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domingo, 5 de enero de 2020

El bautismo de Jesús...

"En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él" (Mc 1,10).

jueves, 25 de abril de 2019

Hemos de purificarnos con el bautismo...

"El sacerdote que hace la purificación presentará a la persona que se purifica, junto con todas esas cosas, a la entrada de la Tienda de las Citas, delante de Yavé" (Lev 14,11).

martes, 27 de febrero de 2018

Recordando el bautismo de Cristo...

"Pues al recibir de Dios Padre honor y gloria, de la majestuosa gloria le sobrevino una voz (que hablaba) en estos términos: «Este es mi Hijo, el Amado en quien tengo mis complacencias» (2 Pe 1,17).

martes, 6 de febrero de 2018

La humildad del Señor...

"Vino Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él" (Mt 3,13).

sábado, 3 de diciembre de 2016

domingo, 22 de mayo de 2016

Somos los hijos del Dios vivo...

"Y será la muchedumbre de los hijos de Israel como las arenas del mar, que son sin medida y sin número, y en el lugar mismo en que se les dijo: «Ustedes no son mi pueblo», se dirá de ellos: «Los hijos del Dios vivo» (Os 1,10).

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cápsula Bíblica 1777

En el Antiguo Testamento, los bautismos (ritos de lavamientos) se usaban para limpiarse ceremonialmente delante de Dios (Núm 8,5-11). Por ejemplo, los sacerdotes eran bautizados como parte de su inauguración de purificación ceremonial para ejercer su función sacerdotal. De la misma manera Cristo se presentó delante del Padre para empezar su ministerio sacerdotal a favor de los que creemos en él y se dejó bautizar por Juan en el Jordán. Ya luego Él, instituyó para nosotros el sacramento del Bautismo con el que quedamos todos consagrados a Dios y convertidos en sus hijos.

miércoles, 3 de junio de 2015

Valorar nuestro bautismo...

"Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que quien no nazca del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos" (Jn 3,5).

sábado, 30 de mayo de 2015

En Cristo somos hijos amados de Dios...

"Y una voz se hizo oír de los cielos: «Tú eres mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias»" (Mc 1,11).

domingo, 2 de marzo de 2014

Cápsula Bíblica 1110

Para los israelitas, vida y muerte dependen de fuerzas misteriosas que pertenecen a Dios, no al hombre. Por respeto, la Biblia nos muestra, en el Antiguo Testamento, que no se toca lo que está ligado de modo especial al nacimiento, a la propagación de la vida, a la muerte. El que lo toque, aun por necesidad, se vuelve impuro. Entonces tiene que purificarse con baños rituales, con sacrificios de expiación o con ofrendas, según el caso. Es lo que le sucede a quien toca un cadáver, o a la madre cuando le nace un hijo (Lev 12, 2-8). El evangelista San Lucas (Lc 2, 22) nos habla de la purificación de María después del nacimiento de Jesús; ella se «purificó» no del pecado o cosas parecidas, sino del contacto que tuvo con algo muy grande, sagrado, el nacimiento del niño. En otro sentido de la Biblia, son impuros también algunos alimentos (Lev 11), porque perjudican la salud o porque, siendo usados en el culto de otros pueblos, ofenden la pureza de la vida israelita. Los profetas insisten más en la pureza moral, en la justicia. El Nuevo Testamento profundiza esta línea: previene contra las solas actitudes externas y va a la raíz de la cuestión (Mc 7, 14-23; Rom 14). Cristo fue quien nos purificó con su muerte: de ahí el valor y las exigencias del bautismo como baño purificador.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Entrar en el reino de Dios...

"Jesús le dijo: –Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios" (Jn 3,3).

sábado, 15 de junio de 2013

La gracia del bautismo...

"Con Él fueron sepultados en el bautismo y en Él asimismo fueron resucitados por la fe en el poder de Dios, que le resucitó de entre los muertos" (Col 2,12).

sábado, 21 de julio de 2012

Reyes y sacerdotes de nuestro Dios...

"Y nos ha hecho reyes y sacerdotes de Dios, su Padre, a Él la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén" (Ap 1,6).

lunes, 9 de enero de 2012

Tú eres mi Hijo amado...

"Y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como de una paloma, sobre Él, y se dejó oír del cielo una voz: «Tú eres mi Hijo amado, en Ti me complazco» (Lc 3,22).


sábado, 29 de octubre de 2011

Tú eres mi Hijo muy amado...

"Y una voz se hizo oír de los cielos: «Tú eres mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias»" (Mc 1,11).