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domingo, 25 de febrero de 2018

«Clases de literatura»... Julio Cortazar habla del tema y de sus libros

Acabo de leer las ocho clases de literatura que Julio Cortazar dictó en la universidad de Berkeley que quedaron consignadas en un libro que —como me pasó a mí— atrapa de inmediato a quien lo lee. Al ir pasando las páginas —esta vez en el lector electrónico— parecería que uno está frente a este maestro de la palabra. 

Julio Florencio Cortázar (Ixelles, Bélgica, 26 de agosto de 1914-París, 12 de febrero de 1984). Julio nació en Bélgica porque su padre era un funcionario asignado a la embajada argentina en ese país: su nacimiento coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que sus padres tuvieron que permanecer más de lo previsto en Europa. En 1918, a los cuatro años de edad, la familia se desplazó a Argentina, para radicarse en el suburbio bonaerense de Banfield. Desde la década de los 50s radicó en Europa. Residió en Italia, España, Suiza y Francia, país donde se estableció en 1951 y en el que ambientó algunas de sus obras, ya casi al final de su vida, en 1981, Cortazar eligió la nacionalidad francesa, en protesta contra el régimen militar de Argentina.

El hombre es considerado uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, y es el autor de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal; un poco como resultó Haruki Murakami para Japón en nuestros tiempos. Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el realismo mágico e incluso con el surrealismo. Además de escritor, fue también un reconocido traductor, oficio que desempeñó, entre otros, para la Unesco.

En la lectura de estas clases magistrales, uno percibe cómo la literatura de Julio Cortázar parte de un cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas como una búsqueda de la autenticidad, del sentido profundo de la vida y del mundo. Cortázar habla con libertad de tantos y tantos temas que toca en sus obras como el instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego. Cuando impartió estas clases, Cortázar había leído más de 10.000 libros.

El autor de «Rayuela» y padre de los «cronopios», dictó ocho clases que hicieron un total de 15 horas ante un buen número de alumnos interesados en su literatura. Cortazar, sentado y ante un escritorio común y corriente de un aula universitaria, manifestando que no se consideraba ni profesor, ni un crítico ni un teórico, iba preparando clase tras clase para luego casi improvisar de una manera magistral. A la tercera sesión les dijo a los alumnos: «Si les sirve de algún consuelo, yo estoy más incómodo que ustedes, porque esta silla es espantosa y la mesa…, más o menos igual». Era un poco en tono de protesta, porque él hubiera preferido dar la clase en el campus debajo de un árbol, «donde pudiéramos hacer un círculo y estar más cerca». Al final del breve curso se lamentaba de que no hubiera podido compartir más tiempo con los alumnos, a quienes recibía también por separado. «Tengo la impresión de ser un dentista que estoy esperando cada media hora a un paciente y el estudiante también se siente un paciente»

En esa época, Cortázar ya estaba consagrado y movía multitudes. Esos días la afluencia de alumnos fue alta, casi un centenar según el editor, con alumnos procedentes, en buena parte, de América Latina. Además estaba la presencia «camuflada» de profesores y de algunos críticos. «Esto no era un curso, era algo más: un diálogo, un contacto», diría Julio más tarde sobre sus clases en California. El argentino se dedicó a explicar su camino como escritor, el origen de sus cronopios y famas y la razón que le llevó a escribir Rayuela, así que es, diría yo, lectura obligada para conocer más y mejor a Julio Cortazar. Cada jueves impartía su cátedra y los lunes y viernes recibía a sus alumnos por espacio de casi tres horas. 

Leer el libro es una buena oportunidad de conocer a uno de los más influyentes escritores de y en América Latina.



Julio Cortázar,
"Clases de literatura",
Ed. Punto de lectura,
320 páginas.

domingo, 18 de febrero de 2018

«YO NO VENGO A DECIR UN DISCURSO»... Gabriel García Márquez

En la Navidad pasada, estrené un regalo maravilloso, un lector electrónico KOBO, en donde ahora voy descargando los libros que quiero leer y que están en formato ePub. El aparatito ha sido una maravilla, pues en un dispositivo pequeño cargo toda una biblioteca. De ésta quiero compartir, de Gabriel García Márquez, su libro «YO NO VENGO A DECIR UN DISCURSO». Una obra publicada en papel el 29 de octubre de 2010 que conjuga, en 160 páginas, veintidós textos escritos a lo largo de su vida para ser leídos en público. Palabras que van desde 1944 hasta el 2007. 

El título hace referencias a la frase que escribió García Márquez en el texto de despedida que leyó ante sus compañeros de Secundaria. Los discursos, disertaciones y conferencias reunidos en el libro, incluyen todo cuanto Gabriel García Márquez ha escrito para leer él mismo ante un público y que eran, hasta ese año, prácticamente inéditos.

El libro se inicia con ese discurso que le pidieron dar para despedir a sus compañeros que se graduaban en el Liceo de Zipaquirá (un municipio colombiano del departamento de Cundinamarca, ubicado en la provincia de Sabana Centro, de la que es la capital y sede de su diócesis, a 42 km de Bogotá) en 1944, y concluye con el que leyó ante la Academia de la Lengua y los reyes de España en su cumpleaños número 80, en 2007.

Por supuesto, entre tantos brillantes momentos, está el discurso «La soledad de América Latina» que García Márquez pronunció al recibir el premio Nobel de literatura. Gabriel menciona de manera simpática, su aversión a hablar en público: «Yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza»... «¿Qué hago yo encaramado en esta percha de honor, yo que siempre he considerado los discursos como el más terrorífico de los compromisos humanos?». También alude que al recibir el premio Rómulo Gallegos, en 1972, por su obra «Cien años de soledad», aceptó hacer dos de las cosas que se había prometido «no hacer jamás: recibir un premio y decir un discurso».

Estos discursos del premio nobel Gabriel García Márquez, ayudan a quien le guste leerlo a comprender más profundamente su vida y desvelan sus obsesiones fundamentales como escritor y ciudadano: su fervorosa vocación por la literatura, su pasión por el periodismo, su inquietud ante el desastre ecológico que se avecina, su propuesta de simplificar la gramática, los problemas de su tierra colombiana o el recuerdo emocionado de amigos escritores como Julio Cortázar o Álvaro Mutis, entre otros muchos. Me parece que es el complemento indispensable a una obra narrativa que nos seguirá hablando en un largo porvenir.



Gabriel García Márquez,
"Yo no vengo a decir un discurso", 
160 páginas.

domingo, 26 de febrero de 2012

CONFABULARIO... Un clásico de la literatura mexicana de Juan José Arreola

Para esta semana mi entrega es un libro del célebre Juan José Arreola (Zapotlán el Grande —hoy Ciudad Guzmán—, Jalisco; 21 de septiembre de 1918 - Guadalajara, Jalisco; 3 de diciembre de 2001) . "Confabulario" es un libro  que fue publicado por primera vez en el año de 1952 y conoció sucesivas ediciones en las que el autor fue añadiendo y eliminando textos, hasta conseguir una obra depuradísima que reúne sus mejores cuentos.  en unas cuantas páginas, el autor integra en la tradición de la literatura clásica las más audaces e inesperadas propuestas, logrando deleitar al lector con unas criaturas y situaciones que son en realidad una prueba de la brevedad y precisión de sus metáforas. La lectura de "Confabulario" nos lleva a adentrarnos en su prosa aguda y corruscante que tomándonos en broma nos cuestiona de manera profunda y radical.

Compañero de generación de Juan Rulfo, Arreola es un escritor singularísimo, con un mundo propio en el que se combinan los elementos mágicos y fantasmagóricos (No en balde estudió teatro en Belals Artes y en Francia). Juan José tuvo una amplia cultura. Su obra se caracteriza por una inteligencia profunda y lúdica. Juega con los conceptos, con las situaciones, utiliza símbolos, parodia. Ama los textos breves y significativos. Se puede decir que su prosa es, en general, de estilo clásico y depurado aunque, como dije, siempre con un particular vanguardismo. En el universo de su obra se rompen las leyes lógicas y naturales, basta ver el cuento de El Guardagujas —a mi gusto uno de los mejores cuentos cortos que he leído—. En ello se nota, como en el caso de Borges, un escepticismo fundamental. En cuanto a su formación, escribió: "Soy autodidacto, es cierto. Pero a los doce años y en Zapotlán el Grande leí a Baudelaire, a Walt Whitman y a los principales fundadores de mi estilo: Papini y Marcel Schwob, junto con medio centenar de otros nombres más y menos ilustres... "

El libro es una exploración inquietante de nuestros miedos más profundos, pero junto a estos registros, emerge también la sátira más feroz del mundo contemporáneo y la denuncia sutil de los excesos de la sociedad consumista,además de una mirada minuciosa y sagaz sobre los comportamientos humanos: el deseo, los celos, los juegos de poder y seducción, la mezquindad… Y todo ello, aunque pueda parecer disperso o antitético, conforma una obra de admirable solidez, una de las voces más personales y deslumbrantes de la literatura latinoamericana del siglo XX, que resplandece en estos cuentos marcados siempre por la brevedad, la precisión y la perfección que caracterizaron al autor.

Como digo, "Confabulario" fue sufriendo muchos, muchísimos cambios por el autor, sobre todo en el orden de presentar los cuentos y en algo de la selección de los mismos —al fin, hablamos de un hombre siempre inquieto y creativo— que hacen que las diversas ediciones sean distintas. Para leer les dejo una versión de Primera edición en "Narrativa Mexicana Actual" de julio 1999. Yo he leído la edición de las Obras Completas de Juan José Arreola, cuya portada y datos les dejo.


Juan José Arreola,
"Confabulario",
Ed. Joaquín Mortiz,
México, 2000 (3° reimpresión).
163 páginas.

domingo, 5 de febrero de 2012

LA VIDA Y SUS DIBUJOS... Germán Dehesa y su lenguaje coloquial, sencillo y crítico

No cabe duda de que Germán Dehesa, uno de los escritores mexicanos que más me gusta leer, fue un personaje que gozó la vida, la criticó, la sintió, la escribió y sobre todo, la construyó valorándola en los pequeños detalles del día a día. En este mes de febrero, en el que nuestra sociedad celebra el don precioso de la «Amistad», yo quiero recordar a este buen amigo con el que me unió el gozo de leerlo.

El mismo decía que se concebía como un hombre multifacético, iconoplasta, una voz crítica, mordaz y a la vez irónica en la literatura, el teatro, la música, el periodismo y el humor político. Germán Dehesa fue un hombre con un amplio abanico de oficios: locutor, escritor, promotor cultural, animador, maestro de ceremonias, periodista y sobre todo, brillante y cáustico columnista que igual opinaba acerca partidos de futbol que sobre fenómenos de alto impacto social. Su peculiar y característico sentido del humor —llamado por algunos «humor ácido»— le permitió ser desde un psiquiatra en la película "Cilantro y Perejil" (de 1995, donde por cierto fue nominado a un Premio Ariel) hasta el porrista número uno de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el equipo de sus amores, siempre con un humor muy fino.

Germán Dehesa fue un ciudadano contemporáneo de la capital mexicana que llegó a infinidad de lectores en sus columnas periodísticas, un hombre democrático, multicultural, crítico, propositivo y con una vivencia muy especial de Dios en su corazón. Un hombre que con un lenguaje coloquial y sencillo expresó los modos de ser de una cultura como la de los mexicanos, recordando que, «como México no hay dos». Un elemento indispensable en el trabajo de Germán Dehesa es el humor, se pueden leer en libros como La vida y sus dibujos, en colaboración con el artista plástico Juan Sebastián Barberá o Fallaste corazón o La Música de los Años. Sus más recientes títulos publicados son: ¡Qué modos! Usos y costumbres tenochcas, La familia y otras demoliciones, Viajero que vas y Cuestión de amor.

Esta semana quiero recomendar un libro de tan solo 50 páginas que escribiera en 1995: "La Vida y sus Dibujos", en el que Germán comparte créditos con el artista plástico Juan Sebastián Barberá Durón (1964), uno de los pintores mexicanos más importantes y prolíferos (gracias a sus lienzos abstractos, sus líneas llenas de emociones y sus vibrantes colores) que «ilumina» con su arte algunas de las páginas del mismo.

El subtitulo del libro: "Instrucciones para a(r)mar", nos abre ese mundo tan ordinario de Dehesa en el que con un peculiar sentido del humor tan característico en él —que según confesaba era herencia de su padre— nos hace ver «el lado del corazón» de cada uno y nos ayuda a valorar, ayudado de la mesura, la rebeldía y el ojo crítico, que heredó de la vena materna, la  historia de cada uno en las cosas que se van "armando", porque que van aconteciendo. Aderezando  los diálogos, los soliloquios y las ocurrencias de todo género con su «salero» tan propio, Dehesa nos lleva a ver el lado tan humano del anhelo, de la búsqueda, del deseo del amor.  

Pero dejemos que sea el mismo Germán Dehesa quien, en las primeras líneas del libro, nos cuente de que se trata su obra: "Te contaré de nacimientos, aniversarios, discretas aventuras, invisibles navegaciones, fervores recuperados y nostalgiosas muertes; es decir, te quiero platicar de esos instantes luminosos que a ti y a mí nos sirven para articular nuestras vidas. Junto con esto te quiero enseñar algunas obras de Juan Sebastián, amigo y pintor del alma, que de ninguna manera pretenden ser ilustraciones de lo que yo te cuente. No. Se trata más bien de una cercanísima complicidad que nos permite a Juan Sebastián y a mí ir juntos por la vida (y por los libros) sin que ninguno tenga que renunciar a sus dones y a sus modos. Cada uno ha hecho sus dibujos, pero ambos son para iluminar(nos). Según entiendo, a esto se le llama amistad".

Les dejo la portada, la tarea de dar con el libro y ademas un enlace a un video que me gustaría que, si disponen de algo de tiempo, lo vean. Tal vez en Internet puedan descargar alguno de sus libros.