domingo, 12 de febrero de 2012

EL JUEGO PERFECTO... La increíble historia de un equipo de beisbol

Los que nacimos en Monterrey en los años sesentas y que de niños íbamos al beisbol, sabemos de una historia maravillosa protagonizada por los integrantes de la Liga Pequeña Industrial en el año de 1957. Esta historia no podía dejar de ser plasmada en tinta y papel y después llevada a la pantalla. A lo largo más de 50 años se ha escrito mucho sobre ella en los periódicos y se ha comentado ampliamente por todos aquellos que la han conocido. Se han escrito dos libros, uno por el propio manager César L. Faz y otro por el escritor estadounidense W. William Winokur. Hace tiempo Efraín me regaló este último, que, después de haber visto la película basada en el mismo libro, lo he vuelto a hojear, y confieso que, aunque es una historia de la que conozco el inicio y el final, hay en ella muchos detalles que la hacen extraordinaria.

El escritor, merecedor del USA Book News Award por su obra Marathon descubrió esta historia durante la plática con un amigo, el cual le contó del equipo regiomontano que ganó la Serie Mundial de las Ligas Pequeñas en 1957. Investigó y contactó a César L. Faz y en base a pláticas con él y otros integrantes del equipo armó la historia y se dispuso a escribir el libro.

Cierto que es una novela y parte de la historia es ficción. Muchas de las situaciones y datos que maneja son cosas inexactas y las libertades que se tomó no aportan nada a una historia que brilla por sí sola. Veamos. Monterrey durante los años 50's y ya entrado los 60's, era ya un importante centro económico e industrial, aunque por otro lado, su desarrollo urbano estaba considerablemente retrasado. Quizá para algunos que lean el libro y no conozcan mucho de la historia de esta ciudad, quedará la impresión de aquel Monterrey como un lugar pobre, ya que así lo califica Winokur, pero hay que aclarar que ya en ese tiempo la Ciudad mostraba ya la pujanza de su gente. Asimismo, menciona en una parte del texto que Ángel nunca había visto un partido de beisbol por televisión, cosa por demás incoherente, ya que la televisión en Monterrey nació por 1955 y los programas que transmitía eran incluso locales. Era poca la gente contaba con un aparato receptor en su hogar y la transmisión vía satélite (que permitió transmitir eventos o programas de un país a otro) aún no era posible, pero en los regios siempre ha existido la familiaridad que narra Winokur y seguro unos a otros se invitaban a ver los partidos cuando los transmitían. Dentro de este contexto creado por el autor se desarrolla la historia de una manera genial.

En el libro vemos a un César L. Faz como un renegado al que la vida le ha negado el jugar beisbol a nivel profesional, solitario y hasta cierto punto antisocial, al que el entusiasmo de estos muchachos arrastró a la aventura que nunca imaginaron y que concluyó con un final feliz. Cuando esta aventura comienza a vivirse con el inicio del viaje a Mc Allen, entonces la narración de Winokur se apega más a los hechos reales, al grado tal de que algunos pasajes del libro parecen copiados del libro de César L. Faz. Sin embargo, conforme la historia se centra en los partidos, la narración se vuelve emotiva y lleva al lector a vivir como espectador el desarrollo de los mismos. Este libro es a la vez el guión de la película del mismo nombre

Sin duda, el principal mérito de esta novela es traer al presente una historia conmovedora y basada en hechos reales, dejando en el lector risas, lágrimas y el contagio de la pasión de unos muchachos incansables que nos dejan ver la conjugación del esfuerzo en circunstancia por demás adversas, el compañerismo, el trabajo en equipo y su espiritualidad infantil,  y que nos hacen ver que cuando se tiene un ideal, se va tras de él venciendo obstáculos creyendo que cualquier cosa es posible. Una novela con valores que debemos retomar en estos momentos difíciles para encausar nuevamente nuestra historia.

Para quienes no conocen la historia les puedo decir que en 1957 pasó lo inesperado, México derrotó a Estados Unidos en el juego inventado por ellos mismos: el beisbol. Unos pequeños niños de Monterrey que llegaron a Estados Unidos en una época cuando el racismo predominaba en la frontera, y los equipos de Estados Unidos se creían merecedores de triunfar en la Liga Mundial Infantil. Ángel Macías, al frente de un equipo de nueve jóvenes estrellas, lanzó un juego perfecto, único en su clase y jamás repetido hasta le fecha. Esto convirtió a los 9 pequeños, tanto en México como en Estados Unidos, en héroes reconocidos por sus amigos, su gente e incluso los mandatarios de ambos países; estos niños se ganaron el cariño y respeto de grandes estrellas profesionales del beisbol de aquella época y se quedaron en la memoria y el corazón de miles de personas.


W. William Winkokur
"El Juego Perfecto",
Ed. Grijalbo
México 2008.
413 páginas.


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