lunes, 10 de julio de 2017

Hacer comunidad...


“Al día siguiente, otra vez hallándose Juan con dos de sus discípulos” (Jn 1,35).

domingo, 9 de julio de 2017

«UN MUNDO DESBOCADO»... Los efectos de la globalización por Anthony Giddens

Definitivamente que nos ha tocado vivir un periodo crucial de transición histórica en el que los cambios que nos afectan no se reducen a una zona concreta del globo, sino que se extienden prácticamente a todas partes en la llamada era de la «globalización». Este es un tema del que, como sacerdote misionero, no me siento nada ajeno y procuro leer bastante al respecto. Sobre todo, para comprender todo esto, me han servido muchos los conceptos que en torno a la «modernidad líquida» conjuga Zigmunt Bauman en su obra, y ahora, en días recientes, me he topado con esta pequeña obra del sociólogo británico Anthony Giddens, que enriquece la visión sobre el mundo actual. Giddens es el teórico social contemporáneo más importante de Gran Bretaña y uno de los más influyentes del mundo. Un libro editado en el año 2000, pero que como profeta, retrata tal cual el mundo que estamos viviendo hoy.

Este libro se ocupa, en un espacio de solo 95 páginas, de dar una visión muy completa de lo que es el cambio global y de sus efectos en nuestras vidas. ¡Me lo leí de un jalón! Giddens nos muestra un mundo desbocado, fuera de nuestro control, que introduce nuevas formas de riesgo e incertidumbre pero que, al mismo tiempo, incorpora algunios cambios positivos que están liberando a la mujer, extendiendo la democracia y creando nueva riqueza. Pero el autor con esta doble visión de lo positivo y lo negativo, nos abre los ojos antes este sistema nuevo que engloba al mundo como nuestra casa común. Anthony habla tan claro como cuando dice esto: «La globalización lleva consigo cambios culturales locales, margina a las minorías, ayuda más a los ricos. En lugar de una aldea global, alguien podría decir, esto parece más un saqueo global».

Giddens analiza los cambios de época a lo largo de cinco apasionantes capítulos: Globalización; Riesgo; Tradición; Familia y Democracia; que constituyen una aportación fundamental al intenso debate que existe hasta hoy en torno a la globalización y sus consecuencias. Ciertamente nunca seremos capaces de ser los amos de nuestra historia, el dueño es Dios, el Creador, pero ha puesto este mundo en nuestras manos, de tal manera que podemos y debemos encontrar la manera de controlar las riendas de este mundo desbocado. 



Anthony Giddens,
"Un mundo desbocado",
Ed. Taurus,
Madrid 2000,
117 páginas.

El «Sexteto en Si bemol menor, Opus 63»... del compositor ruso Lyapounov

Siempre habrá, en el catálogo de los compositors, algunos de ellos con los que en determinado momento nos topemos por primera vez. Esto me sucede ahora con Serguéi Mijáilovich Lyapunov, un compositor ruso que acabo de escuchar. Lyapunov nació en 30 de noviembre de 1859 en la Rusia de aquellos años y murió en París el 8 de noviembre de 1924. Fue compositor y pianista.

A los ocho años, tras la muerte de su padre, se trasladó junto con su madre y sus dos hermanos, Aleksandr y Borís, a Nizhni Nóvgorod. Allí fue a la escuela y también recibió clases en la nueva escuela de la Sociedad Musical Rusa. Por recomendación de Nikolái Rubinstein, el Director del Conservatorio de Moscú, ingresó en esta institución en 1878. Se graduó en 1883, atraído por los elementos nacionalistas en la música de la Nueva Escuela Rusa. Fue a San Petersburgo en 1885 para encontrar a Mili Balákirev, y se convirtió en el miembro más importante de su último grupo de amistades. Balákirev, tomó a Lyapunov bajo su protección y supervisó sus primeras composiciones meticulosamente. La influencia de Balákirev se convirtió así en la influencia dominante en su vida creativa

Sergey sucedió a Nikolái Rimski-Kórsakov como director asistente de música en la Capilla Imperial, y se convirtió en el director de la Escuela Libre de Música y, a continuación, en su presidente, además de ser nombrado profesor del Conservatorio de San Petersburgo en 1911. Después de la Revolución rusa, emigró a París en 1923 y dirigió una escuela de música para inmigrantes rusos, pero murió de un ataque al corazón al año siguiente. Lyapunov disfrutó de una exitosa carrera como pianista. Realizó varias giras por Europa occidental, incluyendo una por Alemania y Austria en 1910-1911. Desde 1904 también actuó como director de orquesta, siendo invitado a subir al podio en Berlín y Leipzig en 19074

Hoy comparto con ustedes su «Sexteto en Si bemol menor, Opus 63», que me parece, sencillamente... ¡fenomenal! Ya luego hablaré de sus sinfonías que, por lo poco que he escuchado, son sensacionales.

El «Sexteto en Si bemol menor, Opus 63» se compone de cuatro partes que cautivan el oído:

Allegro maestoso
Scherzo : Allegro vivace
Nocturne : Lento ma non troppo
Finale : Allegro risoluto

Cápsula Bíblica 2332

Cuando leamos la carta a los Romanos, es importante orar por nuestros hermanos protestantes, ya que se sabe que Lutero maduró la Reforma partiendo de esta epístola. No se equivocaba, advirtiendo en ella la condenación de una Iglesia instalada en el mundo, en la que la fe se había degradado a menudo en prácticas ajenas a la fe que salva. La cristiandad de la Edad Media que él vivió, era un pueblo parecido al de Israel. Eran cristianos de nacimiento y así permanecían; eran creyentes, pero como en cualquier otra cultura pensaban salvarse mediante los ritos religiosos y las prácticas de las buenas obras que merecen el cielo. Lutero estudió esto pero desgraciadamente desvió su camino causando una división que perdura hasta nuestros días. Roguemos al Señor que nos alcance la unidad.

Acrecentar las gracias de Dios...

“Y poderoso es Dios para acrecentar en ustedes todo género de gracias, para que teniendo siempre y en todo lo bastante, abunden en toda buena obra” (2 Cor 9,8).

sábado, 8 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2331

Las cartas de Santiago, la primera y segunda de Pedro y la de Judas, en el Nuevo testamento, se llaman «Cartas Católicas», porque católico significa universal. Mientras las cartas de san Pablo, tienen por destinatario una iglesia particular y su contenido trata de temas aplicables especialmente a esa comunidad, estas otras cartas no tienen un destinatario particular; son dirigidas a todas las iglesias; su mismo contenido también es universal, referido para todos.

La lógica de Dios...

“El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado” (Mt 23,12).

viernes, 7 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2330

Leyendo la Sagrada Escritura, en el Nuevo Testamento, desde los Hechos de los Apóstoles, vemos como claramente San Pablo ha sido, es y será el gran apóstol de Cristo. Toda la teología le debe a él sus reflexiones y sus principales puntos doctrinales. Pablo de Tarso es un monumento a la gracia de Dios. Él nos demuestra cómo Dios no destruye nuestra naturaleza humana, sino que la eleva, la transforma, respetando nuestro temperamento y propia idiosincrasia. Dios se sirvió de san Pablo para sistematizar la doctrina de Cristo. Cristo no dejó nada escrito, simplemente habló y obró. Pero dejó a sus apóstoles la tarea de anunciar, de palabra o por escrito, su mensaje de salvación.

El envío...

“Les dijo otra vez: La paz sea con ustedes. Como me envió mi Padre, así los envío yo” (Jn 20,21).


jueves, 6 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2329

El Evangelio de Juan fue escrito e inspirado por Dios como una respuesta a la situación que vivía la comunidad del escritor sagrado y contiene una profunda reflexión acerca del misterio de Jesús. Los que se encuentran con Él y lo aceptan, van descubriendo progresivamente la hondura de este misterio, mediante la fe. Y los que lo rechazan, por falta de fe, terminan en la oscuridad y ceguera de su pecado. Todos los signos y milagros están orientados a descubrir una faceta de la riqueza insondable de Jesús. Y los discursos que siguen a los milagros tienen un carácter teológico, es decir, reflexionan sobre Jesús y su misión. A san Juan lo pintan con un águila, porque el águila es el ave que más altura consigue, al igual que el evangelio de Juan que se elevó hasta los secretos de la Divinidad.

El mal no subsiste porque está dividido siempre...

“Si Satanás arroja a Satanás, está dividido contra sí: ¿cómo, pues, subsistirá su reino?” (Mt 11,26).

miércoles, 5 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2328

Los cuatro evangelios de la Biblia, son narraciones de la vida de Jesús y de sus palabras, reflexionadas, vividas y celebradas en la fe de las primeras comunidades cristianas. Las cuatro narraciones, por una parte, tienen muchas cosas en común; y, por otra, hay diferencias que completan, complementan y enriquecen dichas narraciones. Cada uno, inspirado por el Espíritu Santo, ha querido transmitirnos su propia experiencia y sus recuerdos, para provocar y aumentar la fe de quienes los lean. Sólo desde la fe y con la fe deben ser leídos para comprenderlos.

La traición siempre viene de cerca...

“El traidor le había dado esta señal: a quien besare yo, ése es; préndanle y llévenlo a buen recaudo” (Mc 14,44).



martes, 4 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2327

Para entender la relación entre la esperanza originaria de la humanidad y la promesa de la llegada del reino de Dios, hay que partir de la concepción común a la Biblia de que el hombre no posee sin más por sí mismo paz, justicia, libertad y vida. La vida del ser humano está continuamente amenazada, la libertad oprimida y perdida, la justicia pisoteada. Este encontrarse perdido llega tan profundo, que el hombre, no puede liberarse por su propia fuerza de toda amenaza. El hombre siempre necesita a Dios, no puede sacarse a sí mismo del atolladero. La Escritura llama «Demonios» a este poder que antecede a la libertad de cada uno y de todos, el cual impide al hombre ser libre. 

Cristo volverá...

“Cuando yo me haya ido y les haya preparado el lugar, de nuevo volveré y los tomaré conmigo, para que donde yo estoy, estén también ustedes” (Jn 14,3).

lunes, 3 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2326

Por su origen histórico, el cristianismo está vinculado al pueblo judío. Aquél en quien ha cifrado su fe, Jesús de Nazaret, es hijo de ese pueblo. Lo son igualmente los Doce que él escogió «para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar» (Mc 3,13–14). Al principio, la predicación apostólica no se dirigía más que a los judíos y a los prosélitos, paganos asociados a la comunidad judía (cf. Hch 2,11). El cristianismo ha nacido, por tanto, en el seno del judaísmo del siglo I. Se fue separando progresivamente de él, pero la Iglesia nunca ha podido olvidar sus raíces judías, claramente atestiguadas en el Nuevo Testamento; reconoce incluso a los judíos una prioridad, pues el Evangelio es «fuerza divina para la salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego» (Rom 1,16).

Líbranos, Señor, de la división...

“Penetrando Él sus pensamientos, les dijo: Todo reino en sí dividido será desolado y toda ciudad o casa en sí dividida no subsistirá” (Mt 11,25).

domingo, 2 de julio de 2017

«Matar a nuestros dioses»... Un Dios para un creyente adulto.

Hace tiempo, cuando residía en Los Angeles, allá en mi querida y recordada California, leí este libro que Vicky me recomendó y tenía ganas de hablar de él y recomendarlo como libro de espiritualidad para el que ya va un poco avanzado en este andar, pero, los viajes posteriores a Costa Rica, Europa y África como Misionero de la Misericordia, hicieron que el deseo se durmiera por buen tiempo. Hace unos días Esthela me preguntó si había leído ese libro y revivió en mí el pendiente por hacer una entrada sobre «Matar a nuestros dioses» de José María Mardones.

Es un libro que no es difícil de leer porque es de espiritualidad, no un tratado técnico de Teodicea o algo pro el estilo. Es una obra que le viene bien a cualquiera que piense que para tener fe no hay que desconectarse el cerebro, a la vez que resulta inquietante en esta época de globalización, invadida por el New Age: ¿Qué es creer en estos tiempos? ¿Quién es el Dios en que creemos? ¿Qué buscamos al ceer?

El libro se puede decir que es el testamento espiritual del autor, porque fue escrito poco antes de su muerte acaecida el 23 de junio de 2006. Mardones, un sencillo hermano marista, como pensador, sigue siendo una referencia constante de la Iglesia española. Un filósofo serio, profundo, pero libre. El hermano José María analizaba el fenómeno religioso con valentía y claridad. Era uno de los pocos que se atrevía a decirle a los obispos lo que pensaba cara a cara. Con autoridad, porque fue el que mejor estudió el fenómeno de la religión en la sociedad actual. Con libros importantes tocando temas como Postmodernidad y cristianismo, Capitalismo y religión o Fe y política. 

En «Matar a nuestros dioses», el autor va analizando una tras otra las distintas imágenes falsas de Dios que cualquiera de nosotros puede, ha podido tener o se ha hecho. La lectura de esta obra puede ser en este sentido altamente liberadora. En cuántas ocasiones una falsa imagen de Dios puede provocar en el creyente esclavitudes y opresiones que nada tienen que ver con el Dios que Jesús de Nazaret comunicó. Imágenes como la de un Dios del temor, un Dios intervencionista, un Dios al que le encantan los sacrificios de los hombres, un Dios individualista etc. Se trata, además, de un libro de un gran interés pastoral, porque la imagen de Dios tiene una importancia esencial en la fe cristiana y, consiguientemente, la acción pastoral necesita cuidar esa imagen que vierte sobre Él. De ello depende, como bien explica el autor, una posterior aceptación de Dios, una vivencia sana y positiva de nuestra religión.

Un libro buienísimo, aunque tal vez la obra más fecunda haya sido la propia vida del hermano José María, basada en una profunda espiritualidad, que sabía transmitir con una enorme cercanía. Era un gran conferenciante, siempre muy solicitado, pero ejercía sobre todo el ministerio de la palabra con mucha dedicación y mucho carisma en diferentes grupos de fe de Madrid y de México. Solía impartir conferencias y dirigía convivencias, retiros y ejercicios espirituales en todo el país.

Les recomiendo la lectura y meditación de este libro que gracias a esta entrañable amiga recordé y quiero volver a leer. Altamente recomendable para todos aquellos que sintiéndose creyentes pueden albergar dentro de sí ciertas imágenes de Dios que le oprimen o esclavizan y que están muy alejadas del Dios que Jesús de Nazaret nos acercó, nos presentó, nos ofreció y nos dejó.


José María Mardones,
"Matar a nuestros dioses",
Ed. PPC,
224 páginas.

Los «NOCTURNOS» de Chopin... Joyas musicales auténticas

El ínclito compositor polaco Fryderyk Chopin escribió a lo largo de su vida tan corta (1810—1849) alrededor de 200 obras para piano, entre ellas, más o menos veintiún nocturnos para piano, de los cuales dejó catalogados 19. Entre ellos se encuentran algunas de sus piezas más conocidas. No se publicaron todos reunidos en un mismo conjunto de piezas, sino que pertenecen a varios números distintos de opus y algunos incluso fueron editados póstumamente. Los tres primeros nocturnos se encuadran en el Op. 9; los tres siguientes, en el Op. 15; en el siguiente, el Op. 27, hay sólo dos, igual que en los Op. 32, Op. 37, Op. 48, Op. 55 y Op. 62. Además, hay un nocturno en el opus póstumo 72 y hay otros dos nocturnos sin ningún número, uno en do  sostenido menor y el otro en do menor.

Originalmente la palabra «Notturno», designaba en aquellos años una especie de serenata que poco tenía en común con los que compuso Chopin. Éstos son como pequeñas piezas, con unas características propias cada una en una especie de ensoñación, que sería la palabra que mejor creo que los definen. En total, Chopin tardó en componer todos sus nocturnos un tiempo de unos quince años. Entre ellos no suman más de dos horas de música (una hora y tres cuartos más o menos), aunque eso depende mucho de la interpretación que se les dé. Por tanto, tienen una duración media de algo más de cinco minutos cada uno.

El primer set de nocturnos fue compuesto entre 1830 y 1831 y todos, a partir de aquí —sin casi excepción— tienen una libertad rítmica que caracteriza la obra de Chopin. La mano izquierda debe toca casi en todos, secuencias de corcheas en arpegios simples. La mano derecha, por su parte, se mueve con total libertad en frases de diversas notas. La brillantez de la apertura de las piezas enamora desde el principio a todo melómano u oyente incipiente, todo esto debido tal vez a que Chopin siempre fue exigente y puntilloso con la ejecución de sus obras. En términos generales podemos decir que los nocturnos de Chopin son de estructura bipartita, en donde las repeticiones no son textuales sino adornadas, casi a la manera de la variación, y muchas veces agrandadas. Chopin evita el estilo virtuosístico y mantiene, en cada uno, un clima parejo durante toda la obra. Da la impresión de que el compositor desea que quien escucha se involucre en la música sin sobresaltos; los fuertes claroscuros ocurren pocas veces y cuando ello acontece, no tan fuertes en verdad, tienen un todo que ver con el desarrollo de la idea. Chopin, con sus nocturnos, nos ha legado por lo menos 19 perlas musicales (son los registrados) que vale la pena escuchar. Además de escuchar les invito a ver a Li Yundi tocando. Este pianista (Chongqing, China, 7 de octubre de 1982) es conocido también por la inversión de su nombre Yundi Li. Es el pianista más joven en ganar el Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin a la edad de 18 años en el año 2000. Li reside en la actualidad en la ciudad de Hong Kong, donde sigue dando conciertos con la Orquesta Filarmónica de Hong Kong.



Cápsula Bíblica 2325

Cuando al leer la Biblia, nos topamos con los reproches que el Nuevo Testamento dirige a los judíos, hemos de tener en claro que no son ni más frecuentes ni más duros que las quejas contra Israel que encontramos en la Ley y los Profetas, es decir dentro del Antiguo Testamento. Pertenecen al lenguaje profético del Antiguo Testamento y, por tanto, se han de interpretar como las palabras de los Profetas, que denuncian los fallos del hoy, aquí y ahora, pero son siempre temporales por esencia y presuponen también siempre nuevas posibilidades de salvación.

Impronta del Padre...

“Pero Él les respondió: Mi padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también” (Jn 5,17).

sábado, 1 de julio de 2017

Cápsula Bíblica 2324

San Agustín sólo se convirtió al cristianismo de la iglesia católica después de haber conocido, a través de san Ambrosio, una interpretación del Antiguo Testamento que hacía transparente la Biblia de Israel a la luz de Cristo y así hacía visible la Sabiduría que él buscaba. Al leer al Antiguo Testamento hay que buscar siempre a Cristo como centro de la Escritura.

Y le curó...

“Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo, y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía” (Mt 11,22).