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domingo, 29 de mayo de 2016

«OBERTURA CUBANA»... De lo más latino de Gershwin

George Gershwin (1898-1937), es un compositor que conocido en el mundo entero por su "Rapsodia en Blue", que ya he comentado en este blog el domingo, 2 de octubre de 2011. Ahora, quiero incitar a mis 14 seguidores a deleitarse el oído con una de sus obras mucho menos conocida pero muy de nuestro sabor latino: «OBERTURA CUBANA».

Esta composición es una obertura sinfónica o poema sinfónico para orquesta originalmente titulada "Rumba". La obra fue resultado de unas vacaciones de dos semanas que George Gershwin pasó en La Habana, Cuba, en febrero de 1932. Gershwin compuso la pieza en julio y agosto de ese mismo año.

La obertura está dominada por los ritmos caribeños y de percusiones nativos de Cuba, con un amplio espectro de color instrumental y la técnica Gershwasiana. Se trata de una composición rica y emocionante con la complejidad y sofisticación que ilustra la influencia de la música y la danza cubana. Su tema principal fue influenciado por un éxito de la música popular vigente en aquel momento,"Échale Salsita"de Ignacio Piñeiro. Otras canciones referenciados por temas y frases de la pieza incluyen la canción popular tradicional de "La Paloma".

La orquesta para interpretar esta pieza tiene tres flautas (tercer duplicación de flautín ), dos oboes, corno Inglés, dos clarinetes en si bemol, clarinete bajo, dos fagotes, contrafagot, cuatro cornos franceses, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión y cuerdas.

No puedo más que decir que gocen esta obra en estas tres versiones que les dejo y si pueden... ¡Báilenla como salsa!

Orquesta Sinfónica de Castilla y León:


Con la Orquesta Sinfónica de Baden-Bden y Friburgo:


Con la Orquesta Juvenil de Venezuela:

domingo, 2 de octubre de 2011

Rapsodia en Blue de George Gershwin... Música clásica del siglo XX

Definitivamente el compositor norteamericano George Gershwin (1898-1937), es conocido en el mundo entero por esta obra fantástica, en la que logró aunar tres elementos fundamentales de la música de su país: la tradición popular pianística, el tratamiento armónico de la música del teatro de variedades y toda la atmósfera del blues afroamericano. Gershwin enraizó su música en la tradición de su país y aprovechó la riqueza rítmica, armónica y melódica que tuvo a su alrededor en función de una mayor y más moderna expresividad sinfónica.

El famoso director Paul Whiteman escuchó a George Gershwin y lo invitó a componer una pieza sinfónica de jazz, para tocarla junto con otros estrenos de compositores modernos en un concierto que daría con su orquesta.

A George se le olvidó por completo el encargo, hasta que una mañana apareció en un anuncio del periódico la noticia de un concierto de jazz a cargo de Paul Whiteman y su orquesta, destacando que la obra central del programa sería una composición sinfónica escrita por George Gershwin.

No pudiendo eludir el compromiso, George creó en tres semanas su "Rapsodia en Blue", empujado por ese gran maestro que sabía lo que tenía entre manos; ambos estaban contribuyendo al encumbramiento definitivo del jazz.

Esta rapsodia, que fue orquestada por Ferde Grofe, el arreglista de Whiteman, se estrenó el 12 de febrero de 1924, señalando un momento importantísimo en la historia de los Estados Unidos de América, el del nacimiento de su propia música sinfónica, creada con elementos autóctonos, como los blues, los espirituales negros y el jazz, que George Gershwin tradujo en ritmos y notas que son ellos mismos, pero con otro ropaje, «de etiqueta», por así decirlo.

Paul Whiteman terminó la ejecución en medio de febriles aclamaciones y aplausos; los cronistas aceptaron el veredicto del público, supremo juez, y sus comentarios aparecieron llenos de alabanzas para el joven compositor de apenas 25 años de edad.

El éxito de la "Rapsodia en Blue" —mal traducida como "Rapsodia en Azul", ya que no se refiere al color sino a un género musical derivado del jazz— fue fulminante y pronto se interpretó en América y Europa constituyéndose en una página indispensable en el repertorio de las más famosas orquestas sinfónicas. Esta obra influyó notablemente en compositores europeos y estadounidenses, que comenzaron a utilizar en sus obras melodías y patrones rítmicos del jazz, que por fin se había vuelto «respetable» y parte importante de la música culta en los Estados Unidos y en el mundo entero.

El gran logro obtenido, no hizo olvidar a Gershwin sus numerosas lagunas técnicas, por lo que prosiguió sus estudios musicales con la intención de enriquecer su estilo y abordar metas más ambiciosas. Más adelante, hizo su propia orquestación de "Rapsodia en Blue" y compuso sus "Preludios para Piano". Son célebres también sus obras "Un americano en París" y la "Obertura Cubana".

Frecuentemente se suele clasificar a Gershwin como un sinfonista del jazz; tal planteamiento es tan simple como clasificar a Falla como un sinfonista del flamenco. Lo cierto es que Gershwin nos dejó una obra maravillosa que no está concebida como un concierto para piano y orquesta, pues la función del piano, aunque de claro carácter solista, no sigue la línea concertante clásica, ya que Gershwin lo sitúa unas veces como solista y otras como mero acompañante, sino como algo totalmente nuevo.

Les invito, pues, a escuchar esta música que Gershwin enraizó en la música de su país y aprovecho para ver y escuchar yo también nuevamente la riqueza rítmica, armónica y melódica que el compositor tuvo a su alrededor en función de una expresividad sinfónica increíble en una versión dirigida por Leonard Bernstein ¡al piano! ¡Qué la disfruten!

Parte 1 con Leonard Bernstein:




Parte 2 con Leonard Bernstein:


Escucha la versión por el propio Gerswin: