domingo, 3 de enero de 2016

«CUATRO MOTETES PARA EL TIEMPO DE NAVIDAD»... Música navideña de Francis Poulenc

Francis Poulenc (1899-1963) es una de las figuras imprescindibles a la hora de contemplar la música francesa del siglo XX.  Formó parte del llamado "Grupo de los Seis", un grupo de jóvenes compositores, en donde además de Francis Poulenc, militaban otras importantes figuras musicales como Arthur Honegger (1892-1955), Darius Milhaud (1892-1974) y Eric Satie (1866-1925), quien, seguramente por su mayor edad, ejerció el liderazgo musical durante un tiempo, y sin duda aportó su inclasificable humor musical.  

Para describir a Poulenc es famosa  la sentencia del crítico musical Claude Rostand: “en Poulenc hay algo de monje y algo de gamberro”. El propio Poulenc reconocía esta dualidad y la atribuía a sus orígenes familiares. Relacionaba su profundo catolicismo con sus raíces paternas en la región de Aveyron, y su desparpajo musical al intenso ambiente artístico que se vivía en la familia de su madre, a su vez pianista aficionada.

Poulenc fue sentado ante al piano por su mamá cuando apenas tenía cinco años de edad. Se convirtió después en alumno de Ricardo Viñes, un gran pianista español afincado en París, quien desempeñó un decisivo papel en su vida musical. Contó también con la ayuda de Igor Strawinsky para la publicación de sus obras en Londres. El éxito como compositor le llegó antes de terminar sus estudios. Heredó el profundo amor a las artes de su madre y la devoción católica de su padre. Esta dicotomía jugaría un papel importante en una gran parte de sus creaciones musicales,

Seguramente encallado en la frivolidad de la vida artística parisina, Poulenc experimentó en su juventud un enfriamiento espiritual. En los años siguientes su atormentado mundo afectivo y sexual le hizo sufrir muchísimo, hundiéndole en un estado depresivo casi permanente, hasta que en 1936 una visita al santuario de Nuestra Señora de Rocamador, con motivo del funeral de un amigo fallecido inesperadamente, hizo revivir su fe católica. Fruto inmediato de ello fueron las Letanías a la Virgen negra para coro femenino a tres voces, que compuso a la semana siguiente.

El regreso de Poulenc al catolicismo dio origen a una producción constante de piezas de música sacra entre las que están estos «CUATRO MOTETES PARA EL TIEMPO DE NAVIDAD»: O magnum mysterium (1952); Quem vidistis pastores(1951); Videntes stellam (1951); Hodie Christus natus est (1952). Situados en el estilo de un madrigal, estos «CUATRO MOTETES PARA EL TIEMPO DE NAVIDAD» muestran una inocencia exuberante, infantil en la celebración del Natividad que siempre hace falta revivir.  Sus composiciones religiosas —como estos motetes— se caracterizan por la calidez, el misticismo, el sentido de lo sencillo, el balanceo de algunos acordes, las falsas relaciones armónicas, la serenidad y sobre todo la espiritualidad.

Los cuatro los compuso entre 1951 y 1952, empleando los textos en latín en torno al nacimiento de Jesús y conservando ese estilo antiguo tradicional. Con estos títulos: "O magnum mysterium", "Quem vidistis pastores dicite", "Videntes stellam" y "Hodie Christus natus est". Los invito a escucharlos en diversas interpretaciones y distinto orden:



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