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domingo, 13 de diciembre de 2015

«DEFENSA DEL CRISTIANISMO»... Un libro valioso del beato Henry Newman

La vida del beato John Henry Cardenal Newman, de quien ya he comentado uno de sus libros, arroja luces cada vez más potentes sobre la época que a nosotros nos toca vivir. Los dos siglos transcurridos desde su nacimiento agigantan la figura de quien ha sido uno de los pensadores católicos más influyentes en el mundo anglosajón y ahora, con los resultados de la globalización, del mundo entero. ¿De dónde esta influencia? ¿Por qué tanta actualidad? El repaso de su biografía y de algunos acontecimientos especialmente comprometidos de su aventura intelectual puede ayudar a responder estas preguntas. Pero la explicación última de su influjo y de su actualidad se resume en que correspondió lealmente a un requerimiento divino a la vez íntimo y generacional: llevar su propia alma y la cultura de su época —especialmente la cultura católica minoritaria— desde las sombras y las imágenes de un orden establecido, inconscientemente alejado de Dios, hacia la verdad plena custodiada en la Iglesia de Roma.

Acabo de leer «DEFENSA DEL CRISTIANISMO», la cuarta parte de la obra completa del beato Henry Newman llamada "La Gramática del asentimiento". De entrada debo decir que me encantó por la facilidad de su lectura (en comparación con otros de sus escritos) y porque se trata de un tratado maravilloso de apologética. En este libro Newman habla del camino personal hacia la fe, considerando al cristianismo como la única religión que colma la aspiración de la fe natural.



domingo, 12 de abril de 2015

«EL PROZAC DE SÉNECA»... Una dosis de sabiduría necesaria para ser felices

Ha llegado a mis manos un libro recién publicado que rápidamente captó mi atención por el título: «EL PROZAC DE SÉNECA». Me gusta la filosofía y recuerdo cuando estudié, siendo seminarista, a Lucio Anneo Séneca.

El libro me recordó que en Séneca hay una gran cantidad de enseñanzas que invitan al hombre a utilizar el juicio, la razón y la voluntad para saber vivir y Clay Newman, el autor de libro, de entrada dice que los hombres se desvían buscando la felicidad en el poseer, en el saber, en el poder, en el placer y cosechando dolor e infelicidad.

Los cristianos sabemos que San Agustín también buscó la felicidad por diversos caminos. Aplicó su formidable inteligencia a indagar sobre ella y llegó a la conclusión de que la vida feliz consiste en gozar de la Verdad (con mayúscula) Aunque todos confiesen preferir la verdad a la mentira, no buscan la verdad absoluta que sirva de fundamento a todas las demás.

Antes y ahora, los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar solemos aceptar las verdades que nos benefician y se nos acomodan y rechazamos las que pueden imponernos deberes o cuestionar nuestra conducta. 

El relativismo que nos rodea proclama, en esta época que nos ha tocado vivir, que todas las verdades son equivalentes e invocando la tolerancia, nos disuade buscar la verdad absoluta sobre la que edificar nuestra vida. Naturalmente, cada día somos menos felices y hemos llegado hasta confundir la felicidad con el estado de bienestar, cada día más deteriorado. Nunca antes habíamos sido tan ricos materialmente y tan pobres espiritualmente. Una prueba de ello es el creciente consumo de fármacos como el Prozac o el Tranquimazín, que se han convertido en inseparables compañeros de viaje para millones de personas. Incluso hay quien siente angustia ante la idea de no tenerlos a mano, sin darse cuenta de que, en lugar de erradicar el sufrimiento, se conforman con aliviar los síntomas.

Newman invita, con este libro, a reconocer el esfuerzo de Séneca y los estoicos para encontrar la felicidad en la virtud y no en los placeres y enfrentarse a la muerte con entereza. Cosa que, aunque el autor no menciona, es la base para que San Agustín vaya más allá y se interrogue a sí mismo sobre esa búsqueda de la felicidad, para concluir que todos somos criaturas de Alguien que nos hizo para Sí. Por eso exclama ¡nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti! Descansar en Dios es la bienaventuranza eterna. La muerte no es el final de nada.

En este libro Clay pone de manifiesto la teoría estoica sobre el buen vivir y la reactualiza con ejemplos del día a día del siglo XXI. El autor comienza con una declaración de intenciones y con una nota biográfica dura que relata cómo llegó a descubrir a los estoicos y a Séneca y asevera, como así hacían las tribus de las estepas americanas,“que la religión es para los que temen el infierno y la espiritualidad, para los que ya han estado en él”, en clara alusión a la noche oscura de los místicos cristianos.

«EL PROZAC DE SÉNECA» habla de las virtudes de los estoicos y especialmente de Séneca, que se centran en desarrollar la honestidad, la humildad, la consciencia, el silencio, la compasión, el desapego, la confianza, la obediencia y la aceptación. Este texto nos pone de manifiesto que no hay que buscar en tradiciones milenarias y exóticas, las grandes soluciones a los enigmas de nuestras vidas, sino que solo necesitamos repasar con atención y detenimiento nuestra tradición, para encontrarnos soluciones y claves que nos harán más libres y por ello más felices. 


Clay Newman,
"El prozac de Séneca",
Ed. De bolsillo,
México 2015,
147 páginas.

domingo, 20 de abril de 2014

«LAS ARMAS DE LOS SANTOS»... un libro del beato Henry Newman para la Octava de Pascua

El beato John Henry Newman (Londres, 21 de febrero de 1801 - Birmingham, 11 de agosto de 1890), es uno de los autores cristianos que gozan actualmente de mayor número de lectores de habla inglesa y de otras lenguas también. En su juventud fue una importante figura del Movimiento de Oxford, el cual aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces católicas. Sus estudios le llevaron a convertirse a la fe de la Iglesia Católica en la cual fue recibido en 1845 y ordenado sacerdote Católico el 1 de junio de 1847, en Roma. Celebró su primera Misa el 5 de junio de 1847. El papa Benedicto XVI, en 2009, lo proclamó Beato de la Iglesia católica, al aprobar un milagro atribuido a su intercesión.

Newman, que fue sacerdote anglicano antes de su conversión, es tal vez el escritor cristiano que ha sido objeto de un número más amplio de monografías y estudios, con excepción de San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino.

Esta semana quiero dejar a la lectura y meditación de mis 8 seguidores, el libro «Las armas de los santos», Un libro que reúne siete sermones que fueron predicados por Newman en la Iglesia universitaria de Santa María (Oxford) durante el período 1836-1841, cuando ya preparaba su entrada en la Iglesia Católica. 

Estos sermones forman parte del extenso cuerpo de piezas homiléticas, que muchos consideran lo más destacado en la obra espiritual y teológica del autor. Los textos que aquí en este pequeño libro se recogen, ponen en contacto al lector con el centro mismo del Evangelio, a través de los principales misterios cristianos como la Santísima Trinidad, la Eucaristía, la Cruz, La Resurrección.

Los sermones de Newman eran sencillos, directos, sobrios, sin faltas de gusto; reflexiones en torno a la Palabra que hacían pensar a los oyentes en «las armas» a las que los santos recurrieron, y creo que vale la pena tenerlos como lectura en este tiempo hermoso de la Octava de Pascua. ¡Felices Pascuas a todos!


John Henry Newman,
"Las armas de los santos",
Ed. Palabra,
Madrid 2002,
135 páginas.