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domingo, 28 de julio de 2019

«Mosaico Mexicano»... La primera obra orquestal de Arturo Rodríguez


Acabo de escuchar algunas de las obras de Arturo Rodríguez (1976), un compositor mexicano que nació en Monterrey, Nuevo León. Es ganador de la Medalla Mozart (1996) otorgada por el Instituto Cultural Domecq y la Embajada de Austria en México.

Rodríguez se ha establecido como un compositor primordialmente de música sinfónica, orquestador y director. Inició sus estudios en Monterrey y los continuó en el Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México, la Escuela de Música de la Texas Christian University y la Escuela de Música de la Butler University. También fue seleccionado para participar en el Taller de Música para Cine de la ASCAP en Hollywood (2003), el Taller de Música para Cine del Festival de Aspen (2001) y el Seminario de Composición de la NYU (2003). Arturo Rodríguez radica actualmente en la ciudad de Los Ángeles.

Durante los últimos quince años, Arturo Rodríguez se ha enfocado en el arte de la composición orquestal, escribiendo música por encargo para orquestas e instituciones alrededor del mundo componiendo, orquestando y dirigiendo música para proyectos de cine, televisión y multimedia. Su música ha sido interpretada por orquestas de la talla de la Philharmonia Orchestra (Inglaterra), Dallas Symphony, Virginia Symphony, Grand Park Symphony (Chicago), Chicago Sinfonietta, Fort Worth Symphony, Philharmonic Orchestra of the Americas (EUA), Orquesta Filarmónica de Montevideo (Uruguay), Orquesta Sinfónica de Chile, Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción (Chile), Orquesta Filarmónica de la UNAM, Orquesta Sinfónica de la UANL, Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, Orquesta Filarmónica de Boca del Río, Orquesta Filarmónica de Jalisco, Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, Orquesta Filarmónica del Desierto, Sydney Symphony (Australia) y Gyonggi Philharmonic (Corea del Sur), entre otras.

Su versatilidad le ha permitido colaborar como orquestador, arreglista y director musical en proyectos sinfónicos con celebridades del mundo de la música, como Stewart Copeland (The Police), José Hernández (Mariachi Sol de México/Mariachi Reyna de los Ángeles), y más recientemente con Lila Downs y la Sinfónica de San Francisco, así como con el grupo La Santa Cecilia. Como orquestador y director de orquesta, Rodríguez ha trabajado en diversos proyectos para cine, televisión y videojuegos, entre ellos las bandas sonoras de Assassin’s Creed IV/BlackFlag-Freedom Cry, Zipper, Twixt de Francis Ford Coppola y Furious 7.

Parte de su obra está grabada en diversos discos y el más reciente, Gate of Creation, destaca por estar interpretado por la legendaria Philharmonia Orchestra. Entre sus presentaciones como director dentro de la música vernácula destaca su colaboración con Stewart Copeland del grupo Police y con Lila Downs. Ha dirigido la banda sonora de películas como Twixt de Francis Ford Coppola, Assassin’s Creed IV y Zipper.

Hoy quiero invitarles a escuchar su obra «Mosaico Mexicano», la primera obra orquestal escrita por Rodríguez en 1998, después de una larga ausencia de su país natal, inspirada en la época de oro del cine mexicano está dedicada en boca del propio compositor «a mi país, a mi abuelo y al buen tequila».

domingo, 5 de noviembre de 2017

«LA ALEGRÍA, TAMBIÉN DE NOCHE»... Un libro sobre la auténtica felicidad

¿Quién no quiere ser feliz hoy en día? Jóvenes y ancianos, hombres y mujeres de toda condición, niños y adolescentes en crecimiento, casados y solteros, creyentes y no creyentes... todos aspiramos a la felicidad. ¿Es este deseo una quimera insensata o un anhelo legítimo? Es posible una alegría profunda, hecha de risas y lágrimas, capaz de vivirse en los momentos de euforia y fiesta, pero también en las horas más oscuras. Es posible un gozo con raíces hondas, que se disfruta en los días radiantes, pero que no se apaga sin más ante la dificultad o la zozobra. Es posible, en fin, una felicidad liberada de la tiranía de sentirse bien a toda costa, una alegría tejida entre lo cotidiano y lo novedoso, llena de nombres, de esperanzas, de historias y de rostros. 

Esta semana quiero invitarles a leer «LA ALEGRÍA, TAMBIÉN DE NOCHE» de José María Rodríguez Olaizola, un jesuita, teólogo y sociólogo que trabaja en pastoral universitaria en Valladolid y es miembro del consejo de redacción de la revista “Sal Terrae”. En esta editorial ha publicado varios artículos y libros. Es también autor de "Ignacio de Loyola, Nunca Solo". Ha publicado además numerosos artículos en los que combina el análisis social y la perspectiva creyente para asomarse a cuestiones como: las vidas ajenas, la sociedad de las rebajas, los miedos de nuestra sociedad, la compasión, las adicciones contemporáneas o la Eucaristía.

El título del libro me parece sugerente: , «LA ALEGRÍA, TAMBIÉN DE NOCHE», una lucesita para alumbrar una de las búsquedas más antiguas y más actuales: la búsqueda de la felicidad. ¡Quién lo iba a decir, la búsqueda de la felicidad convertida en una tiranía! Y sin embargo, este es el paradójico diagnóstico del que parte este buenísimo y lúcido libro. Hoy, que en todos los escaparates sociales se nos anuncia la felicidad como un producto de fácil adquisición, el libro hurga entre la diversidad de nombres con que se equipara a la felicidad (euforia, éxito, placer, estar bien) y la diversidad de caminos para conseguirla (la sobreocupación, el deporte, la obsesión por el cuerpo, el morbo de las vidas ajenas, el dinero…). No a cualquier cosa se le puede llamar felicidad ni cualquier camino que escojamos nos lleva a ella. El autor ofrece caminos y pistas para una felicidad sin recortes. Una felicidad inteligente, que integre sus dosis de fracaso, de debilidad, de riesgo, de noche… y, porqué no, abierta a esa propuesta paradójica del evangelio de que sólo el que compromete su vida con otros recibe el ciento por uno, también en esto de la felicidad. Les recomiendo su lectura a los jóvenes sobre todo, no solo por su brevedad, sino también por su claridad es este tema.


José María Rodríguez Olaizola,
"La alegría, también de noche",
Ed. Sal Terrae,
Santander 2008,
112 páginas.

domingo, 5 de agosto de 2012

Música sinfónica mexicana... La Orquesta Filarmónica de la UNAM dirigida por Ronald Zollman

La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM), es el conjunto sinfónico más antiguo de la Ciudad de México y constituye uno de los factores preponderantes del proyecto cultural de mayor trascendencia del país: el de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante setenta y cinco años, esta orquesta se ha convertido en una de las mejores orquestas del país. Su popularidad se debe a la calidad del conjunto, de sus directores titulares. También a contribuido a ello la participación de directores huéspedes y solistas de prestigio nacional e internacional. La orquesta ofrece constantemente una programación interesante y variada que se une al entusiasmo de sus integrantes y a la belleza, la comodidad y la magnífica acústica de su sede, la fastuosa Sala Nezahualcóyotl. Además, cada temporada la orquesta realiza giras por diferentes escuelas y facultades de la UNAM. Su repertorio abarca todos los estilos, desde el barroco hasta los contemporáneos, destacando desde luego la producción nacional.

Ronald Zollman fue director artístico de la misma de 1993 a 2002 y ahora nos ofrece el cd que recomiendo escuchar. Se trata de un compilado de 2 discos que contiene lo básico de la música sinfónica mexicana junto con algunas obras de compositores mexicanos contemporaneos. El conjunto de dos discos reúne a seis autores vivos, algo inusitado en la vida musical de nuestro país, cuyas orquestas casi no graban la nueva música mexicana. Aunque ciertamente están incluidas las obras que —de cajón— vienen en todos los discos de música clásica mexicana como si fuera una manda que se tiene que cumplir, me refiero a Sensemayá y Huapango, de Revueltas y Moncayo respectivamente, la interpretación de las mismas es soberbia, lo mismo que el famoso e increíble Danzón No. 2 de Márquez que me encanta y que, aunque viene también en casi todos los últimos discos de directores contemporaneos, en este tiene una interpretación fascinante. «Música Sinfónica Mexicana» deja claro que, para Ronald Zollman, una orquesta no es, ni nunca ha sido, un mero museo de compositores muertos, sino la más vital y viva expresión de la sociedad contemporánea y el arte de nuestro tiempo.

La grabación ofrece, además, la oportunidad de escuchar al máximo exponente de la música de flauta de pico en México, el flautista Horacio Franco en el «Primer concierto para flautas de pico» de Marcela Rodríguez y de disfrutar del percusionista Ricardo Gallardo en «Concierto Candela para percusiones» de Gabriela Ortiz, dos compositoras mexicanas que prometen mucho.

El maestro Zollman nació en Amberes, Bélgica y comenzó sus estudios musicales a los cuatro años de edad. Después de asistir a los Conservatorios Reales en Amberes y Bruselas, en 1967 se hizo alumno de Igor Markevitch y Nadia Boulanger en París. Ha sido invitado por la Sinfónica de la BBC, la Orquesta de la Suisse Romande, la Orquesta Residentie y la Orquesta de la Radiodifusión de Hesse, entre otras. Se ha presentado en el Festival de Edimburgo, el de Flandes, el Otoño de Varsovia, el Festival de París, el Gulbenkian, los Proms de Londres, Les Folles Journées en Nantes entre otros encuentros musicales. De 1989 a 1993 fue director musical de la Orquesta Nacional de Bélgica; después de que estuvo al frente de la OFUNAM, fue designado, en 2002, director de la Sinfónica del Norte de Israel en Haifa. Recientemente ha sido nombrado director de estudios orquestales [director of orchestral studies] de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, donde es director de la Carnegie Mellon Philarmonic, una de las mejores orquestas de jóvenes en Estados Unidos al tiempo  que sigue participando con actividades en México, Europa, Estados Unidos y Japón.

El contenido de la grabación es el siguiente:

Silvestre Revueltas: Sensemayá
Federico Ibarra: Sinfonía No. 2 "Las Antesalas del Sueño"
Gabriela Ortíz: Concierto Candela para Percusiones y Orquesta
Manuel Enríquez: Ritual
José Pablo Moncayo: Huapango
Joaquín Gutiérrez Heras: Postludio
Mario Lavista: Clepsidra
Marcela Rodriguez: Concierto No. 1 para Flautas de Pico y Orquesta
Arturo Márquez: Danzón No. 2
Carlos Chávez: Sinfonía India

Dejo, para muestra el Danzón No. 2 de Márquez:


También de Gabriela Ortiz, el "Concierto Candela para percuciones":