"Cuando seas invitado a una boda, no te sientes en el primer lugar, no sea que venga otro más honrado que tú invitado por el mismo" (Lc 14,8).
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miércoles, 1 de abril de 2020
martes, 4 de febrero de 2020
Cultivar las virtudes...
"Quédate tranquila, hija, pues haré todo lo que me pidas, ya que todo el pueblo sabe que tú eres una mujer virtuosa" (Rut 3,11).
jueves, 29 de marzo de 2018
Las virtudes...
"Si alguno ama la justicia, las virtudes son fruto de su trabajo, porque ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, las virtudes más provechosas para los hombres en la vida" (Sab 8,7).
viernes, 23 de octubre de 2015
Lo que vale la pena...
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto piensen” (Filipenses 4,8).
sábado, 3 de octubre de 2015
lunes, 21 de septiembre de 2015
Vale la pena ser justos...
"Libró al justo que huía de la ira fraterna, le condujo por caminos rectos, le mostró el reino de Dios y le dio a conocer las cosas santas. Le hizo prosperar en sus fatigas y multiplicó el fruto de sus trabajos" (Sab 10,10).
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Que Dios nos libre de las mentiras....
"Los labios mentirosos los aborrece Yahvé; se agrada de los que proceden sinceramente" (Prov 12,22).
Etiquetas:
Mentira,
Pecado,
Proverbios,
Sinceridad,
Virtudes
domingo, 12 de abril de 2015
«EL PROZAC DE SÉNECA»... Una dosis de sabiduría necesaria para ser felices
Ha llegado a mis manos un libro recién publicado que rápidamente captó mi atención por el título: «EL PROZAC DE SÉNECA». Me gusta la filosofía y recuerdo cuando estudié, siendo seminarista, a Lucio Anneo Séneca.
El libro me recordó que en Séneca hay una gran cantidad de enseñanzas que invitan al hombre a utilizar el juicio, la razón y la voluntad para saber vivir y Clay Newman, el autor de libro, de entrada dice que los hombres se desvían buscando la felicidad en el poseer, en el saber, en el poder, en el placer y cosechando dolor e infelicidad.
Los cristianos sabemos que San Agustín también buscó la felicidad por diversos caminos. Aplicó su formidable inteligencia a indagar sobre ella y llegó a la conclusión de que la vida feliz consiste en gozar de la Verdad (con mayúscula) Aunque todos confiesen preferir la verdad a la mentira, no buscan la verdad absoluta que sirva de fundamento a todas las demás.
Antes y ahora, los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar solemos aceptar las verdades que nos benefician y se nos acomodan y rechazamos las que pueden imponernos deberes o cuestionar nuestra conducta.
El relativismo que nos rodea proclama, en esta época que nos ha tocado vivir, que todas las verdades son equivalentes e invocando la tolerancia, nos disuade buscar la verdad absoluta sobre la que edificar nuestra vida. Naturalmente, cada día somos menos felices y hemos llegado hasta confundir la felicidad con el estado de bienestar, cada día más deteriorado. Nunca antes habíamos sido tan ricos materialmente y tan pobres espiritualmente. Una prueba de ello es el creciente consumo de fármacos como el Prozac o el Tranquimazín, que se han convertido en inseparables compañeros de viaje para millones de personas. Incluso hay quien siente angustia ante la idea de no tenerlos a mano, sin darse cuenta de que, en lugar de erradicar el sufrimiento, se conforman con aliviar los síntomas.
Newman invita, con este libro, a reconocer el esfuerzo de Séneca y los estoicos para encontrar la felicidad en la virtud y no en los placeres y enfrentarse a la muerte con entereza. Cosa que, aunque el autor no menciona, es la base para que San Agustín vaya más allá y se interrogue a sí mismo sobre esa búsqueda de la felicidad, para concluir que todos somos criaturas de Alguien que nos hizo para Sí. Por eso exclama ¡nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti! Descansar en Dios es la bienaventuranza eterna. La muerte no es el final de nada.
En este libro Clay pone de manifiesto la teoría estoica sobre el buen vivir y la reactualiza con ejemplos del día a día del siglo XXI. El autor comienza con una declaración de intenciones y con una nota biográfica dura que relata cómo llegó a descubrir a los estoicos y a Séneca y asevera, como así hacían las tribus de las estepas americanas,“que la religión es para los que temen el infierno y la espiritualidad, para los que ya han estado en él”, en clara alusión a la noche oscura de los místicos cristianos.
«EL PROZAC DE SÉNECA» habla de las virtudes de los estoicos y especialmente de Séneca, que se centran en desarrollar la honestidad, la humildad, la consciencia, el silencio, la compasión, el desapego, la confianza, la obediencia y la aceptación. Este texto nos pone de manifiesto que no hay que buscar en tradiciones milenarias y exóticas, las grandes soluciones a los enigmas de nuestras vidas, sino que solo necesitamos repasar con atención y detenimiento nuestra tradición, para encontrarnos soluciones y claves que nos harán más libres y por ello más felices.
Clay Newman,
"El prozac de Séneca",
Ed. De bolsillo,
México 2015,
147 páginas.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Las virtudes de los ancianos...
"Que los ancianos sean sobrios, graves, discretos, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia" (Tit 2,2)
Etiquetas:
Ancianidad,
Perseverancia,
Tito,
Virtudes
domingo, 30 de enero de 2011
LA EDUCACIÓN DE LAS VIRTUDES HUMANAS... un libro básico para papás y formadores
Este libro ofrece al lector temas para pensar y sugerencias para mejorar su actuación en relación con la educación, especialmente de los niños, adolescentes y jóvenes en torno a virtudes.Se trata de un ensayo que explica cómo conseguir que los hijos-alumnos sean obedientes, justos, pacientes, comprensivos, laboriosos, etc. Es un acercamiento nuevo al problema de la educación, no porque las virtudes humanas sean desconocidas, sino porque previamente no ha habido un tratamiento sistemático de ellas desde la perspectiva de la educación y por eso los valores se han trastocado.
El libro ofrece una introducción sobre el valor permanente de la familia y la educación de los hijos en la virtudes humanas, donde explica la importancia y necesidad de formar a los hijos en ellas y de que sean ellos quienes lo hagan. Indica también la manera más eficaz de hacerlo, refriéndose al grado de madurez del niño de acuerdo a su edad. Sugiere qué virtudes habrá que formar dependiendo de la edad del niño, fundamentando esto con la psicología que el niño presenta en cada momento de su vida y con la relación que guardan las virtudes unas con otras. De esta manera se da una mayor comprensión al por qué de su propuesta.
El libro se organiza después en diversos capítulos, cada uno referente a una virtud; éstas son la fortaleza, el optimismo, la perseverancia, el orden, la responsabilidad, el respeto, la sinceridad, el pudor, la sobriedad, la flexibilidad, la lealtad, la laboriosidad, la paciencia, la justicia, la obediencia, la prudencia, la audacia, la humildad, la sencillez, la sociabilidad, la amistad, la comprensión y el patriotismo.
No sólo ayudará este libro a los padres de familia para educar a sus hijos, sino a todo aquél que lo lea para entenderse mejor a sí mismo y forjar mejor su carácter. De hecho es un texto que utilizamos en las etapas de formación del Aspirantado y Postulantado del instituto misionero al que pertenezco.
David Isaacs
"La Educación de las Virtudes Humanas"
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