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domingo, 14 de junio de 2020

«Sinfonía n.º 3»... una hermosa composición de Saint-Saëns

La Sinfonía nº. 3, con órgano, op. 78 de Camille Saint-Saëns (París, 9 de octubre de 1835-Argel, 16 de diciembre de 1921) es una sinfonía en do menor, compuesta a la memoria de Franz Liszt y estrenada en 1886, bajo la batuta de su autor, en los conciertos de la Royal Philharmonic Society.

La instrumentación de esta hermosa obra es amplia, usando además de la cuerda habitual, tres flautas, dos oboes, un corno inglés, dos clarinetes, un clarinete bajo, dos fagots, un contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, una tuba, tres timbales, triángulo, un par de platillos y un bombo. Además a esta instrumentación se añade el órgano y un piano, tocado a dos o a cuatro manos. La obra está dividida en dos secciones, cada una conteniendo dos partes, con lo cual se crea la forma tradicional de cuatro movimientos.

Después de una breve introducción en adagio, aparece el allegro moderato con parte del tema principal parecido al Dies irae, una melodía asociada con la muerte. El tema será el motivo principal de toda la obra. El segundo tema es derivado del mismo motivo. Estos temas se transforman durante la sección de desarrollo. El final se encadena con el segundo movimiento, poco adagio, el más conocido debido a la romántica melodía de su tema principal. Es presentado por la cuerda con los acordes del órgano. Cuando el tema es tomado por la madera varía su dinámica haciéndolo más enérgico. Luego vuelve al tema original y antes de terminar encontramos una brillante interpretación de la madera apoyada por el órgano.

La segunda parte empieza con un scherzo, presentando un tema agresivo y enérgico, una variación del tema principal de la obra. En el trío entra el piano con rápidas escalas y arpegios. Vuelve el scherzo y cuando parece que se va a repetir el trio se introduce un nuevo tema interpretado por los bajos, derivado también del principal. El movimiento final se interpreta sin interrupción. Empieza en modo maestoso con un poderoso acorde del órgano. Vuelve el tema principal todavía mas parecido al Dies irae. Después de una breve frase más tranquila, el órgano se une a la orquesta en una brillante interpretación del tema. Después de la sección de desarrollo, la sinfonía termina con una solemne coda, de modo esplendoroso, en un luminoso do mayor.

domingo, 29 de junio de 2014

«Introducción y Rondo Caprichoso en La menor»... Música de Camille Saint-Saëns en músicos mexicanos

He hablado ya en otro momento de Charles Camille Saint-Saëns (París, 9 de octubre de 1835 — Argel, 16 de diciembre de 1921), quien fuera un compositor, director de orquesta, organista y pianista francés.

Entre su extensa obra —elaboró más de 400 composiciones, en las que abordó casi todos los géneros musicales— me encontré de nueva cuenta esta música de gran belleza que este domingo quiero compartir; una música con una gran calidad de escritura y que además, en la majestuosa interpretación de Roberto Peña, acompañado de la Orquesta Sinfónica de Chiapas es una maravilla.

La Introducción y Rondo Caprichoso en La menor ( en francés : Introduction et Rondo capriccioso en la mineur ) . Op. 28, fue compuesta para violín y orquesta, escrita en 1863. Saint-Saëns la compuso para el virtuoso violinista navarro Pablo de Sarasate y, desde su estreno, en el siglo 19, ha seguido siendo una de las composiciones más gustadas de Saint-Saëns y un testimonio de la técnica del maestro maduro. Bizet y Debussy hicieron arreglos a esta obra, el primero para violín y piano y el segundo para piano a cuatro manos.

La Introducción y Rondó caprichoso comienza con una sección lenta, marcada Andante malinconico y se caracteriza por un salto de caída quejumbrosa y arpegio ascendente que se harán gradualmente más animados, la introducción culmina en un mini-brillante cadencia que conduce al adecuado Rondo (Allegro ma non troppo). La melodía se transforma en algo especialmente fascinante que deja espacio al solo de violín antes de una explosión orquestal que es una repetición que de paso cierra la anterior. El oboe tiene la declaración final del tema Rondo, que se fragmenta y se desarrolló hasta el comienzo de la coda brillante que el compositor creó para que sirviera de escaparate de la capacidad técnica de Sarasate.

Con la Orquesta Sinfónica de Chiapas, dirigida magistralmente por el Maestro Marcos Roberto Peña Quesada:


Otra interpretación con la Orquesta Filarmónica de Querétaro:


Vale la pena ver este video sobre la Orquesta Sinfónica de Chiapas:

domingo, 2 de junio de 2013

«EGIPCIO»... Un estupendo concierto para piano y orquesta de Camille Saint-Saëns

Camille Saint-Saëns (París, 9 de octubre de 1835 — Argel, 16 de diciembre de 1921) compuso con impactante facilidad y fecundidad en todos los géneros posibles —sacros y profanos— más de trescientas obras; casi todas dignas, muchas notables (sobre todo las de cámara), otras fascinantes, pero a decir verdad, ninguna realmente inmortal. Sin embargo, de uno u otro modo, de él derivan todos los compositores franceses que le sucedieron. Compuso indistintamente un concierto egipcio, una barcarola portuguesa, una suite argelina, diversas melodías persas y aun una ópera japonesa. Saint-Saëns fue el tipo de músico superdotado. Poseía un oído absoluto y una memoria portentosa con la que se dio el lujo de tocar al piano el Tristán completo, ante el asombro de Wagner, como si tuviese la partitura delante.Su curiosidad por todo  fue tan grande como su memoria. No había rama del arte o de la ciencia que no despertase su interés. En 1905 dictó una conferencia en la Sociedad Astronómica de Francia sobre los fenómenos del espejismo y en 1908 compuso la primera partitura escrita especialmente para un film: El asesinato del duque de Guisa.

Este genio de la música tuvo siempre una marcada pasión —además de la música obviamente— por el África del norte. Allí pasaba sus vacaciones, paseaba por sus arenas y sobre todo recogía aquí y allá las melodías folklóricas de los pobladores de toda la zona entre los desiertos del Sahara y de Libia, y del Mediterráneo. Tanto amó al África del norte que quiso el destino que allí lo encontrara la muerte, en la ciudad de Argel, uno de sus lugares preferidos, y esta semana en que yo también he pensado mucho en África, quiero invitar a mis 5 seguidores y a todos los demás que gusten de la buena música, a escuchar el Concierto para Piano y Orquesta Nº 5 en Fa Mayor. Op 103 "Egipcio".

Camille compuso a los largo de su vida 5 conciertos para piano, todos bellísimos y con un gran lucimiento del piano:

Concierto para piano y orquesta n.º 1, en Re Mayor op. 17
Concierto para piano y orquesta n.º 2, en Sol menor op. 22.
Concierto para piano y orquesta n.º 3, en Mi bemol Mayor op. 29.
Concierto para piano y orquesta n.º 4, en Do menor op. 44.
Concierto para piano y orquesta n.º 5, en Fa Mayor «Egipcio», op. 103.

En 1896 Camille concibió y realizó el quinto y último de sus conciertos para piano con la idea de interpretarlo él mismo ese año durante las celebraciones de su jubileo como pianista recordando que, en 1846, a la tierna edad de once años, había hecho su debut ante el piano en calidad de auténtico niño prodigio, y que durante el resto de su carrera, aun cuando ya había establecido plenamente su reputación como compositor, se mantuvo muy cerca de un teclado u otro, ya fuera el piano o el órgano. 

Para escribir este concierto, Saint-Saëns aprovechó unas vacaciones invernales que lo llevaron esa vez a la ciudad de Luxor, en Egipto, donde tuvo la oportunidad de ponerse en contacto cercano con paisajes, texturas, sabores, colores, olores y sonidos diversos de las culturas del norte de África. Al parecer, Saint-Saëns asimiló a profundidad muchas de sus experiencias sensoriales en Egipto y, según los entendidos, las volcó hábilmente en este concierto para piano. Se afirma que es posible detectar en esta obra la peculiar luz del amanecer egipcio, así como el croar de las ranas en el valle del Nilo y el canto de los boteros egipcios. Más aún: algunos musicólogos afirman que en el movimiento final del concierto se puede apreciar, en la componente rítmica del molto allegro, la cadencia de la hélice del barco que llevaba a Saint-Saëns por el río Nilo. 

Si bien todo esto bien puede ser producto de la fantasía y, como tal, refutado paso a paso, lo que no parece estar a discusión es el hecho de que el segundo movimiento de esta obra tiene como fundamento melódico una canción de amor escuchada por el compositor a su paso por Nubia, y propiamente esta es la razón por la que se conoce a este concierto con el sobrenombre de «Egipcio». El concierto consta de tres partes: 1. Allegro animato; 2. Andante y 3. Molto allegro

Les invito ahora a escuchar tal vez el menos extrovertido de los conciertos para piano de Saint-Saëns, pero, a mi gusto, el de mayor sustancia musical. Una obra con un toque exótico merecedora de una gran acogida por el público y la crítica en su estreno. ¡Disfrútenlo en cualquiera de estas reproducciones!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Saint-Saëns... «EL CARNAVAL DE LOS ANIMALES»

Camille Saint-Saëns  (París, 9 de octubre de 1835 — Argel, 16 de diciembre de 1921) compuso «El Carnaval de los animales» en 1886 como un divertimento, que aunque no la interpretó en sus conciertos, más que dos veces, y además prohibió que se hiciera, tan sólo permitía la ejecución de “El cisne”,  porque le preocupaba que afectara a su reputación de compositor serio, se convirtió, después de su muerte, en una de las obras más reconocidas del compositor. «El Carnaval de los animales» se estrenó el martes de carnaval de 1886. Para dicho estreno el compositor se presentó disfrazado con nariz y barba postizas.En su testamento, revocó aquella prohibición de no tocarla y entonces se empezó a conocer más y más. Es la obra que quiero recomendar para esta semana.

Camille mostró una precocidad similar a la de Mozart. Con dos años de edad jugaba a descubrir las notas que su tía le tocaba al piano, empezando a escribir pequeñas melodías para piano con tres años y medio. Así, no debe extrañar que, cuando contaba con diez diese su primer concierto. Compositor, pianista y organista, sus grandes dotes artísticas le hicieron ganarse la admiración de compositores célebres como Gounod, Rossini, Berlioz y Liszt, asegurando este último que “Camille era el mejor organista del planeta”.

Su extensa obra —elaboró más de 400 composiciones, en las que abordó casi todos los géneros musicales— es muy ecléctica, de un gran clasicismo y de una perfección a menudo un poco forzada, lo que ha motivado que se la considere demasiado académica, en Francia, sobre todo. Sin embargo, a menudo es una música de gran belleza, con una gran calidad de escritura. Fue también el primer gran compositor que escribió música para el cine.

“El Carnaval de los animales” es una fábula musical, incluso se puede afirmar que es una sátira. La orquestación tan extraña como apropiada está interpretada por dos pianos, dos violines, una viola, un violonchelo, un contrabajo, una flauta, un clarinete, un acordeón y un xilófono, conformando una pequeña orquesta de cámara, aunque también se ha hecho una orquestación completa de la misma obra.

El «Carnaval» se abre con una marcha que presenta al rey de los animales: el león, la marcha repite varias veces el rugido de este animal. Luego el segundo piano reproduce el cloqueo de las gallinas, mientras que el primer piano imita al gallo, pero las gallinas tendrán la última palabra. Vienen luego los “animales de pies ligeros”. La sátira se hace patente cuando los dos pianistas interpretan escalas a modo de estudio. La obra continúa con la lentitud propia de las tortugas, que viene sugerida por la interpretación del can-can de “Orfeo en los infiernos” de Offenbach, pero tres veces más lenta. La entrada del los elefante viene marcada por el piano con un vals, el contrabajo va marcando el ritmo lento y pesado de este animal torpón. Siguen los canguros, cuyos saltos están imitados por los dos pianos que cambian bruscamente de compás. La flauta y los violines interpretan una dulce melodía, que a su vez es reproducida por el acordeón en manera sincopada que nos lleva al agua. Los dos pianos lo encuadran todo con una ejecución cruzada.

En esta simpática obra, los violines —aunque parezca imposible— rebuznan pues nos hacen pensar en los burros. Viene también en este «Carnaval» el cucú del bosque, cuando el clarinete imita el canto de este pájaro acompañado por los dos pianos. La flauta imita de maravilla el trinar de los pájaros con el eco de los pianos. La sátira llega al máximo nivel, el hombre, es representado por los pianistas que hacen ejercicios de técnica pura.

“¿Hay algo más fósil que un compositor famoso?” dijo Saint-Saëns. Su “Danza macabra” había sido admirada hasta darle náuseas, por esto retoma aquí el tema de la muerte atrayendo a los fantasmas. El protagonista de esta parte es el xilófono.

La única parte de esta obra, que el compositor permitía que se interpretara mientras él vivió, es la que habla del cisne. La tradición cuenta que el cisne, antes de morir, emite una melodía hermosísima. Aquí es el violonchelo el encargado de interpretar esta bellísima elegía. Cómo en una comedia shakesperiana, el Final reúne a todos los personajes por última vez. 

Los dejo con «El Carnaval de los Animales».

Versión completa:


Versión para ballet:


Una versión muy simpática para chicos y grandes con Bugs, Lucas y sus amigos:


Una hermosa versión de "El Cisne":