásicas de bandas sonoras que seguro se han quedado en la pupila y en el tímpano de quien ha disfrutado de las mismas. Quien haya visto Memorias de Africa, recordará el bello Concierto para oboe y orquesta de W.A. Mozart. Cómo olvidar el Nessun dorma de la ópera Turandot, obra de Puccini, en Las brujas de Eastwick, la música de Tarrega en la película Entre copas, o El lago de los cisnes de Tchaikovsky en Billi Elliot.

Desde los primeros comienzos del cine, la música ha sido un elemento fundamental como potenciador de la imagen. La música clásica en la pantalla grande, ha ayudado mucho para que se expresen sentimientos, circunstancias, pensamientos e ideas que conmueven la sensibilidad del individuo y  producen una transformación psicológica en el cinéfilo metiéndolo en la escena.

Este disco, contiene casi todo género de música clásica, podemos ir al Ballet, al periodo Barroco, a las piezas de carácter fuerte, al periodo clásico propiamente dicho, a la Ópera buffa, al Concierto, a la Ópera, a los Motetes, a una Sinfonía y detenernos en en Adagio, podemos escuchar algo del periodo romántico o un quinteto de cuerdas, podemos escuchar Temas y Variaciones y más, lo cual, como afirme desde el inicio del comentario, hace de esto una escuela de música, ofreciendo al oyente una especie de  curso rápido de apreciación musical. Hay innumerables ejemplos de uso de música clásica en los que la pieza está tan bien elegida y refuerza tanto lo que se proyecta en la pantalla que parecería imposible crear una obra que pueda cumplir mejor esas funciones. Estoy pensando en Breve encuentro y el Concierto Nº 2 de Rachmaninov, o en los dos Strauss (Richard y Johann hijo) en 2001 Odisea del espacio. ¿Seríal igual muchas de estas películas sin esa música clásica? Seguro que no.

En este cd tenemos directores de la talla de Adrian Boult, Colin Davis, Norman Del Mar, Herbert Von Karajan, Alain Lombard, Riccardo Muti, Paul Daniel, Andre Previn, Sir Simon Rattle, Sir Neville Marriner y Hans Vonk. Podemos escuchara solistas como Barry Tuckwell con el crono francés, Robin Blaze y Robert Cohen en el Cello, Fritz Helmis y James Galway con sus flautas, el tenor José Carreras y la soprano Lesley Garrett. Aquí deleitamos nuestro oído escuchando al piano a Radu Lupu y Christopher Parkening, y a Sabine Meyer en el clarinete.

En esta ocasión remito a otra página para ver el elenco del cd y poderlo disfrutar, y coloco algunas de las obras en videos que no son de las películas.


Algunas de las obras que aparecen en el cd:

Concierto para clarinete de Mozart en "Memorias de África":


Ave verum de Mozart en "Un milagro para Lorenzo"


Variaciones Goldberg de Bach en "El silencio de los inocentes":


Favorite Film Music
Varios compositores
Realizado el 26 de julio de 2011.
EMI Classics

domingo, 16 de octubre de 2011

"LOS PLANETAS" de Holst... una obra de un músico ¡aparte!

Hoy quiero compartir con ustedes «música programática», como mucha de la que tiene Beethoven, Berlioz, Strauss, Vivaldi y Mussorgsky entre otros. Sin embargo, tal vez la obra programática más célebre de los últimos cien años no fue compuesta por ninguno de estos compositores más conocidos, sino por Gustav Holst (1874-1934), un compositor inglés que escribió la más poderosa partitura programática del último siglo llamada "Los Planetas" (op. 32), basada en la caracterización antropométrica que el ser humano le ha otorgado a los planetas, dado que por su naturaleza un planeta en sí mismo no puede tener ni personalidad ni características humanas.

Estamos frente a una suite de siete movimientos, a cada uno de los cuales Holst le dio el nombre de un planeta (y su correspondiente deidad en la mitología grecorromana):

Marte, el portador de la Guerra.
Venus, el portador de la Paz.
Mercurio, el mensajero alado.
Júpiter, el portador de la Alegría.
Saturno, el portador de la Vejez.
Urano, el mago.
Neptuno, el místico.

La obra fue compuesta entre 1914 y 1918 y está parcialmente inspirada por meditaciones en su propio horóscopo; trata sobre "las siete influencias del destino y componentes de nuestro espíritu". A pesar de ello, el propio Holst declaró que la obra se basaba en la significación astrológica de los siete planetas representados en ella; que no era "música programática", que en caso de pretender encontrar un "programa", bastaba con los subtítulos de cada sección. Finalmente, declaró que "no había relación alguna con las deidades de la mitología clásica correspondientes a cada planeta. ¡En fin!

Ciertamente el éxito de esta obra no está basado en cuestiones racionales, sino en una viva imaginación casi poética que le permite a quien la escucha, fantasear, imaginar y pensar en lo que mejor le parezca, llevar su pensamiento tan lejos como lo están los propios planetas en el espacio con respecto a la Tierra. Holst no incluye a «La Tierra»,  ni a «Plutón», que no se había descubierto, sino hasta un poco después,  y, que a fin de cuentas, resulta que ya no es planeta.

Aunque Plutón fue descubierto durante la vida de Holst, en 1930, él no mostró interés en escribir un movimiento para este planeta. En 2000, la Hallé Orchestra comisionó al compositor y crítico musical británico Colin Matthews, especialista en la obra de Holst, que escribiera un nuevo movimiento, el octavo, al que Matthews tituló Plutón, el Renovador. Dedicado a Imogen Holst, hija de Gustav Holst, este nuevo movimiento fue presentado el 11 de mayo de 2000 en Mánchester, por la Orquesta Hallé bajo la dirección de Kent Nagano. Matthews cambió el final de Neptuno y lo convirtió en una transición a Plutón.

En cuanto al autor, pudiera decir que Gustav Holst es un tipo muy interesante. Nació en Inglaterra, pero por cosas de la vida se hizo Induísta y viajó a la India. Es por eso que no se sabe cómo considerarle en el mundo de la Música. Holst es uno de los compositores de música viva, fugaz, rompedora de todos los moldes habidos y por haber, y con esa chispa creadora de mundos mentales increíbles que hace él mismo un músico «aparte».

"Berliner Philarmoniker, dirigida por Herbert von Karajan:



Versión que inclyue «Plutón», con "The Hallé Orchestra", dirigida por Mark Elder:



Video de la Suite "Los Planetas"
con la "London Symphony Orchestra", dirigida por Richard Hickox