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domingo, 8 de julio de 2018

«Escuadrón Guillotina»... La primera novela de Guillermo Arriaga

Hace mucho que no leía una novela como ésta, y que hiciera reír tanto. Se trata de la primera de Guillermo Arriaga: «Escuadrón Guillotina», una novela, que cuenta escenas de la Revolución Mexicana entremezcladas con ironía y humor. Me llamó la atención en una de mis visitas a la librería y me gustó. Ofrece otra lectura de los hechos y de los hombres que hicieron la revolución y muestra otra cara de los caudillos, en particular de Villa y sus Dorados.

De forma muy simpática, Guillermo Arriaga —autor también de Amores perros, 21 gramos y Babel, ygalardonado con el Premio Mazatlán de Literatura por El Salvaje— retoma uno de los pasajes más fascinantes de la historia de México para construir una narración que hace soltar carcajadas página a página. Guillermo nos transporta a una de las épocas más atractivas de la historia contemporánea: La Revolución Mexicana. En plena Revolución el abogado Feliciano Velasco y Borbolla de la Fuente le ofrece a Pancho Villa un innovador artefacto para su ejército: ¡una guillotina!, un artilugio que él mismo ha perfeccionado. El abogado piensa que con esa poderosa arma los villistas provocarán pavor entre sus enemigos y que por ello el general debe adquirirla. Villa decide comprarla a cambio de un pago inusual: recluta a Feliciano en sus filas y lo convierte en honorable sargento de la División del Norte a cargo del Escuadrón Guillotina. 

La novela está llena de diálogos. Eso lo hace muy ágil. Hay una descripción precisa de los ambientes y un acercamiento a la psicología de los personajes. Está muy cerca de lo que podría ser un guión cinematográfico. Arriaga descubre nuevos caminos y logra confeccionar una novela verdaderamente estupenda.

Aprovecho para presentar al autor, ya que se trata de uno de los más grandes escritores mexicanos de nuestros tiempos: Guillermo Federico Arriaga Jordán (Ciudad de México, 13 de marzo de 1958) pasó su infancia y juventud en la Unidad Morelos, al sur de la Ciudad de México, lugar tranquilo que después se hizo violento. A los trece años perdió el sentido del olfato a consecuencia de una brutal pelea callejera. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Ibero (Campus Santa Fe) y obtuvo una Maestría en Historia, por la misma universidad.

En su juventud fue lector de enciclopedias y de historia. Llegó a la literatura ya en la universidad. Es cuando empezó a leer a Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Pío Baroja y Gabriel García Márquez. Éstos lo llevaron a conocer la obra de Ernest Hemingway y William Faulkner que reconoce lo han influenciado. Ha sido docente en la Universidad Iberoamericana (Ibero), Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (TEC) y la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

Ha escrito Escuadrón Guillotina (1991), Un dulce olor a muerte (1994) que en 1999 llevó al cine Gabriel Retes con guion de Edna Necochea. El búfalo de la noche(1999) que en 2007, con guión de él mismo, llevó al cine Jorge Hernández Aldana. Retorno 201 (2006) y El salvaje (2016), que le hizo acreedor al premio Mazatlán de Literatura. Ha escrito también los guiones de Amores perros (2000), The Hire: Powder Keg (2001), 21 gramos(2004), Babel (2006). Estas tres películas dirigidas por Alejandro González Iñárritu. Los tres entierros de Melquiades Estrada (2005) dirigida por Tommy Lee. En Cannes obtuvo premios de mejor actor y mejor guión por El búfalo de la noche (2007), La hora cero (2008), The Burning Plain (2008), El pozo (2010). Ha dirigido las películas Campeones sin límites (1997, documental), Rogelio (2000, cortometraje ficción), The Burning Plain, (2008) que en España se llamó Lejos de la tierra quemada; en México, Fuego; en Venezuela, Corazones Ardientes y en otros países latinoamericanos Camino a la redención. 


Guillermo Arriaga,
"Escuadrón Guillotina",
Ed. De Bolsillo,
México 2017,
143 páginas.

domingo, 21 de octubre de 2012

LOS DE ABAJO... La célebre novela de la Revolución Mexicana.

Mariano Azuela González nació en Lagos de Moreno, Jalisco el 1 de enero de 1873 y murió en  Ciudad de México, el 1 de marzo de 1952.  Fue un médico de profesión y destacó mucho destacó como crítico literario y escritor mexicano. A lo largo de su carrera literaria incursionó en el teatro, el cuento y el ensayo crítico además de la novela, género donde obtuvo mayor reconocimiento. Cuando las fuerzas carrancistas vencieron a Villa y a Zapata, Mariano Azuela se exilió en El Paso, Texas y fue entonces cuando escribió «Los de abajo», la novela revolucionaria que le dio popularidad y que esta semana recomiendo leer al irnos acercando al mes en que recordamos un aniversario más de la Revolución Mexicana.

La novela fue publicada originalmente en fascículos en el año de 1915 en el periódico "El Paso del Norte" y luego en forma de libro en 1916 cuando regresó a México; sin embargo, el éxito literario de esta obra fue hasta 1925, cuando fue publicada a modo de folletín en el periódico "El Universal".

«Los de abajo» nos habla de Demetrio Macías, que es un campesino que vive en las cercanías de Juchipila, un pueblo localizado en el sur del estado de Zacatecas, y que ha sido involucrado en la revolución no por sus ideales, sino por el conflicto que tuvo con uno de los caciques del lugar. Este último utilizó federales para atacar a Demetrio con el supuesto de que se iba a levantar, lo que provocó dicha acción en lugar de detenerla, y lo obligó a refugiarse con sus amigos, quienes no se dejaron dominar y contraatacaron a la amenaza que les imponían: derrotando al ejército federal, comenzando su lucha contra las amenazas que tal situación les traía, acumulando seguidores y nunca estableciendo un objetivo o analizando la verdadera razón de lo que hacían. A continuación entra en escena Luis Cervantes, un hombre que desertó al ejército federal, con la intención de unirse a Demetrio por tener supuestamente "sus mismos ideales".

A continuación, los "revolucionarios" atacan a varios federales de un pueblo cercano logrando la victoria aún estando en desventaja, llegando más tarde a Fresnillo, Zacatecas; donde se unen con el Gral. Natera con el fin de tomar Zacatecas, uno de los últimos lugares ocupados por el ejército federal de Huerta en 1914. Logran su misión en una batalla notable. Demetrio desea vengarse del cacique que comenzó todo el conflicto de la historia, por lo que le quema su casa y huye a Tepatitlán, Jalisco en donde la historia de conflictos armados continúa. En este momento la historia se detiene un poco, ya que Luis Cervantes parte hacia Estados Unidos después de percatarse que lo de Revolución era algo casi interminable de lo que debía separarse.

Luego de tantas luchas terminan todos regresando al lugar donde comenzó todo, las cercanías de Juchipila, en una condición aún más pobre y miserable de la que tenían antes, vistos todos ya en la obligación de continuar la lucha a pesar de no tener un objetivo preciso, dejándonos,  en su final, una novela que nos muestra el cambio de las mentalidades colectivas en el contexto social de confusión, de heroísmo ciego y de pasión desenfrenada, donde no hay más ley que la del más fuerte, ni más razón que la lucha sin sentido.

Me parece que eso es lo más meritorio de esta novela mexicana, el modo en que retrata la Revolución, como un movimiento que quizás en sus inicios tuvo unos ideales de justicia social o de democracia, pero que con el paso del tiempo se convirtió en una vorágine imparable, comparable con un huracán que arrastra cuanto encuentra a su paso. En una de las escenas más memorables de la novela, un personaje le pregunta a Demetrio: ¿Por qué seguimos luchando? Y Demetrio, tirando una piedrecita barranco abajo, el contesta: "Mira esa piedra como ya no se para".

Ciertamente «Los de abajo» no es una obra literaria excepcional: los personajes son bastante unidimensionales, la acción es mínima, y el estilo, cuando intenta ser poético, termina muchas veces cayendo en lo cursi. Pero hay que leerla como un gran testimonio histórico de primera mano sobre uno de los acontecimientos políticos fundamentales del siglo XX. Además, la lectura de esta obra nos puede ayudar a ver de cerca el proceso que lleva del idealismo abstracto con que se inician muchas (si no todas) las revoluciones, hasta la perpetuación o corrupción de esos ideales.




Mariano Azuela,
"Los de abajo", 
FCE (Colección Popular 13)
México, , 2009, 
pp. 154.