domingo, 9 de junio de 2019

12 Variaciones sobre un tema del oratorio «Judas Macabeo» De G.F. Händel para violoncelo y piano en Sol mayor... Una obra de Beethoven

Lo primero que habría que decir de una obra de Beethoven del calibre de las 12 variaciones sobre un tema del oratorio «Judas Macabeo» De G.F. Händel para violoncelo y piano en Sol mayor, es que, para la época, la composición de obras para cello y piano no tenía antecedentes. No había modelos de los que tomar inspiración. Ludwig van Beethoven (Bonn, Arzobispado de Colonia, 16 de diciembre de 1770​-Viena, 26 de marzo de 1827) marca la pauta. 

Se presume que estas variaciones fueron compuestas en el mismo año que la 1ª Sonata para violonchelo y piano, compuesta en 1796, cuando Ludwig tenía 26 años de edad, pero la obra no tiene número de opus. Al final de su vida, Beethoven había compuesto casi 70 conjuntos de variaciones. La mayoría de las primeras variaciones se basaron en temas de otros compositores y no se les dio números opus, porque Beethoven reservó esto para lo que él consideraba sus obras más importantes e imponentes.
En en esta composición, el piano tiene mayor protagonismo que el violoncelo —llamado comunmente «cello»— porque apenas este instrumento había comenzado a liberarse de su tradicional papel de bajo continuo y por eso varias variaciones son para piano sólo, o con un parco acompañamiento del cello. Pero si ponemos atención a la obra, éste tiene también ocasión de cantar la melodía del tema, o discurrir sobre ésta. Sin duda, Beethoven ensayaba en estas composiciones sus dotes para la variación, tan importante como herramienta musical. Las variaciones son notables porque Beethoven tenía pocos ejemplos para modelar sus composiciones para la combinación inusual de estos dos instrumentos. 

El tema de Handel sobre Judas Macabeo, es una estructura binaria redondeada con una sección central que enfatiza el relativo menor, mi menor, una armonía que Beethoven enfatiza desde la primera variación. El cello hace su primera aparición en la segunda variación, exagerando los saltos en el tema sobre un acompañamiento de notas repetidas en el piano. Los saltos son la característica más destacada de la parte del violonchelo en la Variación No. 3; la parte ocupada del piano llena todos y cada uno de los huecos melódicos creados por el violonchelo. La Variación No. 4, la primera de las dos variaciones menores, regresa a una forma más reconocible del tema mientras explora las patéticas posibilidades del modo menor. En la quinta y sexta variaciones, Beethoven divide el material entre los dos instrumentos, quizás preparándose para la parte muy activa del violonchelo de la Variación No. 7. La forma del tema casi desaparece en el No. 8, la segunda variación menor, en qué frase las longitudes están delineadas por escalas ascendentes y descendentes en el piano. Después de una novena variación tranquila y contrastante que reduce el tema a sus huesos desnudos, estalla una décima variación agitada que presenta una parte altísima de violonchelo. La undécima variación es técnicamente difícil y muy ornamental, y es seguida por un cambio de medidor a 3/8, que altera drásticamente los aspectos rítmicos del tema.

Disfruten de esta obra que vale la pena escucharla una y otra vez.

 

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