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lunes, 25 de mayo de 2020

Un camino mejor...

"Aspiren a los mejores dones. Pero quiero mostrarles un camino mejor" (1 Cor 12,31).

sábado, 14 de julio de 2018

No hay que orar y hablar sin ton ni son...

"Así también ustedes, si con el don de lenguas no profieren un discurso inteligible, ¿cómo se sabrá lo que dicen? Serían como quien habla al aire" (1 Cor 14,9).

viernes, 25 de marzo de 2016

sábado, 26 de diciembre de 2015

Los regalos...

"Todos los que habitaban en derredor suyo les dieron objetos de plata y oro, utensilios, ganados y cosas preciosas, a más de los dones voluntarios" (Esd 1,6).

miércoles, 29 de enero de 2014

Cápsula Bíblica 1079

Los primeros cristianos, según vemos en los escritos del Nuevo Testamento, supieron descubrir que el don de lenguas era un regalo de Dios y una señal de la presencia del Espíritu Santo. Sin embargo san Pablo decía que este era uno de los dones cristianos menores y les advertía que se trataba de un don del que se abusaba –y aún se abusa– con suma facilidad. Algunas personas irrumpían las celebraciones litúrgicas fingiendo hablar en lenguas y, de esa manera, hacían que la atención se centrara en ellos en lugar de centrarse en Cristo. Por esta razón en la actualidad en muchas parroquias no se da espacio para esto, sobre todo durante la Misa, la Adoración o las Horas Santas. San Pablo insiste varias veces, en la Biblia, que no se le permita a nadie hablar en lenguas durante las celebraciones a menos que Dios proveyera un intérprete. En una ocasión san Pablo escribió: «Hablo en lenguas más que cualquiera de ustedes; pero en una reunión de la Iglesia, para ayudar a otros, preferiría hablar cinco palabras comprensibles que diez mil palabras en un idioma desconocido» (1 Cor 14,18-19).

martes, 28 de enero de 2014

Cápsula Bíblica 1078

La Biblia, en lo tocante al «don de lenguas», nos deja ver que hay dos tipos de «glosolalia» (hablar en lenguas). Uno es el don para hablar milagrosamente en una lengua que uno desconoce, como en Pentecostés; el otro tipo de don es pronunciar palabras que, sin la ayuda de Dios, no tienen sentido y se da en un momento de éxtasis espiritual