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domingo, 25 de octubre de 2020

«Concierto para piano e instrumentos de viento»... Igor Stravinky

Cuando Igor Stravinsky se trasladó de Suiza a Francia en junio de 1920, el compositor no podía prever los tremendos cambios que iban a ocurrir en su vida personal y artística. Exiliado ruso a causa de la revolución bolchevique, se encuentra en un París dominado intelectualmente por el movimiento neocatólico francés llamado neo-tomismo, basado en los principios de la escolástica medieval que se desprenden de los escritos de Tomás de Aquino. El neo-tomismo enfatizó la obra de arte como un artefacto de orden, forma, disciplina y, sobre todo, trabajo y artesanía al servicio de algo distinto o trascendente de las emociones del artista; en resumen, lo universal. Este movimiento «neoclásico» fue una reacción a la percepción del desorden, la falta de forma y la falta de disciplina de una estética que fomentaba la expresión individual de las emociones del artista que se salían de control; en una palabra, el romanticismo.

Al entrar en este ambiente intelectual maduro y darse cuenta de que estaba física, artística y espiritualmente aislado de la canción popular rusa que había impregnado su trabajo hasta ese momento, Stravinsky eligió repensar su posición estética y comenzó a formular una filosofía del arte. Este cambio en su pensamiento musical tuvo lugar durante el breve período de dos meses que transcurrió entre la finalización de sus Sinfonías para Instrumentos de Viento (generalmente reconocidas como la última obra de su período "ruso"), el 30 de noviembre de 1920, y el fugato del Octeto para Instrumentos de Viento, el 1 de febrero de 1921.

Este cambio estético es más notable con respecto a la apropiación por parte de Stravinsky de las formas del siglo XVIII como modelos de trabajo, y su nuevo énfasis en los instrumentos de viento y el piano para realizar la claridad de la música absoluta libre de asociaciones fuera de sí misma. En todas las primeras obras neoclásicas de Stravinsky el uso de la forma clásica es referencial más que orgánica. En cuanto a su uso de instrumentos de viento para realizar mejor el sonido de sus nuevas ideas, Stravinsky lo expresó de esta manera: «Los instrumentos de viento me parecen más aptos para dar una cierta rigidez de forma que tenía en mente que otros instrumentos... la diferencia del volumen de estos instrumentos hace más evidente la arquitectura musical.»

Stravinsky completó el Concierto para Piano e Instrumentos de Viento el 21 de abril de 1924. Después de escuchar un ensayo privado en París, el director Ernest Ansermet dijo a un amigo: «Acabo de escuchar el Concierto para Piano de Stravinsky, admirablemente interpretado por el compositor. Es una obra muy importante... en la línea del Octeto pero en un estilo más monumental». Fiel a un concierto del siglo XVIII, el de Stravinsky se compone de tres movimientos: rápido con introducción lenta, lento, rápido, pero eso es lo más parecido. A la luz de esta afirmación, no dejaremos que una autoridad como Béla Bartók tenga la última palabra: «La opinión de algunas personas de que el estilo neoclásico de Stravinsky se basa en Bach, Handel y otros compositores de su época es bastante superficial... se dirige sólo al material de ese período, a los patrones de Bach, Handel... Stravinsky utiliza este material a su manera, arreglándolo y transformándolo según su propio espíritu individual... Si hubiera intentado también transponer el espíritu de Bach o de Handel en su obra, el resultado habría sido la imitación y no la creación.

Disfruten y vibren con esta joya musical:

domingo, 5 de abril de 2015

«EL PÁJARO DE FUEGO»... La primera obra que compuso por encargo Stravinsky

En 1909 Sergei Diaghilev, director de los Ballets Rusos, le solicitó al músico ruso Igor Stravinsky la primera obra por encargo de su carrera, una composición para un ballet cuyo tema sería un cuento popular basado en una leyenda folklórica rusa conocido como: «EL PÁJARO DE FUEGO» (en ruso: Жар-птица). Hoy, esta obra fantástica, forma parte del gran clásico repertorio ruso y es un relato coreográfico en dos partes y siete cuadros, basado en historias folclóricas rusas sobre el ave mágica de brillo intenso (el Zhar-Ptitsa o Pájaro de fuego) que es tanto una bendición como una maldición para su captor. Es esta la música que les invito en esta semana. Es tan popular esta obra, que hay una anécdota divertida demuestra lo popular que ha llegado a ser la obra: un desconocido una vez se acercó al compositor y le preguntó si en realidad era el famoso compositor, el señor Fireberg. (Juego de palabras con el término "Firebird", que significa "Pájaro de fuego" en inglés). 

El estreno de la obra, como parte de la puesta en escena de Diaghilev, tuvo lugar el 25 de mayo de 1910 en la Ópera de París, con coreografia de Michel Fokin, y resultó un éxito que marcó la presentación de Stravinsky en sociedad. 

El argumento de la obra es el siguiente: A la caza del pájaro de fuego, el príncipe Iván aguarda por la noche cerca del árbol de manzanas de oro. La hermosa ave aparece y revolotea cerca del árbol mientras el príncipe espera y acecha. Finalmente, Iván atrapa al pájaro de fuego, que le pide clemencia. El príncipe se conmueve, le concede la libertad y la criatura mítica le regala una pluma mágica.

Trece princesas encantadas llegan al árbol de manzanas de oro sin ver a Iván, quien pasa inadvertido contemplando su hermosura. Las princesas juegan con los frutos de oro mientras el príncipe se enamora de una de ellas. Iván sale de su escondite ante la sorpresa de las princesas y le pide a su elegida que se acerque, tras lo que se inicia una danza de enamorados. De pronto las princesas se agitan, se despiden y se van precipitadamente, pues está a punto de amanecer. Iván permanece solo y lo encuentran los monstruos guardianes de Kaschei, quienes lo capturan. Llega el malvado semidiós y condena a muerte al príncipe Iván, a pesar de las súplicas de las princesas.

Iván recuerda la pluma mágica que tiene en su poder, la saca y el pájaro de fuego aparece. El mítico ser volador encanta a los guardianes de Kaschei y los envuelve en una danza infernal que termina por derrotarlos. El pájaro canta una canción de cuna con la que todos menos Iván son vencidos por el sueño, incluyendo a Kaschei, quien despierta después de un momento. El pájaro de fuego le entrega al príncipe el cofre de acero que contiene el huevo con el alma del malvado semidiós. El príncipe toma el huevo y lo destruye, con lo que acaba con la vida de Kaschei.

Los hechizos de Kaschei desaparecen: los doce caballeros petrificados regresan a la vida y las trece doncellas quedan libres del maleficio. Amanece, la alegría los invade a todos y con el despertar de los caballeros petrificados, el príncipe y la princesa celebran su boda.

Stravinsky volvió sobre El Pájaro de Fuego para extractar de él suites para concierto. Estas suites se ejecutan con mucha más frecuencia que la partitura completa del ballet. Yo, por mi parte, les invito a ver y escuchar algo de esta obra:

Ballet completo, presentado por un ballet ruso:


Otra versión:


La Suite del ballet con la Orquesta Sinfónica de Córdoba, España.

domingo, 28 de octubre de 2012

«PETRUSHKA»... Ballet de Igor Stravinsky

En el invierno de 1910-1911, Stravinsky se dio a la tarea de componer una pieza de ballet pensado en una figura tradicional rusa llamada «Petrushka», que es una marioneta de paja y aserrín de carácter bufo y burlón —lo que en el mundo latino equivaldría al Polichinela— que cobra vida y desarrolla la capacidad de sentir. Tres ciudades distintas sirvieron a Stravinsky para su composición: Sus primeras ideas ocurrieron en Suiza, el trabajo principal se hizo en Beaulieu sur Mer, a orillas del Mediterráneo (con un fuerte catarro) y el acabado tuvo lugar en Roma, en abril de 1911, cuando Stravinski se alojaba en el Albergo Italia, cerca de las Quattro Fontane, en un cuarto con vista a los Jardines Barberini, en ese periodo en el que Stravinski realizó la primera de sus muchas visitas al Vaticano.

La obra está realizada en un acto y tiene muchas y muy variadas riquezas y al menos un gesto enigmático: el famoso acorde de Petrushka, una armonía bitonal en la que Stravinsky superpone la tonalidad de do mayor y la de fa sostenido mayor. Tiene cuatro escenas que son:

Escena I: En 1838, en un club de San Petersburgo, se celebra la feria de carnaval. En la plaza hay un teatrino donde el Mago presenta un espectáculo. Al abrirse el telón se ven tres muñecos que, a la orden del Mago, comienzan a bailar. El Moro y Petrushka están enamorados de la Bailarina, pero esta claramente prefiere al Moro. Petrushka en un ataque de celos agrede al Moro y el Charlatán detiene la presentación.

Escena II: Encerrado en su cuarto por el Charlatán, Petrushka protesta por la crueldad con la que es tratado por demostrar sus sentimientos. Aparece la Bailarina y Petrushka, emocionado, le expresa su amor con brusquedad. La Bailarina se marcha asustada por la rudeza de Petrushka dejándolo sumido en la tristeza y la desesperación.

Escena III: En la habitación del Moro. Aunque el Moro también está prisionero, se encuentra feliz con su situación. Entra la Bailarina y el Moro la halaga, ella está complacida por el trato y se deja abrazar por él. En ese momento entra Petrushka que amenaza al Moro, éste se defiende con su cimitarra y hace huir a Petrushka.

Escena IV: La feria de carnaval en la plaza de San Petersburgo. Las personas han continuado con las celebraciones sin darse cuenta de lo que sucede dentro del teatrino. La fiesta se interrumpe cuando sale por el teatrino Petrushka perseguido por el Moro. El Moro mata a Petrushka. La gente se asusta pensando que se ha cometido un asesinato, llega la policía e interroga al Mago, pero en el piso solamente hay un muñeco de trapo. La fiesta llega a su fin, todos se van retirando y el Charlatán se lleva a Petrushka hacia el teatrino pero del techo aparece el fantasma de Petrushka amenazador.

Desde su estreno, «Petrushka» —para mí el mejor ballet de la juventud de Stravinsky— ha gustado siempre, quizá debido a los rasgos artísticos intrínsecos a la obra, que constituye una maravillosa síntesis abstracta, expresada en un tejido sonoro infinitamente adecuado, bello y atractivo de la fascinación abismal tan usual en las obras de Stravinski, provocada por su originalidad, variedad, profundísima sabiduría musical y poderosa fuerza creadora. Tal vez el gusto se deba también a que realmente esta obra es fácil de digerir, ya que el compositor empleó material de canciones folklóricas y algunos temas de otros autores en algunos momentos de la obra, lo cual le da con su toque  stravinskista, un ritmo fácil de seguir y muy contagiante.

Los continuos éxitos de «Petrushka», que cubren ya un periodo de noventa y ocho años y parecen ir en ascenso continuo, a pesar de que la obra es ya un clásico del arte musical, demuestran la capacidad comunicadora de Stravinski, del mismo nivel que la de Beethoven, Chaikovski, Mahler o Verdi.

Dejo algunas versiones del baallet «Petrushka», la primera de ellas con la primera de ellas con la Primera Bailarina Nina Ananiashvili y dedico esta entrada a la Sra. Petrushka de Fosado, mujer maravillosa de feliz memoria con un hijo sacerdote excepcional, ¡así le decía de cariño a su mamá el padre Aaron Fosado! La recuerdo con cariño ahora que se acercan dos fiestas hermosas: La fiesta de todos los Santos y la de los Fieles Difuntos. ¡Gracias doña Petrushka por los hermosos recuerdos de aquellos años en la época en que éramos seminaristas. ¡Vaya un saludo especial al padre Aarón!



domingo, 22 de abril de 2012

La Sinfonía de los salmos... Música de Stravinski para celebrar la beatificación de Madre Inés

La Sinfonía de los Salmos es una sinfonía coral compuesta por Ígor Stravinski en 1930 por encargo de Sergéi Kusevitski para celebrar el 50º aniversario de la Orquesta Sinfónica de Boston y que a nosotros nos viene muy bien para celebrar la beatificación de Madre María Inés teresa del Santísimo Sacramento, que el día de ayer se vio engalanada por el estreno de la Missa "Oportet Illum Regnare", obra especialmente compuesta para la ocasión por el célebre compositor mexicano de música sacra don José Hernández Gama.

He querido elegir para esta semana esta sinfonía de Stravinski por ser una composición sacra que debe su nombre al Libro de los Salmos, ya que estos textos son usados en las partes corales y provienen de la Vulgata en latín. La obra es relativamente breve (poco más de 20 minutos) y está constituida en tres movimientos. Los textos elegidos fueron el salmo 150 (para el tercer movimiento) y partes de los 38 y 39 para los movimientos restantes. Así, la obra se abre con un Exaudi orationen meam para seguir con el Expectans expectavi Domine y terminar con el Laudate Dominum.

Esta obra fue compuesta durante el periodo neoclásico del compositor. Las partes son interpretadas sin interrupción y los textos cantados por el coro. Stravinski escribió partes sustanciales de la pieza en contrapunto fuga, que era ampliamente utilizado en la iglesia en el Renacimiento y en el Barroco. El coro de Stravinski incluye hombres y niños, que era lo habitual para todos los coros de iglesia durante todo el período barroco, ya que a las mujeres no se les permitía cantar en la iglesia, pero en su defecto, esas voces pueden ahora ser reemplazadas por voces femeninas. También utiliza el gran coro para crear una atmósfera ritual como el de la Iglesia.

La orquestación de la sinfonía, como suele ser habitual en este compositor, es sumamente peculiar: abundancia de instrumentos de viento, dos pianos, arpa, percusión, violoncelos y contrabajos, quedando excluidos el clarinete, los violines y las violas. 

Es difícilmente descriptible la elevación espiritual y musical que Stravinski logra a través del ascetismo expresivo y sonoro autoimpuesto en la obra, pero a mi me llama la atención que Stravinski dijo que su obra no era una sinfonía en la que hubiera incluido Salmos para ser cantados, sino que el canto de los Salmos lo convirtió en sinfonía. Eso viene muy a tono con la nueva beata mexicana, quien hizo de su vida un himno, como ella decía: «Un himno ininterrumpido de la misericordia infinita de Dios».

Disfruten esta obra. Yo la he escuchado en un disco de la Orquesta Sinfónica y Coros de Atlanta, dirigida por Robert Shaw y en donde vienen también cuatro piezas sacras de Verdi: El Ave María, el Stabat Mater, el Laudi alla Vergine Marìa y el Te Deum. ¡Buena música para celebrar la beatificación de Madre Inés!

Aspecto de la imagen de la nueva beata afuera de la
Basílica de Guadalupe el día de la Beatificación.

El disco.

Aquí algunos videos de la obra:



domingo, 28 de agosto de 2011

Música en la tercera edad...para todos

En México se celebra el día de hoy a los adultos mayores, cosa que se hizo por primera vez en 1983, cuando la celebración del Día del Anciano se llevó a cabo en la Ciudad de México y al año siguiente en Monterrey. Posteriormente, en 1998, se decidió conmemorar, en todo el país y durante el año 2002 la celebración en honor de los ancianos cambió de nombre y se llama «Día del Adulto Mayor».

Uno de los aspectos positivos más importantes de la también llamada tercera edad, es la capacidad de estabilidad y continuidad que proporciona a los adultos mayores la aureola de persona digna de confianza, capaz de recibir confidencias y de entregar consejos sabios además de poder conservar la freatividad. Al llegar a esta edad de la última etapa de la vida, la persona asume que debe sustituir o compensar las pérdidas y defectos, por las ganancias y ventajas; se acomoda y adapta a las carencias, pero de ninguna manera renuncia a las conquistas, como podemos ver en gente como Ígor Fiódorovich Stravinski (en ruso: Игорь Фёдорович Стравинский), quien naciera el 17 de junio de 1882 en Rusia y muriera el 6 de abril de 1971 en Nueva York. Stravinski fue y será siempre un compositor y director de orquesta ruso de los más importantes y trascendentes del siglo XX.

Su larga existencia —murió cuando iba a cumplir los 89 años— le permitió conocer gran variedad de corrientes musicales. "No vivo en el pasado ni en el futuro, estoy en el presente"   —solía decir—. En su presente compuso una gran cantidad de obras clásicas abordando varios estilos como el primitivismo, el neoclasicismo y el serialismo, pero es conocido mundialmente sobre todo por tres obras de uno de sus períodos iniciales —el llamado período ruso—: "El pájaro de fuego" (L'Oiseau de feu, 1910), "Petrushka" (1911) y "La consagración de la primavera" (Le sacre du printemps, 1913). Para muchos, estos ballets clásicos, atrevidos e innovadores, prácticamente reinventaron el género. Stravinski también escribió para diversos tipos de conjuntos en un amplio espectro de formas clásicas, desde óperas y sinfonías a pequeñas piezas para piano y en sus años tardíos obras para grupos de jazz.

Stravinski también alcanzó fama como pianista y director, frecuentemente de sus propias composiciones. Fue también escritor; con la ayuda de Alexis Roland-Manuel, Stravinski compiló un trabajo teórico titulado Poetics of Music (Poética musical), en el cual, dijo una famosa frase: "La música es incapaz de expresar nada por sí misma".

Esencialmente hablamos de un ruso cosmopolita que vivió muchos años, Stravinski fue uno de los compositores y artistas más influyentes de la música del siglo XX, tanto en Occidente como en su tierra natal y fue considerado por la famosa revista Time como una de las personalidades más influyentes del siglo XX.

Hoy por hoy, recordando las últimas apariciones de Stravinski, este aparece como un anciano apasionado por su trabajo, exigente y disciplinado, disfrutando de la música cuando ésta suena "perfecta", como a él le gustaba.

Vale la pena verlo en este video que dejo como homenaje especial a los adultos mayores, grupo en el cual, si Dios me concede, dentro de 10 años exactamente, habré de incluirme... ¡Hoy cumplo 50 años!