Mostrando las entradas con la etiqueta Górecki. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Górecki. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de mayo de 2017

«Concierto para clavecín y orquesta»... Un instrumento resucitado por Górecki

Henryk Górecki (1933-2010) es un compositor contemporáneo polaco de los más reconocidos en la actualidad. Górecki nos ha dejado una vasta herencia muy valiosa en cuanto a música clásica contemporánea en la que se destaca la amplia combinación de recursos actuales con alguno que otro instrumento «resucitado» como el clavecín.

La reina de Francia María Antonieta (1755-1793), dijo una vez: «No hay nada nuevo en el mundo, solo aquello que hemos olvidado» y eso es, precisamente, lo que ha sucedido con el clavecín, un instrumento perdido en la evolución hace más de doscientos años que ha sido desenterrado del olvido pero que es muy difícil de utilizar.

Este concierto para clavecín y orquesta fue escrito por Górecki, después de una petición que la Radio Polaca y Televisión le hicieron para componer una pieza. Este trabajo es un homenaje a Wanda Landowska , clavecinista polaca para quien Manuel de Falla también había compuesto una pieza. Consta de dos movimientos que van unidos: Allegro molto (4'40") y Vivace marcatissimo (4'15"). La ejecución de la magistral pieza dura alrededor de 9 minutos. Dado que a veces es complicado un clavecín «resucitado» hay una versión para piano. Y es que, además, hay un problema con el clavecín; es que, al igual que la guitarra, su sonido no puede competir con el de una orquesta sinfónica o que se opte por un concierto de cámara con orquesta reducida. Aún así hay no siempre se logra escuchar con claridad el clavecín y entonces la interpretación desluce.  Esta es una de las piezas modernas de este instrumento que conoce el más éxito, especialmente por haber sido elegido por la coreógrafa Lucinda Childs en 1993 para su obra de danza contemporánea llamada: Concierto.

La obra, como todas las de Górekci, es un tanto especial. Estamos muy acostumbrados a la música que no se sale del mismo patrón y este compositor, definitivamente... ¡lo rompe! No es fácil aceptar que todo sonido, en tanto sea audible, puede registrarse como una nota musical y, en ese sentido, puede decirse que todo lo que suena es música. El clavecín, o clavicémbalo, está acompañado por una pequeña orquesta de cuerdas. Si la parte solista se toca en piano, las cuerdas se expanden para compensar. El primer movimiento consiste en una melodía larga y lenta en las cuerdas en octavas, adornada por la figuración continua en la parte solista. Cada nueva frase se señala por un florecimiento creciente en el teclado, y la melodía y los patrones obbligato característica de mucha repetición. La música se mantiene en el modo eólico (menor) hasta que se interrumpe una sección intermedia contrastante. En ese momento, la figuración del teclado cambia a un patrón más cromático, creando una tensión de oposición con las cuerdas, que se desplazan a tercios armonizados, un modo secundario. El retorno al material original lleva el movimiento hasta el final; Las frases eventualmente se fracturan bastante, finalmente desembarcando en una tríada mayor sostenida para terminar.

El pulso es un elemento esencial en esta obra de Gorecki: los atrilistas acompañantes, deben sostenerlo en forma regular con exactísima precisión, pues la obra está escrita sobre un ritmo uniforme de pronunciado nerviosismo. Notas repetidas —muy cortas— a gran velocidad, tipifican y sirven de impulso a los dos movimientos que integran la partitura, caracterizados por una vitalidad banal y un glamour de utilería, animados de manera compulsiva por una fuerza motriz inclemente en complicidad con modulaciones obvias dignas de un manual de ejercicios elementales. 

Esta versión que comparto me parece más que excelente, y en seguida, les dejo la versión para piano.



domingo, 19 de febrero de 2017

«Quasi una fantasia. Cuarteto n.º 2 Op. 64»... Música de un compositor católico de nuestros tiempos

El compositor polaco Henryk Górecki (1933-2010) es uno de los compositores contemporáneos más reconocidos en la actualidad. Desde 1992 se han vendido más de un millón de discos de grabaciones de este músico, resultando su Tercera sinfonía la obra más conocida y que ya he comentado en este blog. Sin embargo, en México es poco conocido y esta falta de interés puede deberse a que se haya tratado de un fenómeno comercial anglosajón principalmente, con poca repercusión en los países de habla hispana. Estamos ante un compositor que Henryk nunca ocultó su orientación religiosa católica. El catolicismo para los  polacos ha sido casi una seña de identidad nacional, teniendo en cuenta la gran cantidad de gobiernos extranjeros que invadieron y sometieron al país, además de lo variable de sus fronteras a lo largo de los siglos.

Poco hay en español de este compositor sensacional. La monografía más completa sobre la música de este compositor polaco es el libro «Górecki» publicado en 1997 y escrito por Adrian Thomas, profesor en la Cardiff University (Wales, UK). Según se indica en la contracubierta de ese libro, «se trata ésta de la primera monografía en cualquier lengua dedicada a la obra del compositor» lejano y desconocido para muchos de los latinoamericanos. Tal vez la forma más fácil de acercarnos a él sea a través de su música religiosa, como el Himno «Totus Tuus» compuesto para la Virgen María y dedicado a san Juan Pablo II y del que al final de esta entrada dejo un viedo.

Sin embargo, yo quiero hablar ahora un poco de una de sus obras para cuerdas: «Quasi una fantasia. Cuarteto n.º 2 Op. 64», compuesta entre los años 1990-1991, una pieza musical en la que destaca la intención de Górecki de pulsar fragmentos melódicos que van aumentando en intensidad de la misma manera que el oleaje voltaico de la Tercera Sinfonía que crece hacia lo sublime.

Mucho más largo que el cuarteto n.º 1, este se tarda más de 30 minutos para llevar a cabo y se compone de cuatro partes. Se basa claramente en la popular música de las tierras altas de montaña Tatra y nos regala una música un tanto agresiva, casi brutal en el sonido de sus repeticiones obsesivas de motivos. Las tensiones cortantes de la segunda sección sólo se aplacan en parte por el sonido triste, pero todavía en bruto de la arioso de la tercera parte; es sólo la coda que trae paz y consuelo.

Toda la parte final de esta obra es —me parece a mí en lo personal— lo más interesante de esta pieza. Se inicia con una música un tanto vigorosa que se asemeja a las primeras obras impetuosas del compositor, y está plena de la energía pura de la música de las tierras altas de Tatra. Curiosamente, Gorecki alude aquí al musical West Side Story de Leonard Bernstein, una obra que había estado cerca de su corazón desde que vio su versión de la película en París en 1963. Introduciendo esta alusión fue su homenaje espontáneo a aquel compositor, que murió mientras Gorecki estaba trabajando en este cuarteto.

La danza rítmica vigorosa de esta parte final se interrumpe —bastante inesperadamente— para abrir una calma con una coda ligeramente sombría mirando hacia atrás a la atmósfera de los movimientos lentos, y de esta manera resume la composición. Mucho más importante para este cuarteto son sus referencias a la música de Beethoven y el uso de los llamados acordes de Beethoven, la estructura formal del conjunto, así como el subtítulo, tomado de una de las sonatas para piano de ese compositor: «Sonata quasi una fantasia», también conocido popularmente como Claro de luna.

Por último llega una enigmática referencia al himno de Navidad Silent Night. La pieza se cierra con una combinación de la pulsación baja de la apertura y una tríada sostenida plana derivada de la coral. Las transformaciones y re-combinaciones de materiales a lo largo de este cuarteto son de hecho magistrales, dignas de su homenaje. ¡Escuchen y gocen esta música contemporánea!



domingo, 27 de enero de 2013

"LA SINFONÍA DE LAS LAMENTACIONES"... Sinfonía n.º 3, Op. 36, una obra imprescindible de Górecki

Conocida como Sinfonía de las canciones dolientes o Sinfonía de las lamentaciones, la tercera sinfonía del compositor polaco Henryk Mikołaj Górecki es fantástica y es la obra que recomiendo escuchar esta semana.

Henryk Mikołaj Górecki  es un compositor contemporaneo que acaba de morir hace poco más de dos años. Górecki nació en Czernica, el 6 de diciembre de 1933 y murió en Katowice, el 12 de noviembre de 2010, siendo una de las figuras más representativas del postmodernismo musical. La música de Górecki abarca una gran variedad de estilos, pero tiende a ser relativamente simple en armonías. Sus primeros trabajos recuerdan el estilo de Pierre Boulez y otros serialistas. Sus composiciones más recientes suelen ser comparadas con el minimalismo, a veces llamado «minimalismo sacro», como el de Arvo Pärt, con quien también se le comparaba. Sus trabajos reflejaban con frecuencia sus profundas creencias religiosas de católico practicante.

La infancia de Górecki transcurrió en Silesia y trabajó como profesor antes de estudiar composición en la Escuela Estatal Superior de Música (PWSM) de Katowice. Fue el adalid de la vanguardia musical polaca durante el periodo cultural post-stalinista de finales de los años cincuenta con el estreno de sus obras en el Festival de Otoño de Varsovia. Después de recibir un galardón de la Unión de Compositores Polacos, estudió en París en 1961 y 1963, donde conoció a Olivier Messiaen, Pierre Boulez y Kalheinz Stockhausen. En 1975 fue nombrado rector del PWSM, cargo del que dimitió en 1979 debido a presiones políticas; se retiró de la escena pública y abandonó los géneros compositivos de gran escala. Con la caída del régimen comunista, comenzó a viajar de nuevo por el extranjero y desde 1989 se ocupó de las representaciones de sus obras, famosas precisamente gracias al éxito mundial de la grabación de esta sinfonía nº 3, una obra representativa de la transición del compositor entre un estilo disonante y otro más tonal.

La Sinfonía n.º 3, Op. 36, (conocida también como Sinfonía de las canciones dolientes, Sinfonía de las canciones tristes o Sinfonía de las lamentaciones) es una sinfonía en tres movimientos compuesta entre octubre y diciembre de 1976. Fue estrenada en abril del año siguiente por la Orquesta de la Radio del Suroeste de Alemania, bajo la batuta de Ernest Bour en el Festival Royan. Está escrita para orquesta y una soprano que canta un texto polaco distinto en cada uno de los tres movimientos: en el primero, un lamento atribuido a la Virgen María escrito en el siglo XV; en el segundo, un mensaje escrito en la pared de una cárcel de la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial; en el tercero, una canción folclórica sobre una madre que busca a su hijo, asesinado durante la insurrección silesia de 1919. El tema central de la sinfonía es, por tanto, el de la maternidad y la separación de los seres queridos por culpa de la guerra.

Hasta 1992, Górecki no era muy conocido, pero ese año, la compañía Elektra Records lanzó una grabación titulada "Symphony No. 3" (15 años después de su composición) que se situó entre las más vendidas en las listas de música clásica de Gran Bretaña y Estados Unidos. Desde entonces se han vendido más de un millón de copias, lo que le supuso la obtención de un disco de oro en Gran Bretaña el 1 de febrero del año siguiente, superando con creces las ventas estimadas de toda una vida de una grabación típica de un compositor del siglo XX.1 Este éxito, sin embargo, no ha logrado atraer la atención del público hacia el resto de la producción de Górecki, que permanece casi toda como desconocida.

Además de su tercera sinfonía, Górecki compuso, entre otras obras, el himno "Totus Tuus" (Op. 60, 1987), (Todo tuyo), en el que aborda uno de los temas recurrentes de la teología del papa Juan Pablo II, el de la necesidad de desarrollar una renuncia absoluta a la voluntad de Dios, por lo que se le identifica como un himno dedicado al pontífice, aunque de hecho se trate de un himno dedicado a la Virgen María en el que se le reconoce en sus advocaciones de Madre del Salvador y Madre del Redentor, como se hace en las letanías lauretanas del rosario y en otras oraciones de la tradición católica.

Dejo unos videos que vale la pena ver y escuchar, pues es una obra imprescindible del «minimalismo sacro» que todos deberíamos escuchar por lo menos una vez: