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domingo, 17 de febrero de 2019

El Concierto en La menor RV 397 de Vivaldi... uno de sus favoritos

La viola d'amore era un instrumento conocido y empleado en la época de Antonio Vivaldi (Venecia, 4 de marzo de 1678-Viena, 28 de julio de 1741)​. Se trata de un instrumento, a mitad de camino entre el violín y la viola que constaba de seis o siete cuerdas de tripa y se ejecutaba con arco y poseía otras tantas cuerdas simpáticas por debajo del diapasón. La ejecución sobre el mentón era similar al violín y en lo más alto del clavijero se encontraba una cabeza de Cupido ciego, que daba sustento al nombre del instrumento. 

Vivaldi escribió para la viola d'amore como instrumento solista en seis conciertos: los RV 392, RV 393, RV 394, RV 395, RV 396 y RV 397. Hoy nos ocupamos del RV 397, un concierto para este instrumento compuesto en La menor. 

Se trata de una música dinámica que deja escuchar las siete cuerdas que no se utilizan pero que suenan por influencia o vibración simpática de las que se están tocando, creando un sonido envolvente, que hizo que el instrumento fuese muy apreciado en el barroco.

Disfruten de esta corta pero bellísima pieza musical:

domingo, 28 de septiembre de 2014

«LA TEMPESTAD EN EL MAR»... Un concierto del sacerdote, empresario y compositor Antonio Vivaldi

Antonio Vivaldi, sacerdote, empresario y compositor,  hoy por hoy es uno de los compositores más conocidos en el mundo entero. Cuando alguien lo menciona, nadie se queda extrañado, y, gracias a la publicidad, a youtube y las redes sociales, todo el mundo conoce por lo menos el título de alguna de sus innumerables obras, por ejemplo "Las Cuatro Estaciones", una obra de gran mérito y belleza, pero no lo único de la amplia y exquisita producción de este gran compositor que como sacerdote, nos deja un hermoso testimonio que ha quedado escondido: "Todas sus partituras-especialmente las de sus 50 óperas, fueron encabezadas con las letras LDBMDA: Laus Deo Beatae que Marie Deiparae Amen.

Casi siempre trato de buscar entre semana diversas obras musicales conocidas o no, para seleccionar lo que quiero postear para mis 10 seguidores. Esta semana, viendo fotografías y videos de las lluvias torrenciales en mi tierra natal, Monterrey, decidí escuchar nuevamente «LA TEMPESTAD EN EL MAR» de Antonio Vivaldi y ahora quiero compartir esta obra. Vivaldi, tal vez por vivir en Venecia, muestra ciertamente una preocupación con las tempestades del mar ,y las estaciones del año, que se convierten para él en contextos imprescindibles para el desarrollo de su música.

La obra en sí está titulada como: "Concierto en mi bemol mayor para violín, cuerdas y bajo continuo «La Tempestad en el mar», op. 8 n. 5, RV 253 " y forma parte de una serie de doce conciertos que Vivaldi compuso, dedicada al conde Wenzel von Morzin, un primo del futuro patrón de Haydn.

Todo en este concierto es tan vivo, tan agudo y penetrante, tan llena de ímpetu, tan impactante que la imaginación, los sentidos, el alma, el cuerpo mismo pueden volar al mar en una sinfonía de furias que sacude el alma y anhela volver a la tranquilidad.

Lo que queda en nuestros oídos y corazones, luego de escuchar este concierto, es sencillamente la belleza que resuena en la música barroca y hace de esta y otras composiciones de la época, un instrumento para cautivar el alma y serenarla, como acallando la tempestad de ideas y hechos tormentosos que invaden la humanidad.

Vivaldi, sacerdote, empresario y compositor, evoca el espíritu agresivo y florido de sus tiempos en esta obra, u  famoso y reconocido retrato en honor de Venecia, ciudad marítima: Tempesta di mari («LA TEMPESTAD EN EL MAR»). Lucha y pasión, anhelo de calma y paz, son la esencia del honor que rindió Vivaldi a su ciudad y a la Ospedale para niñas huérfanas sin dotes. 




domingo, 6 de julio de 2014

Concierto para dos trompetas y orquesta en Do mayor... de Antonio Vivaldi

Es sabido que Antonio Vivaldi  (Venecia, 4 de marzo de 1678 - Viena, 28 de julio de 1741) escribió conciertos para toda clase de instrumentos, incluyendo los de viento. Sin embargo, en lo estrictamente instrumental la producción vivaldiana con el empleo de la trompeta es escasa. Me llamó la atención en un disco que acabo de ver con la Camerata Romana, conducida por Eugen Duvier.

Vivaldi utiliza para este concierto, una serie de instrumentos entre ellos las dos trompetas solistas que se lucen en gran parte del mismo. Son tres las composiciones de Vivaldi que tienen como solistas un par de instrumentos de latón: Los conciertos para due corni da caccia RV 538 y RV 539, ambos en la tonalidad de Fa mayor y e este concierto per due trombe RV 537, escrito en Do mayor. 

El concierto es una forma instrumental que apareció durante las dos últimas décadas del siglo XVII y se convirtió en una de las formas instrumentales más importantes del Barroco. En el concierto se resumen todas las características de la música barroca: el contrate de movimientos rápidos y lentos, la oposición de timbres e intensidades, el estilo concertato en la confrontación del conjunto de instrumentos de la orquesta con el solista o los solistas. Este concierto para dos trompetas, fue escrito en la tonalidad de Do mayor para dos instrumentos que hacen de solistas.

En el barroco el instrumento rey por excelencia era el violín y por tanto la mayor parte de los conciertos fueron escritos para él, aunque también ocuparon el puesto de concertino cellos, oboes, trompetas, flautas, claves u órganos. Es sabido el gusto de Vivaldi por asociar una variada cantidad de instrumentos en algunas de sus obras especialmente en los llamados Concerti con molti istromenti, pero en este que les invito a escuchar, como en pocos, destaca el sonido de las trompetas.

Se sabe que antes del siglo XVII, la trompeta era exclusivamente un instrumento marcial. Al servicio de altos personajes y cabezas coronadas, sus señales dirigían el curso de las batallas. Durante los raros momentos de paz, se asociaba con la pompa y la ceremonia. No se aceptó en la música culta en conjunción con otros instrumentos más suaves hasta que sus maestros aprendieron a producir sonidos dulces. Esto sucedió en diferentes centros en momentos diferentes. En Italia, en la corte del Gran Duque de Toscana, fue el virtuoso Girolamo Fantini quien, hacia 1630, hacía que damas y caballeros languidecieran de alegría, con su talento marcial puesto al servicio del amor. Cuando sus seguidores dominaron el arte de tocar la trompeta suavemente, los compositores italianos alumbraron un gran número de obras valiosas que incluían a este noble instrumento en solos con acompañamiento orquestal. El instrumento pasó a ser rápidamente aceptado.

Con 425 conciertos, Vivaldi destaca como el más importante compositor de su época y en esta obra podemos apreciar su gusto refinado y cómo la introducción determina el tema principal, el carácter y el tempo de cada movimiento. Este tema principal suele reaparecer a lo largo del movimiento y esto es conocido con el nombre de ritornello. 

El concierto que les invito a escuchar está más desarrollado que cualesquiera obras anteriores de su clase para dos tormpetas: la tesitura de las dos partes solistas es casi idéntica, y se espera que ambos lleguen al do «agudo»; y su forma exhibe una gran madurez, con un astuto equilibrio entre los ritornelli orquestales y las vivaces peroratas de los solistas. Es posible que Vivaldi recibiera algún tipo de ayuda en la finalización de esta obra, ya que el manuscrito autógrafo muestra que el extenso ritornello orquestal semejante a un molinillo de los compases 58-80 del tercer movimiento fue escrito por un copista diferente.  Imagino que el compositor dejó estos compases en blanco y pasó el papel pautado a un estudiante de composición, quizás una de las chicas del Ospedale della Pietà, diciéndole que pasara de Sol mayor a La menor en 22 compases.

Les dejo con el bello sabor de esta música de Vivaldi y me da gusto presentarlo, en primer lugar, en un video con gente joven:



domingo, 31 de marzo de 2013

«EL GLORIA DE VIVALDI»... Música para celebrar la Pascua

Hoy Domingo de Pascua los católicos celebramos la Resurrección del Señor. Durante todo el tiempo de Cuaresma se ha omitido el canto del Gloria en la Misa dominical y en la Vigilia Pascual lo hemos retomado celebrando con bombo y platillo este hecho maravilloso que nos abre las puertas a la vida eterna al darnos la esperanza de resucitar con Cristo.

Esta semana quiero invitar a mis cinco seguidores a escuchar el «Gloria en Re mayor RV 589» de Vivaldi, un Gloria que parece que se escribió en 1713 para el coro del Ospedale della Pieta, donde ejercía Vivaldi. Se sabe que fue encargado por las directivas del Ospedale para celebrar la Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen(el 2 de julio) y fiesta patronal de la institución. Esto se deduce por un manuscrito del RV 589 que fue encontrado en 1920, de la cual Alfredo Casella hizo una versión muy revisada y adaptada que se interpreto en 1939 en Sienna. En 1957 se publicó la versión original, que es la que más se interpreta ahora y se realizo su estreno en Nueva York. Esta obra es más conocida como «El Gloria de Vivaldi».

Estamos delante de una gran y maravillosa obra maestra, una obra sinfónico-coral, modelo del barroco Italiano y que influyó decisivamente en músicos contemporáneos o posteriores como Bach. Vivaldi tomó el texto con magistral y singular teatralidad, dándole a cada verso su importancia. Para ello utilizó todos los efectos necesarios, alternando solistas y coro, y utilizando la fuerza de la orquesta para crear un firme contraste de claroscuro entre soli y tutti, es decir, entre uno o varios solistas y la orquesta.

Las partes que componen El Gloria son:

      I.Gloria in excelsis Deo,
      II. Et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
      III. Laudamus te,
      IV. Gratias agimus tibi.
      V. Propter magnam gloriam tuam,
      VI. Domine Deus, Rex caelestis,
      VII. Domine fili unigenite, Jesu Christe,
      VIII. Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
      IX. Qui tollis peccata mundi,
      X. Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
      XI. Quoniam tu solus sanctus,
      XII.Cum Sancto Spiritu.

Me parece que esta es una de esas obras indispensables y maravillosas, que al escucharlas y conocerlas podemos estar seguros que se ampliará nuestro conocimiento sensitivo y nos acompañará durante toda la vida. Tengo el gusto de haber encontrado la explicación de la obra en Internet como una tesis que Ana Milena Serrano Araiza presenta, dirigida por el Maestro Alejandro Zuleta Jaramillo y a continuación dejo el enlace y por supuesto unos videos sobre esta maravilla. ¡Felices Pascuas a todos!




domingo, 17 de febrero de 2013

NISI DOMINUS, EL SALMO 126... Música Sacra de Vivaldi

Si bien la parte más difundida del gran repertorio de Antonio Vivaldi es la que se refiere a sus numerosos y variados conciertos para toda clase y combinación de instrumentos, es un hecho que hay otras áreas de su producción que contienen obras muy estimables, y que por desgracia no han alcanzado el reconocimiento que sin duda merecen. Tal es el caso, por ejemplo, de su música sacra. Vivaldi —como ya he escrito en alguna entrada anterior— que fue apodado «Il prete rosso» (el cura rojo) era sacerdote y compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas que, seguramente a lo largo de nuestra existencia, todos hemos escuchado más de una —por lo menos una sola vez— . Pero, también compuso mucha música sacra que no ha sido difundida. Como ocurre en las demás áreas de la producción de Vivaldi, es difícil definir, cuantificar y autentificar con precisión su música religiosa. Sin embargo, es posible afirmar que compuso un par de misas y varios fragmentos litúrgicos, alrededor de sesenta salmos y motetes, y media docena de otras obras de inspiración sacra; no está de más anotar que algunas de estas obras se perdieron, y que se sabe de su existencia previa por referencias históricas y musicológicas.

Hoy, dentro de este marco de la Cuaresma, en el Año de la Fe y ante un próximo Cónclave para la elección de un nuevo Papa, quiero detenerme con mis 5 seguidores, a escuchar el salmo 126, una de sus obras religiosas más conocidas y más de mi gusto.

Los salmos tienen una belleza poética singular y por lo mismo, han sido fuente de inspiración para muchos. Por principio hemos de recordar que sabemos a ciencia cierta quién o quiénes fueron los hombres inspirados por Dios que compusieron los salmos, aunque varios se atribuyen al rey David. Lo cierto es que el texto original hebreo que llegó hasta nosotros en lo que llamamos «texto masorético» es sustancialmente igual al que salió de las manos de los autores inspirados, aunque podría haber diferencias accidentales, debidas a transcripciones erróneas, añadiduras, acomodaciones hechas por motivos musicales o para el uso litúrgico, etcétera. Por otra parte tenemos el texto latino en la "Vulgata", que nos ha llegado de la versión griega llamada «Septuaginta» o de los LXX.

Estas mismas causas hacen que me detenga a compartir una explicación, que en principio nada tiene que ver con la obra de Vivaldi, pero, que nos llevará a entender el hecho de encontrar diferencias de numeración en los salmos en la Biblia y en los libros litúrgicos como la Liturgia de las Horas, los Rituales y los Leccionarios y que nos ayuda a comprender que a veces queremos buscar obras musicales de grandes compositores sobre los salmos y no sabemos por qué no coinciden, como en este caso del salmo 127 (126).

En la mayor parte de las Biblias —aunque hay excepciones— se sigue el criterio mantenido por la Nova Vulgata promulgada por el beato Juan Pablo II, de numerar los Salmos con la numeración hebrea, seguida de la numeración griega-latina entre paréntesis. Así, por ejemplo, el conocido salmo «Miserere» es el Salmo 51 (50), y el Salmo 23 (22) es el no menos célebre «El Señor es mi pastor». Pero, aunque se tiende actualmente a usar más la numeración hebrea, la Iglesia Católica —por alguna razón desconocida por mí— en la Liturgia sigue usando sólo la numeración de la Biblia griega y latina. Esto significa que en los Calendarios Litúrgicos, en el Misal, en los Leccionarios, en la Liturgia de las Horas, en los Rituales, en el Pontifical, etc., cuando se citan salmos, se citan solamente según dicha numeración. Así, por ejemplo, si buscamos en un Calendario Litúrgico o en el Leccionario, el Salmo Responsorial del Miércoles de Ceniza, encontramos "Salmo 50" (el ya mencionado Miserere: "Ten piedad, Señor, porque hemos pecado"); si buscamos el Salmo Responsorial del Cuarto Domingo de Pascua del Ciclo A, encontramos "Salmo 22" ("El Señor es mi pastor, nada me puede faltar"). A la inversa, si la cita dice por ejemplo "Salmo 103" (Salmo Responsorial del Domingo de Pentecostés), estamos seguros de que se refiere al salmo que en la Biblia figura como 104 (103).

Así pues, después de este enredo sálmico, nos detenemos en el Salmo 127 (126) en la obra maravillosa que realizó Vivaldi. A lo largo de su vida, el cura rojo puso música a un buen número de Salmos, creando algunas de sus obras sacras más notables: Dixit Dominus, Laudate pueri Dominum, Beatus vir, Nisi Dominus, Domine ad adjuvandum, Confitebor tibi Domine, In exitu Israel, Laetatus sum, etc., de algunos de los cuales compuso más de una versión.

Lo que ahora invito a escuchar es una adaptación que hizo del texto del Salmo 126, del que, como sucede con  otras obras, en el catálogo de Vivaldi, existen varias versiones de él.

El «Nisi Dominus» fue compuesto alrededor de 1717 y es un auténtico regalo para la voz, con momentos de gran belleza. Igual de espléndido es una de las arias más increíbles llamada "Cum dederit dilectis", de hipnóticas sonoridades. También vale la pena destacar la parte más llamativa de esta composición, que es el "Gloria Patri", con una cadencia marcada por un bellísimo acompañamiento a la voz por parte de la viola de gamba, pero, ciertamente los otros números de esta obra no desmerecen en intensidad y vale la pena escucharlos.

De manera intermitente, y con diferentes cargos, Vivaldi estuvo dedicado al hospicio veneciano Santa María della Pietà prácticamente de 1703 a 1739. Entre 1713 y 1718 fue maestro de coro y principal suministrador de piezas vocales del Ospedale, lo que dio pie a que pudiera componer música para la célebre institución benéfica. Los encargos le eran solicitados a Vivaldi también de otros lugares tan prestigiosos como Dresde o Praga.

No hay mucho que comentar de esta obra. Transcribo en latín el salmo que podemos encontrar en nuestras biblias, esto para que sea fácil identificar las partes de esta obra maravillosa:

1 Nisi Dominus ædificaverit domum, in vanum laboraverunt qui ædificant eam.
2 Nisi Dominus custodierit civitatem, frustra vigilat qui custodit eam.
3 Vanum est vobis ante lucem surgere : surgite postquam sederitis, qui manducatis panem doloris. Cum dederit dilectis suis somnum,
4 ecce hæreditas Domini, filii ; merces, fructus ventris.
5 Sicut sagittæ in manu potentis, ita filii excussorum.
6 Beatus vir qui implevit desiderium suum ex ipsis : non confundetur cum loquetur inimicis suis in porta.

Dejo algunos videos para escuchar esta obra:


domingo, 4 de noviembre de 2012

SUMI JO... una voz de coloratura excepcional en una diva de la ópera fuera de lo común

Dotada de una voz de coloratura excepcional —la cual domina aparentemente sin esfuerzos—, esta cantante surcoreana es una verdadera diva del más alto orden. Se puede decir que la naturaleza ha sido generosa con ella por dotarla con una fabulosa voz y una gran memoria. Sabe caracterizar sus personajes combinando un timbre brillante con una gran precisión en la interpretación. Sumi Jo (Soo Kyung Jo) nació en Seúl el 22 de noviembre de 1962 y esta semana les invito a verla y a escucharla.

Después de graduarse en canto y piano en su país, en la Escuela de Arte Sun Hwa de Seúl, llegó a Italia en 1983 para estudiar canto en la Academia de Santa Cecilia en Roma, especialmente con el tenor Carlo Bergonzi. En 1985 obtuvo su diploma, después de tres años de estudio en Música Vocal y Piano.

Debutó en 1986 en el Teatro Comunal Giuseppe Verdi de Trieste, en el rol de Gilda, de la ópera "Rigoletto". La performance de esta presentación atrajo la atención de Herbert von Karajan, quien la llamó «una voz del cielo». Ella misma cuenta: "Cuando llegué a Italia nadie podía creer que una asiática cantara ópera, por fortuna tuve el apoyo del maestro Karajan para empezar mi carrera sólida. Fue difícil acoplarme a la cultura europea, luego participé en muchos concursos y quizá tuve suerte porque los fui ganando. Así empezó todo y poco a poco me fueron conociendo, pero es cierto que algunos teatros no creían que podía lograrlo, pero pensaba en que por cada puerta cerrada, había una abierta. Además siempre creí en mi talento y sabía que era mi destino, que si trabajaba muy duro en algún momento los escenarios serían para mí".

En 1988 participó por primera vez en el Festival de Salzburgo con el pequeño rol de Barbarina, de la ópera "Las bodas de Fígaro". Más tarde, interpretó los roles de Oscar en Un baile de máscaras, y la Reina de la Noche de "La flauta mágica". Luego fueron llegando todos los grandes roles del repertorio de coloratura, tales como Lucia, Zerbinetta, Fiorilla, Amina, Elvira, etc., bajo la conducción de los célebres directores Georg Solti, Zubin Mehta, Lorin Maazel y Richard Bonynge. Compartió un premio Grammy por Mejor Grabación de Ópera, en el año de 1992, por la interpretación de Die frau ohne schatten, de Richard Strauss. También participó en la banda de sonido del filme "La novena puerta" de Wojciech Kilar, cuyo tema principal estaba basado en una melodía de Camille Saint-Säens

Sumi Jo ha participado en diversos festivales y conciertos de gala como el Festival de Salzburgo, los Juegos Olímpicos de Pekín y la Copa del Mundo Corea-Japón. Constantemente es invitada como concertista principal en escenarios de Estados Unidos, Asia, Europa y América Latina. Se presentó en la 39 edición del Festival Cervantino el viernes 28 de octubre de 2011. Es reconocida mundialmente por sus numerosos y variados roles operísticos, así como por sus presentaciones en concierto con artistas como Andrea Bocelli.Lejos de encasillarse en la Reina de la Noche, la cual ha cantado en casi todas las óperas del mundo y en numerosas grabaciones, fue incursionado exitosamente en otros géneros como la Ópera francesa, desde las más ligeras (Auber, Adam, Offenbach) hasta las más profundas (Massenet, Gounod, Charpentier), a las cuales se adapta perfectamente su voz y se ha establecido como una de las más relevantes sopranos modernas.

Cuenta con un amplio repertorio de ópera, concierto y recital, al cual añade sus presentaciones en formatos populares y en la llamada música "crossover" y es poseedora de un magnífico buen humor que lleva a donde quiera que va. Entre sus más de 50 grabaciones, cinco han logrado la categoría de Platino por sus altas ventas, y en 2003 se hizo acreedora al prestigioso Premio Puccini.

En una entrevista hecha en México el año pasado expresó: "No soy una diva de la ópera, porque es una carrera en la que siempre se tiene que estar trabajando, no importa la gran cantidad de grabaciones que hayas hecho. Además, me he enfocado en música de conciertos y también he cantado en espectáculos de televisión y en diversas películas, he trabajado con actores como Julia Roberts y Johnny Depp. Me gusta saber que mi voz puede servir para cosas como esas, pero también me alegra saber que a través de esos medios se puede llegar a públicos más amplios". Jo se las ingenia perfectamente bien para crear una cálida y estupenda relación entre ella y su audiencia cuando se encuentra sobre el escenario. Este es el modo en el que le gusta trabajar. Dentro de la profesión musical en sí misma, es algo sumamente extraordinario que las críticas positivas compitan por superlativos con los cuales elogiar su voz, su deslumbrante agilidad, su rango de cuatro octavas y su personalidad magnética, la cual incendia el escenario durante toda su actuación.

A mí me encanta escuchar el disco "SUMI JO: BARROQUE JOURNEY"




Sumi Jo - Strauss: On the Beautiful Blue Danube:


Vivaldi- "Sposa, Son Disprezzata":


Bizet- "Habanera" de Carmen:


Bellini- Norma "Casta Diva":


Vivaldi- "Agitata Da Due Venti":


Rossini- Barbiere di Siviglia "Una Voce Poco Fa":


Sensacional en "My Heart Will Go On":


Cantando "Bésame mucho":


Un adelanto para Navidad, "O Holy Night":


Si prefieren un concierto completo, les dejo este en París 2006:

domingo, 10 de junio de 2012

TITO MANLIO... Una maravillosa ópera de Vivaldi

La inmensa mayoría de la música de Antonio Vivaldi es, dentro de lo clásico, algo muy popular y ligero que atrae a muchos. Pero, esta semana, recomiendo escuchar algo que si es una maravilla, es poco conocido y es de Vivaldi. Se trata de la ópera «Tito Manlio» —una verdadera obra maestra, repleta de arias magníficas, de gran dificultad técnica y de variadísimo carácter—. La grabación que he escuchado añade, al rigor musicológico propio de Vivaldi, una realización musical espléndida. Se incorporan además con ella a este magno proyecto discográfico el cada vez más valorado Ottavio Dantone y su aclamada Academia Bizantina.

«Tito Manlio» es una ópera en tres actos con un libreto en italiano de Matteo Noris. Fue escrita con motivo de las celebraciones del matrimonio del gobernador imperial de Mantua, Felipe de Hesse-Darmstadt con Eleonora de Guastalla, viuda del Gran Duque de Tosacana, aunque la boda jamás se realizó.

Dado que Antonio Vivaldi llevaba algunos años trabajando para el Gran Duque, le correspondió componer esta obra como parte de las celebraciones obligadas de una boda de tal categoría. El «Cura Pelirrojo», como apodaban al padre Vivaldi, eligió para la solemne ocasión «Tito Manlio» , un viejo libreto de Matteo Noris inspirado en Tito Livio, ambientado en la Roma Antigua y rebosante de luchas, drama, intrigas y pasiones desatadas, con un padre fiero e inhumano condenando a muerte a su propio hijo (aunque los barrocos tenían plenamente asumido lo del "final feliz") y se puso manos a la obra. Dando rienda suelta a su característica furia compositiva, dejó la ópera lista en un abrir y cerrar de ojos, estampando orgullosamente en la portada del manuscrito: "Musica del Vivaldi fatta in 5 giorni" (Música de Vivaldi creada en cinco días).

Conociendo las habituales prácticas de la época, sería demasiado pedir que fuera original de cabo a rabo. Pero no deja de asombrar que sólo 7 de los 41 números que la integran, se hayan identificado con fragmentos de obras anteriores. Algunos más, sin duda, se basarían en fuentes perdidas o desconocidas. Aun así, convendremos en lo formidable del empeño. Aunque el resultado —sólo un genio como Vivaldi podía lograrlo— fue una verdadera obra maestra, repleta de arias magníficas, de gran dificultad técnica y de variadísimo carácter —el libreto ofrecía situaciones muy contrastadas y jugaba ampliamente con los afectos— con una orquestación desbordante de fantasía  en la que no menos de ocho instrumentos saltan a la palestra como solistas, no brilló como se pretendía: tan súbitamente como se había anunciado, el matrimonio se canceló, suspendiéndose los festejos en torno al mismo.

La ópera se estrenó, con menos boato del previsto, en el inmediato carnaval de 1719. Pero aunque su autor utilizó algunos fragmentos el año siguiente para un pasticcio romano y en 1739 quiso reponerla en Venecia, su trayectoria escenográfica se vio tan frustrada como la boda que debió solemnizar, durmiendo el sueño de los justos hasta nuestros tiempos. Sin embargo fue la primera ópera del Cura Pelirrojo en grabarse íntegramente (1977), grabación, por cierto, bastante desigual vocalmente y ya envejecida.

Su aparición ahora en la "Edición Vivaldi" de NAÏVE es una excelente noticia para todos los melómanos y no sólo para los barroquizantes. El director, dotado de un agudo sentido de la teatralidad, maneja la batuta con energía y seguridad. Y su grupo instrumental —con un nutrido y variado continuo— resulta idóneo para la interpretación vivaldiana. Los recitativos, llevados con ritmo y garra, suenan vivos, lógicos y con sentido. Y del octeto vocal sobresalen un imponente Nicola Ulvieri (Tito), una Marijana Mijanovic espléndida de principio a fin (Vitelia), una deslumbrante Ann Hallenberg (Servilia) y una encantadora Karina Gauvin (Manlio).

La ópera narra la historia de Tito Manlio Torcuato, cónsul de Roma y el conflicto en la región del Lacio y se representa muy poco; en las estadísticas de Operabase aparece con sólo 3 representaciones en el período 2005-2010.

La obra presenta a Tito como Cónsul Romano. Los romanos y los latinos no se llevan bien, lo cual es un verdadero problema ya que Vitellia, la hija de Tito está prometida con Germinio, el líder Latino, y Manlio, hijo de Tito, está prometido a Servilia, hermana de Germinio. Tito envía a Manlio a pasar una temporada con los latinos para que obtenga toda la información que le sea posible pero le prohíbe entrar en combate. Durante su estancia Manlio hace enfurecer a Germinio, el cual lo llama cobarde y le reta a un duelo, en el cual Manlio mata a Germinio. Tito sentencia a muerte a su propio hijo por desobedecerle apoyado por Vitellia, que busca venganza, y manda las legiones a por él. Servilia pide piedad para con Manlio. Eventualmente las legiones piden el indulto de Manlio y él y Servilia se reunen mientras Vitellia acepta casarse con Lucio, el nuevo líder de los latinos. Tito acepta la petición de las legiones por lo que Manlio vive y romanos y latinos quedan en paz. ¡Disfruten esta joya de la ópera!

Aquí dejo algo para escuchar y ver:








El disco es este:

domingo, 12 de junio de 2011

Las Cuatro Estaciones... Vivaldi y la música programática

«Las cuatro estaciones» es el título de un libro de cuatro conciertos para violín y orquesta (La primavera, el verano, el otoño y el invierno) del compositor italiano Antonio Lucio Vivaldi (Venecia, 4 de marzo de 1678 - Viena, 28 de julio de 1741), incluido en "Il cimento dell'armonia e dell'inventione, Op. 8"  (Ensayo de la armonía y la invención). Se trata de una obra descriptiva o programática que evoca, a través de elementos de lenguaje musical, distintos aspectos de las estaciones del año.

La música programática o música descriptiva es la música que tiene por objetivo evocar ideas o imágenes extra-musicales en la mente del oyente, representando musicalmente una escena, imagen o estado de ánimo. El término se aplica exclusivamente en la tradición de la música clásica europea. Habitualmente el término se reserva a las obras puramente orquestales (piezas sin cantantes ni letra).

No dudo de que la obra más famosa de la música clásica programática del barroco sea «Las cuatro estaciones», que ilustra las estaciones del año con lluvia, el zumbido de las moscas, vientos helados, esquiadores sobre el hielo, campesinos bailando y muchas cosas más. El programa de la obra se explicita con una serie de cuatro sonetos escritos por el compositor.

Vivaldi, apodado «Il prete rosso» (el cura rojo) por ser sacerdote, pelirrojo y vestir una capa roja compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas. Seguramente a lo largo de nuestra existencia, todos escuchemos —por lo menos una sola vez— movimientos de las Cuatro Estaciones de Vivaldi en películas o lo que sea.

Las cuatro estaciones de Vivaldi se publicaron en 1725 y llegaron ahora a mis manos gracias a Manolo, nuestro incansable misionero vanclarista que junto con su mujer Mary Carmen y sus hijos Luis Manuel y Raquelito, hacen una obra apostólica maravillosa llegando al corazón de muchas almas en su entrega apostólica al servicio de nuestras misiones.

La obra, en este caso, está interpretada por la Orquesta Filarmónica de Nuremberg, una orquesta sinfónica que fue fundada en 1946. Cada año esta orquesta representa cerca de cien conciertos con el objetivo de llegar al máximo público posible y alcanzar la máxima relevancia social. Las dos filas para abonados del Meistersingerhalle son visitadas por cerca de 3,000 abonados. Durante el verano el aclamado concierto en el Patio de las Serenatas y el famoso festival Classic Open Air, en el parque Luitpoldhain, acogen a un público de unas 60,000 personas.

La orquesta tiene, por supuesto, muchas grabaciones y entre ellas ésta de «Las cuatro estaciones». La Filarmónica de Nuremberg ha tenido gran éxito en la representación y grabación de temas musicales para películas, lo cual fue reconocido con un premio Grammy en 1992 para la música de la película La Bella y la Bestia.

En este disco, la obra está interpretada con una calidad indiscutible.¡Me encantó el regalo! y es para escucharlo una y otra vez.

No será nada difícil encontrar tal vez no exactamente este disco,  pero hay muchos intérpretes más de la obra, incluyendo solistas y para muestra comparto un video que si bien no es la perfección andando vale la pena ver y escuchar: