El Magnificat primi toni, de Giovanni Pierluigi Palestrina (hacia 1525-1594) es una composición que proviene del tercer volumen de Magnificats de Palestrina.
Es, como la mayoría de sus Magnificats —todos hermosos— escrito en el estilo alternatim, pero, a diferencia de muchos de ellos, emplea hasta ocho voces. Su estilo es principalmente polifónico y fugal y tiene una textura rica, pero la variedad se obtiene mediante el uso de diferentes combinaciones de voces altas y bajas y en algunos lugares una textura más ligera.
Como muchas de estas composiciones son antiquísimas, no hay mucha información sobre las mismas y a veces solamente se encuentran grabaciones de algunas partes de estas obras maravillosas, pero, basta un poco, para deleitar el oído y el alma con esta música.
Giovanni Pierluigi da Palestrina (hacia 1525-1594) está considerado como uno de los más eminentes autores de música religiosa católica y es seguramente uno de las primeros grandes compositores de la Música selecta, conocida más bien como «música clásica». . Gran polifonista del Renacimiento, influyó muchísimo tanto en su generación así como en muchas posteriores. De pequeño formó parte del coro de la basílica romana de Santa María la Mayor. Luego fue organista en la catedral de su ciudad natal. Cuando el obispo de Palestrina accedió al trono papal con el nombre de Julio III, le nombró maestro del coro de la Cappella Giulia del Vaticano.
En 1555 fue nombrado sucesor de Orlando di Lasso como maestro de capilla de San Juan de Letrán, donde en 1560 escribió sus Lamentaciones. Al año siguiente pasó con el mismo cargo a Santa María la Mayor.
Palestrina se mostró siempre insatisfecho con las reformas de la liturgia sacra dictadas por el concilio de Trento, las cuales convirtieron en no canónicas a algunas de sus misas y otras obras tempranas, salpicadas de interposiciones profanas ajenas al texto oficial. Por este motivo dimitió de su cargo para pasar al servicio del cardenal Ippolito II d'Este, que mantenía su propia capilla. Finalmente volvió a la dirección de la Cappella Giulia, donde terminó sus días en el cargo creado para él de «Compositor de la Capilla Papal».
De sus 104 Misas, más de 70 están compuestas sobre el cantus firmus de melodías gregorianas. Quizás la mejor de ellas sea la que recomiendo ahora escuchar: la «Missa Papae Marcelli», en la cual realiza una síntesis del estilo de sus predecesores y contemporáneos. De sus motetes son célebres, además de los Improperia, los 29 motetes sobre el texto del Cantar de los Cantares de Salomón.
La "Misa del Papa Marcelo" («Missa Papae Marcelli», por su nombre original en latín) fue compuesta hacia el año 1562. Como el nombre lo dice, es una misa, o sea, una composición musical hecha justamente para ser interpretada durante la Eucaristía, como acompañamiento de la misma. Esta obra en particular, Palestrina la compuso en honor de Marcelo II, Papa de la Iglesia Católica por apenas 22 días, entre el 6 de Abril y el 1 de Mayo de 1555. Se suele pensar en la composición como un reconocimiento a la figura de este Papa y se fija como fecha de composición, un rango que va desde los años 1562 a 1565. A esta obra suele acreditársele el haber salvado la polifonía dentro de la Iglesia Católica (polifonía es la composición en la cual los intérpretes siguen varias líneas melódicas independientes a un mismo tiempo); los prelados de Trento querían prohibirla, en efecto, debido a que las palabras en latín eran casi ininteligibles en muchas de estas obras. Pero Palestrina pudo convencerlos de lo contrario. Esta misa es, en efecto, una de las más célebres y bellas obras polifónicas jamás compuestas. La obra es a capella, o sea, interpretada sólo con la voz humana, sin acompañamiento instrumental.
Me parece, por la grandeza de la composición, una obra maravillosa para celebrar el Domingo de Pascua en el que los cristianos celebramos la gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
La composición está concebida en su mayor parte para seis voces, que entran en clave imitativa en el Kyrie eleison del comienzo. El Christe eleison trae un inmediato elemento de escritura homofónica al principio, las voces de dos en dos respondiendo a las otras antes de exponer una textura más plena y sigue con el conclusivo Kyrie donde entran en imitación las voces. De entrada, el Kyrie de esta misa, es ya un claro ejemplo del estilo de Palestrina, un estilo transparente donde no se producen saltos difíciles en sus líneas melódicas. La melodía es diatónica, el tempo lento marcando claramente las cadencias y tiene forma ternaria: ABC.
El Gloria es, en general, una obra silábica y a menudo homofónica en su tratamiento del texto. Lo mismo podemos decir del Credo. El Sanctus encuentra espacio para una melismata, o sea varias notas asignadas a una sílaba con un final (Benedictus) a cuatro voces. El Agnus Dei cierra la composición con un elemento de escritura canónica en el segundo Agnus.
Felices Pascuas a todos, disfrutando de esta música esplendorosa.
Para escuchar el disco. Esta es la portada del que yo he escuchado varias veces:
Hoy es Domingo de Ramos y ciertamente que para los católicos este día nos lleva a contemplar en los ramos y en las palmas un sentido festivo. Jesús entra triunfante a Jerusalén montado en un borrico y entre cantos del pueblo extiende sus mantos por el camino gratando "Hosanna al Hijo de David". Pero sabemos también que este día marca para todos nosotros la entrada a unos días que la tradición llama: «Semana Mayor», porque Cristo llega a Jerusalén como hombre de dolores, destinado a la muerte para ofrecerse voluntariamente como víctima de amor y así salvar al hombre. La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.
Mi entrega para esta semana es un disco muy reciente de "Gabrieli Consort / The Choir of King's College, Cambridge / The Sixteen" llamado: «Allegri: Miserere; Tallis: Lamentations of Jeremiah & other Renaissance Masterpieces» y que ha llegado a mis manos gracias a un regalo muy especial para estos días de silencio y meditación en los que hay que celebrar y revivir la entrega de Cristo a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra. La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios y estoy que esta música puede ayudar a meditar, sobre todo, a quien no tienen ordinariamente mucho espacio para la reflexión.
A partir de las bellísimas voces celestiales del Miserere de Allegri hasta el esplendor isabelino de William Byrd y Tallis Thomas, esta excepcional colección, celebra la magnificencia vocal de la música sacra del Renacimiento, desde sus floraciones primeras en siglo XV, invitando a una intimidad espiritual muy especial, hasta las melodías que se estrenaron en impresionantes catedrales con una acústica maravillosa que inspiró la composición de música excepcional en la época barroca que vino después y que nos hace pensar en la magnificencia de Dios.
Hijo del cochero Costantino y hermano mayor del compositor Domenico Allegri, Gregorio Allegri (Roma, 1582 - Roma, 17 de febrero de 1652) fue un sacerdote, cantante y compositor italiano que se inició musicalmente como niño soprano en Roma y terminó sus días en el Coro de la Capilla Papal y que ahora abre este disco con su creación más conocida, la musicalización del salmo “Miserere Mei, Deus” realizada hacia el año de 1638. La obra es interpretada de forma regular en la Capilla Sixtina en Semana Santa desde entonces. Está escrita para dos coros, uno de cuatro voces y otro de cinco. Uno de los coros canta una versión simple del tema original y el otro coro, a cierta distancia, canta un comentario más elaborado. Es uno de los mejores ejemplos del estilo polifónico del Renacimiento, llamado en el siglo XVII stile antico o prima prattica, y denota las influencias combinadas de la escuela romana (Palestrina) y veneciana (Andrea y Giovanni Gabrieli, el coro doble). La historia cuenta que En 1770, Wolfgang Amadeus Mozart con tan sólo 14 años, luego de escucharla tan sólo una vez, transcribió la obra al papel de memoria, para luego hacerle correcciones menores en una segunda ocasión. Este hecho es ampliamente recordado como muestra del genio de Mozart, quien incluso fue hecho Caballero de la Orden de la Espuela de Oro por el Papa al enterarse del hecho. La copia de Mozart, que reflejaba las improvisaciones, no ha sido conservada.
Aquí podremos también escuchar, de Antonio Lotti "Crucifixus"; de Orlando di Lassus, "Timor et tremor"; de Jacob Obrecht, el "Salve Regina"; de Josquin Desprez, el "Ave Maria"; de Giovanni Pierluigi da Palestrina —considerado como uno de los más eminentes autores de música religiosa católica— una probadita del "Stabat Mater"; de Tomás Luis de Victoria, su "Salve Regina", y de William Byrd el "Ave verum corpus".
El disco se cierra con una obra de Thomas Tallis (c. 1505 – 23 de noviembre de 1585), el compositor inglés de música sacra que es uno de los más importantes del siglo XVI. Tallis fue uno de los primeros compositores de música religiosa que escribió motetes con textos en inglés, compuso y ejecutó obras para el rey Enrique VIII de Inglaterra, período en el cual escribió música para la Iglesia protestante de Inglaterra (Holman 201). También prestó servicios en la corte de los reyes Eduardo VI (1547-1553), María I (1553-1558) e Isabel I (1558 hasta la muerte del compositor en 1585). Las obras más conocidas de Tallis del período isabelino incluyen las enérgicas "Lamentaciones del profeta Jeremías" (Thomas 136), destinadas para el servicio de Semana Santa y consideradas su más grande conjunto de obras. Desafortunadamente a Tallis se le ha juzgado, con mucha frecuencia, solamente por sus servicios ingleses, aunque estos fueron escritos ex oficio y no revelan al verdadero Tallis, cuyas mejores obras de contrapunto pueden catalogarse casi al nivel de las de Palestrina.
Finalmente quiero decir que los intérpretes del disco están especializados, desde 1982, en la exposición de obras sacras del Renacimiento y el Barroco, así que, simplemente hay que decir que vale la pena escuchar en estos días música que nos ayude a adentrarnos en el misterio de nuestra redención.
En la página de amazon y de itunes se puede escuchar algo de cada una de las melodías: