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domingo, 18 de noviembre de 2018

«ELEMENTOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA»... Un libro para el creyente de hoy

El tema de la doctrina social de la Iglesia es siempre interesante. el magisterio de la Iglesia y la experiencia de las comunidades cristianas hacen presente el Evangelio en los distintos contextos sociales de nuestro globalizado mundo, principalmente ahí donde la dignidad de las personas es minusvalorada y sus derechos violados, allí donde se toca la ser humano en su dignidad tocando las fibras más íntimas de la misericordia de Dios.

El autor de este libro, el sacerdote católico Eduardo Bonnín Barceló, Sch. obtuvo el doctorado en Teología Moral por la Universidad Pontificia Comillas, en Madrid. Ha sido profesor de Teología Moral en varias instituciones, como el Teologado Escolapio de España, el Instituto “Regina Mundi” de Roma y el Seminario Regional de Trujillo en Perú. Fue profesor de la Universidad Nacional de Costa Rica y en la Universidad Pontificia de México y es colaborador del IMDOSOC, quien edita estas páginas que nos hablan del Evangelio de la vida y sus exigencias respecto al compromiso social.

Conocer el contenido de la doctrina social de la Iglesia facilita el discernimiento y orienta el testimonio hasta alcanzar la transformación de las estructuras sociales que todo creyente pretende para tener un mundo más justo y solidario.

El libro toca temas como lo que enseña la Iglesia acerca de la vida social, el porque los elementos de la doctrina social no son simples piezas de una ideología social que promueve la Iglesia, para qué es útil esta doctrina social de la Iglesia y otros temas.

Todo creyente del mundo de hoy debe conocer estos principios y echarlos a andar. Así que este es un libro que se puede hacer herramienta sobre todo de quienes viven día a día inmersos en la sociedad de hoy.


Eduardo Bonnín Barceló,
"Elementos de la doctrina social de la Iglesia",
Ed. IMDOSOC,
México 2000,
75 páginas.

domingo, 21 de octubre de 2018

«GENERACIÓN LÍQUIDA»... Un libro de Bauman y Leoncini que hay que leer

Acabo de terminar de leer las páginas en las que estaba trabajando Zygmunt Bauman en el momento de su muerte, un diálogo con un joven que tiene exactamente sesenta años menos que él. En la conversación con Thomas Leoncini (La Spezia, Italia, 1985), uno de los periodistas millennials más relevantes de la escena internacional. Bauman aborda por primera vez el universo de las generaciones nacidas después de los primeros años ochenta, aquellos que en una sociedad líquida y en continuo cambio forman parte de ella en calidad de nativos. 

La lectura de este libro, una breve y fulgurante obra capaz de entusiasmar tanto a quienes, por diversas razones, tienen relación con los jóvenes, como a los numerosísimos lectores de Bauman, es descrito por Leoncini como «leer una charla de Whatsapp con Bauman» y es, se puede decir, una especie de testamento de este gran sociólogo Zygmunt Bauman.

El 9 de enero de 2017, Thomas Leoncini se quedó paralizado, hacía varios días que no recibía emails de su ídolo, Zygmunt Bauman. Tal vez estaba enfermo. Quizá le había surgido un encargo imprevisto. O a lo mejor, como tantas otras veces, se encontraba demasiado frágil para escribir. Bauman y Leoncini habían trabajado varios meses en este ensayo epistolar. Su idea era tender un puente ideológico entre dos generaciones: en una orilla, el gran pensador del cambio de siglo; en la otra, un joven filósofo italiano que había devorado todos sus libros. Les separaban 60 años, pero les unía algo más potente: su pasión por plasmar en palabras la sociedad líquida en la que vivimos. Sin embargo, las esperanzas de Leoncini se desvanecieron, Bauman acababa de morir a los 91 años. Lo primero que recordó fue el último mensaje que le había enviado el pensador. En él, el maestro preguntaba a su discípulo cuánto más debía escribir para concluir su libro conjunto. Quizá ya husmeaba, aunque no lo dijera, que su tiempo se agotaba. «Su grandeza sólo era igual a su humildad». 

Thomas Leoncini es —como yo— un gran admirador de Bauman, él desde los 19 años, cuando leyó «Modernidad y holocausto» (1989). Y no sólo le consideraba un gran pensador, sino un adelantado a su tiempo. Así que, tras infinitos titubeos, se atrevió a lanzarle una idea: escribir un libro a cuatro manos sobre la juventud. «Bauman aceptó de inmediato», explica. Leoncini. «Creo que sentía la necesidad de dedicar un trabajo entero a las nuevas generaciones, cuyo desarraigo representa a la perfección su pensamiento. Yo sólo soy el medio que eligió para representar a los jóvenes del mundo». 

Los dos autores establecieron una peculiar rutina de trabajo. Dada la quebradiza salud del sociólogo, sólo podían intercambiar emails. Normalmente, Leoncini recibía los mensajes de Bauman al alba, entre las siete o las ocho de la mañana. Pero, en ocasiones, el italiano escribía en plena madrugada y recibía la respuesta al cabo de media hora. «Había días en que no podía seguir el ritmo de su lucidez», dice. 

Fue Leoncini quien acotó el libro a tres asuntos: los tatuajes, el bullying y las relaciones humanas en la era de internet. «Quise demostrar que estos temas, que muchos académicos consideran 'superficiales', en realidad tienen raíces muy profundas y merecen atención». Bauman, apasionado de la juventud, no puso trabas. Su interés por las nuevas generaciones era mutuo: pese a la densidad del pensamiento baumaniano, sus entrevistas se convertían en fenómenos virales que conectaban directamente con las preocupaciones de los millennials. 

«En un mundo lleno de líderes chaqueteros, en un mundo sin ideologías, la vida de Bauman era la vida de un auténtico testigo», teoriza Leoncini. «En su vida conoció el dolor y el miedo y supo cómo describirlos. Los jóvenes tienen ansias de personas con ideales fuertes... quizá porque han conocido tan pocos». Y Bauman era uno de ellos en su ancianidad. «Ambas generaciones «jóvenes y ancianos— son consideradas por muchos como desechos de la sociedad que han perdido su derecho a decidir su destino», dice. «La sabiduría de los ancianos puede ser necesaria para dar peso y fortaleza al coraje de los jóvenes. 

Este libro, encuentro genuino entre un viejo sabio y un joven hombre valiente responde a ese último email que Bauman envió a Leoncini y que incluía una frase que, leída hoy, suena a testamento: «Este libro descansará sobre tus hombros: debe ser tan bello y genuino como me prometiste».

¡Hay que leerlo!:



Zygmunt Bauman y Thomas Leoncini,
"Generación líquida",
Ed. Paidós,
Barcelona 2018,
107 páginas.

domingo, 9 de julio de 2017

«UN MUNDO DESBOCADO»... Los efectos de la globalización por Anthony Giddens

Definitivamente que nos ha tocado vivir un periodo crucial de transición histórica en el que los cambios que nos afectan no se reducen a una zona concreta del globo, sino que se extienden prácticamente a todas partes en la llamada era de la «globalización». Este es un tema del que, como sacerdote misionero, no me siento nada ajeno y procuro leer bastante al respecto. Sobre todo, para comprender todo esto, me han servido muchos los conceptos que en torno a la «modernidad líquida» conjuga Zigmunt Bauman en su obra, y ahora, en días recientes, me he topado con esta pequeña obra del sociólogo británico Anthony Giddens, que enriquece la visión sobre el mundo actual. Giddens es el teórico social contemporáneo más importante de Gran Bretaña y uno de los más influyentes del mundo. Un libro editado en el año 2000, pero que como profeta, retrata tal cual el mundo que estamos viviendo hoy.

Este libro se ocupa, en un espacio de solo 95 páginas, de dar una visión muy completa de lo que es el cambio global y de sus efectos en nuestras vidas. ¡Me lo leí de un jalón! Giddens nos muestra un mundo desbocado, fuera de nuestro control, que introduce nuevas formas de riesgo e incertidumbre pero que, al mismo tiempo, incorpora algunios cambios positivos que están liberando a la mujer, extendiendo la democracia y creando nueva riqueza. Pero el autor con esta doble visión de lo positivo y lo negativo, nos abre los ojos antes este sistema nuevo que engloba al mundo como nuestra casa común. Anthony habla tan claro como cuando dice esto: «La globalización lleva consigo cambios culturales locales, margina a las minorías, ayuda más a los ricos. En lugar de una aldea global, alguien podría decir, esto parece más un saqueo global».

Giddens analiza los cambios de época a lo largo de cinco apasionantes capítulos: Globalización; Riesgo; Tradición; Familia y Democracia; que constituyen una aportación fundamental al intenso debate que existe hasta hoy en torno a la globalización y sus consecuencias. Ciertamente nunca seremos capaces de ser los amos de nuestra historia, el dueño es Dios, el Creador, pero ha puesto este mundo en nuestras manos, de tal manera que podemos y debemos encontrar la manera de controlar las riendas de este mundo desbocado. 



Anthony Giddens,
"Un mundo desbocado",
Ed. Taurus,
Madrid 2000,
117 páginas.

domingo, 29 de enero de 2017

«Vidas desperdiciadas»... uno de los últimos libros de Zygmunt Bauman

La producción de «residuos humanos» —o, para ser más precisos, las poblaciones «superfluas» de emigrantes, refugiados y demás parias alrededor del mundo— es una consecuencia inevitable de la modernización globalizante. También se trata de un ineludible efecto secundario del progreso al estilo de la modernidad líquida. 

Esta semana vuelvo a hablar de Zigmunt Bauman (Poznań, Polonia, 19 de noviembre de 1925-Leeds, Reino Unido, 9 de enero de 2017) que acaba de morir a los 91 años de edad y de quien ya he compartido alguna de sus obras. 

En este libro que acabo de leer, Bauman nos habla de las vastas regiones del mundo que permanecieron total o parcialmente al margen de la modernización y de las demás sociedades, que las veían como zonas capaces de absorber el excedente de población de los «países desarrollados». Se buscaban —y se hallaban, dice él, de forma temporal— soluciones globales a los problemas de superpoblación producidos localmente. Pero, a medida que la modernización ha ido alcanzando las áreas más remotas del planeta, se ha generado una gran cantidad de «población superflua» y ahora son todas las regiones las que han de cargar con las consecuencias.

Bauman dice que nos enfrentamos a la necesidad de buscar soluciones locales a problemas producidos globalmente. La propagación global de la modernidad ha dado lugar a un número cada vez más elevado de seres humanos que se encuentran privados de medios adecuados de subsistencia, y a la vez el planeta se está quedando sin lugares donde ubicarlos. De ahí las nuevas inquietudes acerca de los «inmigrantes» y los que piden «asilo», así como la importancia creciente del papel que desempeñan los difusos «temores relativos a la seguridad» en la agenda política contemporánea. 

Con la brillantez que caracterizaba a este maravilloso autor, este libro de Zygmunt Bauman desentraña el impacto de esta transformación sobre la cultura y la política contemporáneas, y muestra que el problema de hacer frente a los «residuos humanos» brinda una clave para comprender algunas peculiaridades, por lo demás desconcertantes, de nuestra vida en común, desde las estrategias de dominación global hasta los aspectos más íntimos de las relaciones humanas.

¡Lo recomiendo ampliamente!



Zygmunt Bauman,
"Vidas desperdiciadas",
Ed. Paidós,

domingo, 27 de noviembre de 2016

«La cultura en el mundo de la modernidad líquida»... De Zygmunt Bauman

Zygmunt Bauman (Polonia 1925) uno de los pensadores más brillantes y provocadores de nuestro tiempo es profesor emérito de Sociología de las universidades de Leeds y Varsovia. Un hombre que fue exiliado en dos ocasiones de su país natal por cuestiones antisemitas y que ha enseñado sociología en Israel, Estados Unidos y Canadá hasta establecerse definitivamente en Leeds, Inglaterra, en 1971., tiene una basta obra de gran importancia para la sociología contemporánea que se centra en la crítica global de la modernidad y sus consecuencias. Bauman es autor de numerosos libros y artículos, entre los que destacan "Libertad" (1991), "Modernidad y Holocausto" (1998), "Modernidad líquida" (1999), "La sociedad sitiada" (2004), "Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores" (2007) o "Vidas de consumo" (2007).

Esta semana les invito a leer este libro en el que Zygmunt Bauman rastrea las peregrinaciones del concepto de cultura y examina su destino en un mundo marcado por las nuevas y poderosas fuerzas de la globalización, las migraciones y la interacción de poblaciones, que ponen en cuestión los lazos entre identidad y nacionalidad. La cultura fue concebida originalmente como un agente de cambio, una misión emprendida con el objeto de educar a las masas y refinar sus costumbres. Pero en nuestro mundo contemporáneo de la modernidad líquida, la cultura ha perdido su rol misional: ya no busca ilustrar e iluminar al pueblo sino seducir al público. Inserta en una sociedad de consumo, su función no consiste en satisfacer las necesidades existentes sino en crear necesidades nuevas, y a la vez garantizar la permanente insatisfacción de las que ya están afianzadas. Así, la cultura actual se asemeja a una gran tienda cuyos estantes rebosan de bienes deseables que cambian a diario, en competencia por la atención insoportablemente fugaz y distraída de los potenciales clientes. Se ha terminado el tiempo en que era posible individualizar una elite cultural, cuyo patrimonio era el “arte elevado” y el hábito de contemplar con desprecio “lo común, desde las canciones pop hasta la televisión comercial”. Y también se ha terminado el tiempo en que un gusto refinado o vulgar era indicación también de una clase social determinada. Ésa es la conclusión de la que parte y sobre la que se explaya Zygmunt Bauman en La cultura en el mundo de la modernidad líquida.

Frente a la realidad de vivir en esta estrecha cercanía con diversos pueblos, lenguas e historias, en un mundo totalmente globalizado, Bauman apela a un diálogo entre culturas en el que las comunidades se abran mutuamente e inicien un intercambio que las enriquezca en la búsqueda de una humanidad común. En un espacio en donde el Otro siempre es el vecino, cada uno recibe un llamamiento constante a aprender de todos los demás.



Zygmunt Basuman,
"La cultura en el mundo de la modernidad líquida",
Ed. Fondo de Cultura Económica
México 2013,
101 páginas.

domingo, 20 de noviembre de 2016

«Hipoteca Social»... Un libro sobre el saber para servir y transformar nuestro entorno

Muchos líderes, políticos, intelectuales y expertos en torno al futuro del mundo coinciden en que México tiene todo para competir como uno de los grandes jugadores del siglo XXI. Para que esto sea una realidad, se requiere un compromiso de todos los protagonistas de nuestro país. Este compromiso consiste en que cada uno pague su «Hipoteca Social» y de esta manera ayude a sanar las partes del rostro de México que han sido lastimadas por causa de la corrupción, la violencia, la pobreza, la desigualdad social y la ausencia del Estado de derecho.

Este es el tema que trata el libro «Hipoteca Social» de David Noel Ramirez Padilla, actual rector del Tecnológico de Monterrey, un hombre lleno de la sabiduría del mundo pero, más que eso, lleno de la sabiduría de Dios. 

El concepto de la «Hipoteca Social», término que acuñó san Juan Pablo II en la Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla en el año de 1979, es el compromiso que tenemos todos los seres humanos con el Ser Supremo: ninguno de nosotros pagó por el don de la vida, el de la inteligencia, el de crear o el de innovar. 

"Urge ver un rostro de México robusto y fuerte, un rostro de México del que nos sintamos orgullosos, donde impere el estado de derecho y la ética sea la cultura de todos los ciudadanos. Hay un México que millones de mexicanos estamos deseando, y fue la razón de escribir este libro, porque es la única manera que podemos realmente heredar a las nuevas generaciones un México en el que sienten ellos orgullosos de vivir". Esto afirmó David Noel al presentar su libro que he devorado en unos cuantos días en casa de mis queridísimos amigos —y más que eso, hermanos— Arcadio y Silvia en Guadalajara, mientras estoy de visita unos días como Misionero de la Misericordia en estos días para ver a nuestras hermanas enfermas y ancianas de la «Casa del Tesoro», en donde ellas también están pagando su «Hipoteca Social» orando por el México que todos queremos vivir, ya que la idea de pagar la hipoteca social, es que cada persona utilice sus dones y carismas al servicio de los demás para construir un México mejor. Por supuesto, los conceptos que Ramírez Padilla maneja en el libro, son aplicables en otras partes de nuestro globalizado planeta.

“Saber para servir” es el lema de este excelente libro, que, como sacerdote y como mexicano, puedo afirmar que es de lectura imprescindible por su carácter realista, propositivo y esperanzado. Realista, porque ofrece un espléndido diagnóstico de la situación presente, valiéndose de datos constatados y claramente expuestos, que muestran al lector un mundo dolorosamente injusto tanto en México como en el contexto global. Propositivo, porque no se contenta con lamentar la injusticia, sino que tiene el coraje de presentar propuestas muy concretas y viables que los distintos grupos sociales pueden y deben asumir para lograr el bien común. Esperanzado, porque el autor confía en los ciudadanos y recurre a todos y a cada uno de ellos para acabar con la corrupción, las muertes y los engaños que destrozan la vida de mujeres y varones. Como se decía en algún tiempo, “el siglo XXI será de los ciudadanos o no será”. Familias, instituciones educativas, adultos, jóvenes, políticos, empresarios, iglesias y medios de comunicación son los encargados de llevar adelante esas acciones concretas que el autor expone con todo detalle y que harán posible un mundo más humano. 

Además, por si fuera poco, en librerías tiene un precio muy accesible, así que no hay excusa para dejar de echarle una ojeada y ponerse a pagar la «Hipoteca Social».



David Noel Ramírez Padilla,
"Hipoteca Social"
Editorial McGraw Hill.